Arregla tu casa… sin que te roben

– Decide qué trabajos que deseas realizar y cuánto puedes gastar sin caer en deudas grandes. Considera la calidad de los materiales y las marcas y modelos a utilizar. Determina cuánto puedes solicitar prestado y cuánto puedes pagar a plazos.

– Tómate tu tiempo para ubicar un contratista confiable, y pídele referencias a amigos, familia y vecinos. Jamás uses un contratista que:

vende sus servicios puerta en puerta.

llama por tu nombre y actúa demasiado amigablemente.

dice que está trabajando ”un poco más arriba en esta calle”, o ”en el vecindario”.

menciona que tiene material sobrante de otro trabajo.

habla rápido, tratando de confundirte, o para presionarte a fin de que firmes ese mismo día.

presiona para que aceptes un préstamo de su financista.

solamente acepta efectivo, o te pide que pagues todo el trabajo por adelantado.

– Consulta con la oficina local de protección al consumidor, o con el Better Business Bureau (Oficina de Mejores Negocios) para verificar si hay alguna queja contra el contratista (aunque el hecho de que no haya reclamos registrados no es garantía de confiabilidad).

– Pídele al contratista que te demuestre que tiene licencia, que está afianzado y que tiene seguro. Verifica la información con la oficina de tu gobierno local y pídele referencias de otros clientes.

– Pídele que te muestre otros trabajos que haya realizado, idealmente si son parecidos al que tú necesitas.

– Solicita dos o tres cotizaciones escritas detalladas, que incluyan materiales, mano de obra y fechas de inicio y término de los trabajos, además de garantía de los materiales y la mano de obra.

– Ten cuidado con el financiamiento ofrecido por el propio contratista, pues muchas veces los financistas deshonestos trabajan en combinación con contratistas para aprovecharse de los propietarios. Consigue varias cotizaciones de financiamiento, además de la del contratista. Consulta con un abogado, o asesor de vivienda, a fin de que te explique los términos del contrato de financiamiento.

– Nunca pagues el trabajo por adelantado, ni permitas que, sin tu consentimiento específico, se le pague al contratista directamente del monto del préstamo.

– Si el contrato contempla que el contratista puede recibir pagos parciales, de acuerdo con lo que avance, entonces también debe indicar que el prestamista puede hacer los pagos solamente después de que tú y las autoridades locales correspondientes hayan inspeccionado y quedado satisfechos con el trabajo.

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