Ayer se elevó a $ 480 el reintegro para comprar productos sin gluten, una política que rechaza la mayoría de sus beneficiarios

Tras analizar los costos de los alimentos sin gluten en el mercado, el ministerio de Salud de la Nación resolvió elevar de 326 a 479 pesos el monto que las obras sociales deben reintegrarles a sus afiliados celíacos para su compra mensual. La medida -que comenzó a regir desde ayer al publicarse en el Boletín Oficial- genera sentimientos encontrados entre quienes presentan esta condición. Y es que si bien constituye una ayuda económica para los celíacos, implica a la vez mecanismos administrativos que los han convertido en blanco de una seria discriminación laboral.

La celiaquía, como muchos saben, es una intolerancia genética a un conjunto de proteínas presentes en el trigo, la avena, la cebada y el centeno (TACC). Al comer estos cereales o productos que los contienen, los celíacos sufren vómitos, diarrea y malestar intestinal, pero también pueden llegar a sufrir pérdida de peso, experimentar cansancio crónico y desarrollar anemia si no eliminan por completo esos alimentos de su dieta habitual.

Aunque se ha discutido durante años si la celiaquía es una intolerancia o una enfermedad, en 2009 una ley nacional dejó zanjada de un plumazo la cuestión. Y es que más allá de referirse a ella como una enfermedad, “el hecho de que la norma obligue a las obras sociales a cubrir las harinas para celíacos convierte a esas harinas en terapéuticas y a los celíacos en enfermos”, señala el doctor Eduardo Cueto Rua, jefe del Servicio de Gastroenterología del Hospital de Niños de La Plata y uno de los fundadores de la Asociación Celíaca Argentina.

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Aprobada en 2009 por el Congreso, la Ley nacional de Celiaquía constituyó sin duda un hito histórico al visibilizar a la celiaquía como un problema de salud, multiplicar la disponibilidad de alimentos aptos y mejorar su diagnóstico entre la población. Pero lo cierto es que cinco años después de que fuera reglamentada, no son pocos los celíacos que afirman que la ley hoy funciona al revés.

“A cambio de una ayuda de 479 pesos mensuales, te rotulan como enfermo crónico incurable, te obstruyen el acceso a un empleo porque resulta que sos portador de una `enfermedad preexistente de denuncia obligatoria`, los alimentos libres de gluten te salen más caros porque ahora son `terapéuticos` y las obras sociales no te aceptan o te cobran más. ¡Mirá que ayuda que te dieron! Un salvavidas de plomo”, dice Cueto Rúa, quien este año encabezó una campaña de firmas para que la provincia de Buenos Aires no adhiera a la ley nacional.

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El problema es que “la celiaquía es una enfermedad sólo si uno come lo que no debe comer. Y nadie te obliga a que comas algo que te hace mal, por lo cual depende de cada quien mantenerse sano o no. Podemos vivir perfectamente toda nuestra vida simplemente evitando los alimentos que contienen TACC. Por eso no está bueno que nos rotulen con enfermos crónicos incurables para darnos harinas `medicamentosas” de las que por otra parte podemos prescindir”, explica Graciela Arce, una celíaca que en 2015 le ganó un juicio a sus antiguos empleadores, quienes la despidieron temiendo que su condición afectara su desempeño laboral.

“No dudo de las buenas intenciones de los legisladores ni de las asociaciones que la impulsaron, pero la Ley de Celiaquía ha creado un caldo de cultivo para actos de discriminación como el que me tocó vivir a mí”, sostiene Graciela.

“Resulta entendible que se haya aumentado el monto de los reintegros desde el momento en que hay inflación y existe una ley. Pero lo cierto es que esa ley representa, más que un beneficio, un daño enorme para las personas con esta condición”, señala Cueto Rúa, quien propone utilizar esos recursos para mejorar la calidad de vida de la población celíaca favoreciendo la detección temprana de su condición.

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“Sólo con lo que se gasta en un mes para cubrir harinas sin gluten (un alimento no sólo innecesario sino que además hace mal a la salud ya sea uno celíaco o no), se podrían costear los estudios para ver si un hijo o un hermano de esa persona celíaca también lo es y orientarlo lo antes posible para adecuar su alimentación”, señala el médico.

Con respecto a la disposición de ayer, el Ministerio de Salud elevó a exactamente $ 479,26 el monto mensual que las obras sociales y empresas de medicina prepaga deben reintegrar a sus pacientes celíacos por la compra de harinas y premezclas libres de gluten, sus derivados y/o productos elaborados con las mismas. La medida fue resuelta a través de la resolución 1720 de la cartera sanitaria nacional, publicada ayer en el Boletín Oficial.

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