Mason Wells, un yanqui mormón de 19 años estuvo presente en las tres tragedias y se salvó de milagro en todas ellas. El joven aseguró que se considera ”muy aforturnado” y sostiene que ”el plan de Dios es mucho más grande de lo que uno se imagina”.

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Mason Wells, de joven estadounidense de 19 años, se considera “muy afortunado”, a pesar de haber presenciado los atentados de Boston, París y Bruselas, ya que logró sobrevivir a todas ellas.

En la que más sufrió fue en la del pasado martes, en el aeropuerto de Bruselas, donde tuvo varias quemaduras en la pierna y en la cara a causa de una explosión.

“Mis padres siempre me dijeron que todo sucede por una buena razón, y no sé por qué estuve presente en estos lugares cada vez”, en Boston en 2013, en París en noviembre de 2015 y en Bruselas el martes, relató con calma el joven este viernes desde su camilla, con la cabeza totalmente vendada, a la cadena estadounidense CNN.   

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“Estaba en estos lugares en donde ciertas cosas ocurrieron. Siento que el plan de dios es mucho más grande de lo que uno se imagina”, añadió el joven al canal ABC.  

“Mi fe me ha colmado toda mi vida, es algo que me ha permitido crecer y tener experiencias. No sé por qué me encontré en esos lugares, pero lo que sé es que cada vez he sido atendido por personas extraordinarias, que me han apoyado y les agradezco”, siguió. 

Mason Wells, que debería recuperarse casi completamente de sus heridas después de un largo período de convalecencia, relató que esperaba en el mostrador de la compañía aérea estadounidense Delta cuando el primer kamikaze se hizo estallar.  

“Estuve consciente todo el tiempo”, explicó el misionero. “Había sacado mi iPad para verificar una cosa cuando detonó la primera bomba. El ruido era verdaderamente muy fuerte. No se entendía de dónde venía, no me lo esperaba”. 

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“Explotó a mi derecha y creo que mi cuerpo fue elevado del piso. El iPad que tenía en mis manos, no sé, simplemente desapareció… Tal vez me golpeó la cabeza cuando voló de mis manos. Lo mismo ocurrió con el reloj que llevaba en mi muñeca izquierda, desapareció. Mi zapato izquierdo explotó, y una gran parte de mi cuerpo, del lado derecho, sintió un calor muy grande, luego frío. Estaba cubierto de fluidos, mucha sangre, y mucha sangre que no era mía”.  

“Después de haber sentido calor y frío, vi fuego delante de mi cara y alrededor mío. Había llamas por todos lados”, dijo Wells. 

El joven, oriundo del estado de Utah, evaluó que se encontraba a 10 o 15 metros de la bomba cuando explotó. 

“Tardé tal vez un segundo, medio segundo en darme cuenta que había explotado una bomba. Mi cuerpo estaba en estado de shock completo, sabía que estaba herido, no sabía si era grave. Encontré una salida y empecé a dirigirme hacia la puerta por la que habíamos entrado, pero casi tres o cuatro segundos después de la primera explosión estalló la segunda bomba. Sentí la onda expansiva a mi derecha pero no creo haber sido tocado por nada esta vez”, relató.

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Mason Wells llevaba alrededor de seis semanas en Bruselas y estaba acompañando a un amigo al aeropuerto.  

“Soy tan afortunado… vi a otra gente cerca mío que resultó mucho más afectada. Rezo por ellos, es mi único pensamiento en este momento porque sé que tuve suerte y que tal vez todo el mundo no haya tenido la misma suerte que yo”, agregó el joven.

En abril de 2013 Wells estaba en Boston para ver a su madre correr la maratón, donde dos bombas explotaron cerca de la meta causando la muerte de tres personas. Se encontraba a una cuadra de las explosiones, relató su familia a medios estadounidenses. También estaba en París el 13 de noviembre durante los atentados en los que murieron 130 personas.

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