El propio Assange se ha entregado a la policía británica, ya que el lunes 7 de diciembre la fiscalía sueca había emitido la euroorden definitiva que demanda su detención por supuesta violación. Sus abogados han recomendado este procedimiento en el que ahora la decisión está en la justicia británica, que tiene que autorizar la extardición a Suecia.
Sospechas sobre el procedimiento

Mark Stephens, el abogado de Assange, ha levantado la sospecha sobre este caso como llevan haciendo muchos defensores de WikiLeaks desde que fue planteada la denuncia. El fundador de la organización de filtraciones fue acusado inicialmente de dos casos de violación por la fiscalía de Estocolmo, ciudad en la que habrían ocurrido los hechos. Sin embargo, ambos fueron desestimados. Más tarde, un ente externo, la fiscalía de Gotteborg, decidió retomar el caso sin denuncia interpuesta.
Acoso económico a WikiLeaks

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La presión sobre WikiLeaks también aumenta desde el lado financiero. Ante el cierre de su cuenta en PayPal, que ha supuesto la congelación de 60-000 euros, ahora el banco suizo PostFinance ha decidido cerrar la cuenta de Assange, que disponía de un saldo de 31.000 euros, según ha hecho público la propia entidad en un comunicado público.

Esta actuación conjunta entre diversos países en áreas inicialmente no relacionadas ponen de manifiesto, denuncia WikiLeaks, la persecución a la que se les está sometiendo y la falta de libertad. “Uno de los aspectos más espectaculares del Cablegate es cómo está poniendo de relieve las dinámicas de poder entre estados supuestamente independientes como Suiza, Suecia y Australia”, recoge el texto.
El futuro de WikiLeaks sin Julian Assange

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Estas medidas pueden suponer el fin de WikiLeaks y, por tanto, de la última voz de denuncia con acceso a información confidencial. O, por el contrario, pueden animar a los ciudadanos del mundo a ponerse en pie de guerra contra Estados teóricamente democráticos que utilizan todas sus herramientas para acabar con la libertad de expresión, poniendo en duda hasta la separación de poderes.

A medida que el conflicto ha ido aumentando, Assange se ha convertido en la cara visible de una organización que hasta el momento era conocida principalmente por sus siglas. Se ha podido deber a un exceso de ego personal o a una estrategia de comunicación para restar democracia al preceso de revelaciones. Pero la realidad es que actualmente el fundador ha tomado un fuerte peso que puede llevar a los lectores de la web a pensar que sin él el proyecto puede acabar. Un nuevo fantasma al que WikiLeaks tendrá que enfrentarse si finalmente es extraditado y condenado por este y por otros delitos. Alta traición, revelación de secretos.  Hay muchos otros que pueden ir detrás. Algunos piden para él la pena de muerte.

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