por Emilio Vera Da Souza everadasouza@gmail.com

Tiene 84 años y una lucidez a toda prueba. Aunque con algunos contratiempos de salud por el paso intenso de los años, Luz tiene la juventud en los ojos y en el relato de sus más interesantes anécdotas y recuerdos. Primero estudió música, luego fue asistente social, y después de ser madre de sus tres hijos -Luz, Natalio y Marcos-, tuvo la ocurrencia de estudiar psicología.

Luz Casenave se crió en Casilda, entre la naturaleza, los animales, donde el tiempo se mide según los cambios de estaciones. Allí pudo palpar lo que significaba la “realidad” y “lo concreto” y por otra parte la imaginación y la libertad.

El primer cambio que la marcó fue su llegada a la gran ciudad y luego descubrir las bibliotecas y los libros. Todos los libros. Aunque algunos tenían datos que luego se revelarían como centrales: el psicoanálisis y los autores franceses. Allí se despertó ese interés que no hacía más que crecer con el paso de los años. Estudiar hasta el detalle a Lacan y sus difusores, sus seminarios, su vida y ser una de las que cotidianamente transmitieran sus ideas y sus experiencias.

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Los detalles de esta historia reciente merecerían bastante más espacio, ya que es tan interesante su relato, los nombres de los protagonistas que ella trae al presente mientras habla. Nada opaca su voz. Siempre es un placer escucharla con esa vitalidad que la hace un ser original y admirable.

Luz Casenave habla de los años en que intentar estudiar y difundir ideas de vanguardia era asimilado casi como un delito. Pero nada la detuvo.

Invitó al más interesante exponente de las ideas de Lacan, Jacques Alain Miller, a dar una conferencia en Mendoza. Y ese fue el respaldo que la trajo sin descanso hasta el presente.

“Lacan decía que las mejores analistas eran mujeres” dice Miller, albacea de los textos y el archivo de Jacques Lacan. Apenas se conocieron, Miller y Casenave, en París, entablaron un intercambio que no atenuó la distancia.

Luz habla de Miller con admiración y cariño y no es para menos. Se nota en todos sus gestos la pasión por su profesión, por enseñar y por aprender.

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Entender y estudiar a Lacan fue para ella algo más sencillo ya que hablaba y leía francés desde niña, gracias a las enseñanzas de su abuela.

Ella se atrevió a pedirle a Miller que no abandonara su don de enseñar y él la convenció para que “hiciera escuela” en Mendoza.
Así como Luz reconoce a sus maestros y a quienes dejaron huella en ella, también tiene palabras elogiosas para sus pares y sus discípulos. Es generosa en su relato. Habla de la formación pero principalmente de la libertad de pensamiento, de la participación y difusión de las ideas.

Luz también ha pasado situaciones personales dramáticas pero nunca se frenó por eso.

Habla con dulzura de su padre, de su abuela, de sus recuerdos de infancia feliz.

La conversación no decae en ningún momento. La maternidad es importante. El amor y las pasiones. Dicen quienes la conocen de años atrás que su belleza de mujer siempre fue impactante, pero mucho más el brillo de sus palabras. Su inteligencia siempre fue notable.
La música quizá fue lo que le dio el ritmo para las palabras. La simpleza de la vida de campo, el acceso a la cultura de la ciudad. Ver teatro, cine, la danza, fueron parte de su completa y compleja formación.

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“Me enamoré muy fácil y me casé muy pronto. La maternidad fue una experiencia intensa. El amor y la sexualidad fueron todo un tema. Mendoza me costó bastante”, dice Luz.

“Si tuviera que decirle algo a mis colegas, a quienes han compartido mis días, a mis discípulos, a mis amigos, a mis familiares, sólo les diría: gracias, ha sido muy lindo encontrarlos”.

Finalmente, entre tantas historias, palabras, e ideas, la noción de “encuentro” es algo recurrente en Luz. “Eso es algo que merece toda mi consideración”, dice.

Ahora los más cercanos a esta destacada mujer, le hacen un homenaje, con el fundamento de su historia vinculada al arte, a la cultura, a los derechos humanos y a la difusión y enseñanza de las ideas de Lacan. Nosotros desde acá le decimos: Gracias Luz. Ha sido lindo encontrarte.

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