Trump arremetió contra la investigación sobre la trama rusa y el fiscal que la dirige

El presidente de EE UU, Donald Trump, arremetió ayer contra la investigación sobre la trama rusa dirigida por el fiscal especial Robert Mueller, que está en negociaciones para interrogar al mandatario con el fin de dilucidar su posible papel en la injerencia de Moscú en las elecciones de 2016

Trump atacó al equipo encabezado por Mueller un día después de que su abogado personal, John Dowd, pidiera el fin de esa investigación al considerar que fue “fabricada” por los ex dirigentes del FBI por motivos políticos.

“¿Por qué el equipo de Mueller tiene 13 demócratas de línea dura, algunos de ellos grandes simpatizantes de la Corrupta Hillary (Clinton), y Cero Republicanos? Hace poco añadieron a otro demócrata… ¿Alguien cree que esto es justo? Y sin embargo, ¡NO HUBO CONSPIRACIÓN (con Rusia)!”, escribió Trump en Twitter.

Trump omitió que el propio Mueller es republicano, y que fue nominado en 2001 como director del Buró Federal de Investigaciones (FBI) por un presidente de ese partido, George W. Bush.

MENCIÓN SIN PRECEDENTES

Para Trump, repetir en Twitter que su campaña no conspiró con Rusia es casi el pan de cada día, pero nunca había mencionado directamente a Mueller en sus tuits hasta la tarde del sábado, según reveló una búsqueda en un archivo público de sus mensajes en esa red social.

“La investigación de Mueller nunca debería haber empezado, porque no hubo conspiración y no hubo crimen. Se basó en actividades fraudulentas y en un falso dossier financiado por la Corrupta Hillary (Clinton)”, tuiteó Trump el sábado.

Esas dos menciones al fiscal especial, que actúa de forma independiente bajo la jurisdicción del Departamento de Justicia, revelan su impaciencia respecto a la investigación rusa, con la que hasta ahora había asegurado que estaba dispuesto a cooperar.

El equipo de Mueller lleva más de dos meses negociando con los abogados de Trump para interrogar al presidente y éste ha asegurado que está dispuesto a testificar.

Pero la Casa Blanca está deseosa de cerrar cuando antes el capítulo de Rusia, y los abogados de Trump quieren exigir a Mueller que fije una fecha para poner fin a la investigación, en concreto unos 60 días después del interrogatorio al presidente, según informó este mes el diario The Wall Street Journal.

Trump se siente respaldado por la decisión de los republicanos que lideran el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes de EE UU, que hace una semana pusieron fin a su propia investigación al asegurar que no habían hallado ningún tipo de coordinación entre la campaña de Trump y el Kremlin.

El abogado de Trump pidió el sábado que el “número dos” del Departamento de Justicia, Rod Rosenstein, cierre la investigación de Mueller por considerar que fue “fabricada” por el ex titular del FBI James Comey, despedido por el mandatario en mayo pasado, y el ex subdirector de esa agencia, Andrew McCabe.

El Departamento de Justicia echó el viernes a McCabe, dos días antes de su previsto retiro, tras acusarlo de haber hecho “una filtración no autorizada a un medio de comunicación”.

McCabe, un frecuente blanco de las críticas de Trump, denunció que su despido era un intento de desacreditarlo como testigo en la investigación de Mueller, al que supuestamente ha entregado una serie de notas que tomó después de sus contactos con el presidente.

Ayer, Trump minimizó ese dato, al asegurar en Twitter que pasó “muy poco tiempo con Andrew McCabe”, y tildó de “falsos informes” cualquier nota que pudiera existir sobre esos encuentros.

Los mensajes de Trump sobre la investigación de Mueller alarmaron a varios miembros del Congreso, tanto demócratas como republicanos, quienes recomendaron a Trump “respetar la ley”.

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