Las temperaturas máximas y mínimas promedio fueron más bajas este año, debido a que hubo muchos días nublados y llovió más.

La sensación de que enero, que terminó ayer, fue más benigno y “fresquito” tiene asidero en los datos: según los registros de la estación meteorológica del Aeropuerto, la temperatura promedio fue casi 3 grados menos que la de 2017 (26° contra 28,7°), lo que bastó para evitar el infierno que suele ser este mes para quienes no veranean fuera de la provincia.

En concreto, la máxima promedio de las registradas en los 31 días del mes fue de 32,7°, cuando el año pasado llegó a 35,2°. Pero también las mínimas fueron más bajas este enero: 19,4° en promedio, contra 21,5° en 2017.

Que fue mucho menos riguroso enero lo indica además que no hubo ninguna ola de calor, es decir, tres días seguidos con máximas y mínimas muy altas (ver aparte). Y sólo una jornada fue verdaderamente insoportable: el jueves 4 de enero se registraron 37,8°, la temperatura más alta del mes. En contraste, en enero del año pasado hubo 7 días con máximas por encima de 37° (incluso dos que superaron los 40°).

También hay que agradecer que quedarse en Mendoza este primer mes de 2018 hasta regaló días “otoñales”, o al menos primaverales, por debajo de 30°: el domingo 14 de enero la máxima sólo trepó hasta 27,5°; el martes 16, a 28,1°; y el sábado 27, a 29,6°.

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Más húmedo, menos caluroso

Para explicar por qué este año tuvimos un primer mes más soportable, el meteorólogo Juan Rivera lo atribuye a que “las anomalías de circulación atmosférica en escala hemisférica fueron justamente opuestas” entre enero de 2017 y enero de 2018.

“Pensemos en que la atmósfera es como si fuera un río que fluye (en Mendoza) de oeste a este. Ahora bien, coloquemos una piedra sobre ese río imaginario, más o menos en un punto en el océano Pacífico sur entre la Patagonia y Nueva Zelanda.

El flujo atmosférico va a desviarse como consecuencia de este obstáculo. A esa condición en la circulación atmosférica se la denomina comúnmente bloqueo y se representa por un sistema de alta presión anómalo”, grafica el especialista del Programa Regional de Meteorología del CCT Conicet.

Esos bloqueos son los que favorecen la ocurrencia de olas de calor en la región central de nuestro país. “En enero de 2017, si uno calcula qué tan anómala resultó ser la circulación en el hemisferio sur, se va a encontrar con que predominaron las situaciones de bloqueo que favorecieron la ocurrencia y persistencia de altas temperaturas”, detalla Rivera.

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El meteorólogo agrega que además, el primer mes del año pasado fue muy seco: hubo pocas lluvias que acumularon tan sólo 7,4 mm, cuando el promedio mensual es de 36,2 mm.

La situación de enero de 2018 fue completamente opuesta: “No aparecieron patrones de bloqueo, con lo cual no se registraron olas de calor. Hubo un ingreso de humedad extra desde el norte, extendiéndose principalmente sobre el sector cordillerano, lo cual favoreció la ocurrencia de lluvias y tormentas (como el alud en Villavicencio)”.

Por otro lado, Rivera recordó que casi todas las tardes del mes se incrementó la nubosidad, lo que ayudó a que las temperaturas no treparan demasiado. Además, aseguró que en enero de este año llovió más que el promedio.

Febrero empieza con calor

Las altas temperaturas típicas de enero las trae febrero. Es más, se viene la primera ola de calor del año. “La proyección para la semana próxima indica la posible ocurrencia de una ola de calor en toda la región central del país”, explica Juan Rivera. No obstante, pone suspenso a la ocurrencia de temperaturas muy altas (algunos hablan de máximas cercanas a 40 °C): “Existe cierta incertidumbre sobre el papel que pueden jugar tormentas aisladas hacia el final del día, generando un posible enfriamiento que se transforme en un alivio momentáneo”.

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Lo cierto es que el pronóstico indica que hoy y mañana se registrarán de 33 °C a 35 °C de máxima, mientras que sábado y domingo el termómetro trepará hasta los 37 °C.

Meteorología

Cómo se determina cuándo hay ola de calor

Un trabajo científico publicado en 2015, dirigido por la doctora en Ciencias Meteorológicas Matilde Rusticucci, establece que para hablar de onda de calor debe haber al menos tres días consecutivos con temperaturas por encima de un valor determinado para cada región.

Así, en el caso de Mendoza para enero, la ola de calor puede ser de tres tipos:

Temperaturas máximas diarias por encima de 33,4 ºC.

Temperaturas mínimas diarias por encima de 19,6 °C.

Ambas, máximas y mínimas, por encima de ambos valores (lo que se llama “ola de calor extrema”)

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