Chau guantes, trapos y químicos, chau alcohol en gel y desodorantes de ambiente. La compañía de aviones Boeing desarrolló un sistema totalmente vanguardista para la limpieza de los baños de avión en medio de un vuelo.

El Self Cleaning Lavatory -una suerte de “baño autolimpiador”- representa una promesa de mejora para los pasajeros de vuelos comerciales. En especial para los verminofóbicos, esas personas que temen, de manera extrema, al contacto con gérmenes y demás alimañas microscópicas.

Paradójicamente, son los rayos ultravioletas (UV… tan odiados desde que el cáncer de piel es un tema en este mundo) los encargados de conseguir un grado respetable de asepsia en los toilettes aéreos.

Desde Boeing aseguran que, una vez que el pasajero haya salido del cuarto de baño, el sistema de autolimpieza se pondrá en marcha y en sólo tres segundos (¡¡!!) eliminará el 99,99 por ciento de los gérmenes. Ver para creer.

Realidad (pero no magia)

Jeanne Yu, directora de Desempeño Ambiental de Boeing, no podría haber usado mejores palabras para describir las sensaciones que atraviesa el pasajero común y silvestre: “Estamos tratando de aliviar la ansiedad a la que nos enfrentamos cuando estamos por utilizar un baño de avión y no sabemos con qué nos encontraremos”.

Sin embargo, es evidente que si bien este mecanismo desinfectará las superficies expuestas a los rayos UV, no hará magia: sólo se le sacará jugo a algunas cuestiones básicas de la física.

Esto es: no se absorberá mágicamente ningún charco líquido que esté molestando en el piso del baño, no se auto-recogerán los trozos de papel higiénico que puedan estar tirados por ahí, ni se repararán otros detalles visibles, por desagradables que sean.

Sólo se reducirá al mínimo el potencial crecimiento y transmisión de microorganismos. Y, así, las posibilidades de contraer enfermedades e infecciones. ¿Lo mejor? También se esfumarían algunos olores…

Manos libres

Otro punto interesante es que el sistema pretende promover una experiencia “sin contacto” dentro del baño, con dispensadores automáticos de agua y jabón, y un sistema óptico para levantar la tapa del inodoro, entre más chiches.

Y no, no habrá que entrar con protector solar aplicado en la piel, ya que, aseguran los expertos de Boeing, el sistema no es en absoluto perjudicial para la salud.

Ocurre que la zona llamada ”radiación ultravioleta” es muy amplia; abarca un rango grande de longitudes de onda. Los UV utilizados en este caso son del tipo “lejano”. Es decir, ni los A ni los B (UVA y UVB), esos que vienen de la exposición al sol y en las camas solares. Por ignorante que sea uno en la materia, seguro sabe de sobra que éstos últimos son nocivos para los ojos y la piel.

Como sea, lo que importa es el que pasajero no estará dentro de la cabina de baño en el momento de la exposición a los rayos UV, o sea, cuando se encienda la luz testigo de ”autolimpiado”.

Compás de espera

Una mala noticia es que, más allá de la difusión de la novedad (con fotos y videos, inclusive), representantes de Boeing aclararon que todavía falta hacer algunos estudios antes de que ofrezcan el Self Cleaning Lavatory a las líneas aéreas. La implementación definitiva demoraría un tiempo.

Otros dos temas que todavía están en desarrollo son un sistema de “manos libres” para el pestillo de la puerta del baño y uno de ventilación de vacío, que estará ubicado en el suelo, de modo de que la higiene sea casi perfecta.

Este innovador sistema de autolimpieza es uno de los finalistas del premio Crystal Cabin, que será anunciado en la Aircraft Interiors Expo de Hamburgo (Alemania), el 5 de abril. Parece que se lo merece.

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