Una bodega de 90 años. Una mostera de valor millonario y sin estrenar. Unas 6 hectáreas en un lugar ideal. 800 pequeños productores que tendrán la posibilidad de aprovecharla. Una inversión de $6 millones para transformarse en el principal accionista y la posibilidad de negociar la quiebra. Esto es lo que hizo la Municipalidad de Junín con la Bodega Carricondo.
Con capacidad para elaborar 6 millones de litros de vino y 12 mil toneladas netas de mosto, la Bodega Carricondo, ubicada en la calle Martínez y muy cerca del centro de la ciudad cabecera, está paralizada desde hace 9 años.
Hay que repasar un poco, para entender. La bodega, con denominación Pedro Carricondo SRL, fue fundada hace 90 años. En un momento Sabino Carricondo compró la mayor parte y pasó a ser el accionista principal. Ya en el pasado más o menos reciente, Sabino decidió tomar un crédito para instalar una mostera. La bodega en ese tiempo trabajaba las 24 horas y hasta se envasaba en el lugar en tetra brick.
El Fondo de Transformación y Crecimiento dio el crédito pero, por problemas burocráticos y una crisis financiera de la empresa que la hizo caer en convocatoria, no realizó el último desembolso. Y todo se derrumbó.
La compañía, con domicilio legal en Necochea, entró en convocatoria. Y decenas de proveedores, productores y otros prestadores no pudieron cobrar. Fue un duro impacto para Junín.
Finalmente la comuna decidió intentar la compra. “El Estado debe tratar de resolver estas cosas”, dijo ayer el intendente Mario Abed. Así fue que, todavía durante la gestión de Francisco Pérez, Junín pidió un crédito de $25 millones que finalmente lo se pudo capitalizar. Ahora, con aprobación de la Legislatura, la Municipalidad logró que los $6 millones de deuda que tenía el Fondo de Trasformación y que lo constituía en el principal acreedor, pasaran a manos del departamento.
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