La histórica pensión donde los estudiantes se hospedaban mientras cursaban sus estudios evolucionó y, en la Argentina, ese típico modelo cambió para darle paso a la llegada de un fenómeno que en el mundo es furor: los espacios de co-living.
Como una combinación de hostel para millennials y espacio de co-working, el co-living se trata de un complejo de habitaciones con una sala común para trabajar o estudiar, lavandería, patio con parrilla, cocina, bar y otros amenities para hacer más agradable la estadía. Y en la Argentina esta tendencia ya llegó y promete innovar en el mercado del real estate.
“Los grandes pensionados existieron en la Argentina desde inicios del siglo pasado. Y es esta necesidad de que vos, viniendo de otro lado, encuentres un lugar no tan grande ni caro para vivir y donde puedas generarte un grupo de pertenencia”, explica Juan Mora, CEO y fundador de Casa Campus, la cadena de espacios de co-living que se está desarrollando en el país y que, a su emprendimiento de Pilar (activo desde 2014), sumará otras dos nuevas locaciones en abril: Congreso y San Telmo.
La idea de fondo es que un estudiante o joven profesional, tanto del interior del país como del extranjero, se hospede el tiempo que quiera en uno de los complejos. Contará con una habitación con cama, baño y una pequeña cocina y, además, acceso a los espacios comunes, ya sea para trabajar, estudiar o emprender.
“Esto nació en 2010, en California y Londres”, repasa Mora. “Nace como una necesidad de jóvenes profesionales que querían vivir en las grandes ciudades pero los alquileres eran caros, por lo que entre cinco o seis alquilaban algo en conjunto. Desde allí se evolucionó a este modelo”, agrega.
Este modelo de negocios, que en la Argentina apunta a expandirse como una novedad, ya tiene varios años de camino en otras partes del mundo. En Londres, por ejemplo, uno de los co-livings históricos es The Collective, con 2200 camas; otro tanto sucede en Ámsterdam, París y Barcelona, donde la cadena Student Hotel tiene distribuidas 3400 camas y facturó, en 2014, 100 millones de euros.
La versión argentina funciona en Pilar, en las cercanías de la Universidad Austral, clave con su legión de alumnos para el funcionamiento del negocio. “En Pilar empezamos la operación en 2014, donde nos acompañaron 60 inversores. Hoy en día tenemos 140 camas allí, con alquiler de habitaciones desde 6 a 10 meses y con 85 por ciento de ocupación”, explica Mora.
En los planes de este año, la empresa tiene pensado abrir las puertas de sus sedes de San Telmo (en Defensa y avenida Belgrano) y en Congreso (avenida Callao y Paraná). “Además, el año pasado, a 200 metros del primer edificio en Pilar, comenzamos el segundo edificio, por la demanda que hubo en la zona”, dice Mora y cuenta: “En San Telmo tendremos 100 camas; otras 100 sumaremos en Congreso; 160 en el emprendimiento nuevo en Pilar y 140 ya existentes en nuestro primer edificio”. Entre esos cuatro edificios Mora logró reunir a 350 inversores, que invirtieron en total US$ 20 millones. “Cada uno es dueño de su departamento y nosotros las administramos en conjunto”, describe sobre el proyecto, donde una habitación cuesta US$ 800 e incluye, además del acceso a todos los servicios del co-living, las expensas y la televisión por cable.
Los dos nuevos edificios siguen la misma línea que su antecesor de Pilar: están cerca de universidades. “En Congreso estamos cerca de la Universidad del Salvador y la Universidad Kennedy; además, en un radio cercano hay más de otras 30 universidades, como la Universidad Argentina de Empresa (UADE)”, cuenta y asegura: “Con solo captar el 3 por ciento del alumnado de las universidades con las que tenemos contacto, llenás el edificio”.
El negocio que impulsa Mora con Casa Campus no es casual. De acuerdo con datos de la consultora Gallup, para 2020 el 40 del trabajo mundial será freelance y, hoy en día, el 64 por ciento de los jóvenes no se encuentra en una relación de pareja, por lo tanto que las clásicas ataduras laborales o sociales replantean un nuevo estilo de vida. “Es la posibilidad de viajar a estudiar o trabajar, hacer contactos, vivir nuevas experiencias, un nuevo estilo de vida”, refleja Mora, cuyo negocio facturará US$ 6 millones anuales cuando los cuatro edificios estén operativos.
La estrategia de Mora es consolidarse en la Ciudad de Buenos Aires para luego expandir su operación a San Pablo y a Miami, en ambos casos asociando su llegada a una universidad en concreto, para garantizarse un piso de miembros.
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