Violación y asesinato en manada en el Parque San Martín: el caso que estremeció a Mendoza

A 30 años del denominado «Crimen del Parque», un repaso con los detalles del impactante suceso.

A casi 30 años de un acontecimiento que dejó a la provincia sumida en el miedo, Los Andes te trae un resumen de esta escalofriante historia a través de «Secreto de Sumario», un podcast del periodista Eduardo Luis Ayassa que ofrece diario Los Andes.

En «Secretos de Sumario» vas concer el detrás de escena de los sucesos criminales más impactantes. El programa rescata los hechos policiales y judiciales que marcaron la historia de Mendoza.

A 30 años del sangriento crimen del Parque

Todo comenzó la noche del martes 13 noviembre de 1990 cuando Aldo Escudero y María Lourdes Suárez, ambos de 22 años, decidieron pasar unos días a bordo de una casilla rodante en el parque General San Martín de Ciudad. Los jóvenes eran pareja, se conocieron cuendo eran vecinos en la calle Espejo de Dorrego.

Esa noche, ubicaron el rodado frente a las canchas de tenis del Club Regatas con la intención de pasar la noche allí, aprovechando que la temperatura en esa época del año.

Era una noche con un clima agradable y aprovecharon para salir del vehículo y tomar un helado. Hablaban de la vida, de sus cosas, sus proyectos, la charla que tendría cualquier pareja de enamorados llenos de sueños. Cuando de pronto, de forma imprevista, aparecieron cinco sujetos.

Ante la extraña situación, la pareja optó por refugiarse adentro de la casilla rodante. Pero por un descuido, no cerraron bien la puerta y terminaron siendo violentados por este grupo de delincuentes. La patota estaba compuesta por cinco hombres: Germán Ferreira (alias “el Maikol”), Julio Altamirano, Miguel Tello (apodado “el Maikel”), José Luis Arca Maza y Gabriel Araya (un menor de 15 años).Venían de una reunión partidaria de Godoy Cruz por lo cual se supone –aunque nunca fue probado- que estaban alcoholizados.

El hecho

Cuando los cinco hombres entraron a la casilla rodante, el desenlace fue fatal. Aldo recibió más de 20 puñaladas que terminaron con su vida en pocos segundos. Su cuerpo sin vida quedó tendido frente al volante del conductorMaría Lourdes sobrevivió al ataque pero fue violada en reiteradas oportunidades por los agresores. Buscó defenderse. Tomó un cuchillo e hirió fuertemente a uno de los atacantes.

Los hombres se fueron, escaparon de la escena del crimen dejando a un chico muerto y una mujer aterrorizada y shockeada. Con la poca fuerza que aún le quedaba, María Lourdes salió a buscar ayuda, llegó hasta el Club Mendoza de Regatas desde donde fue trasladada rápidamente al hospital Lagomaggiore, ubicado a pocas cuadras el lugar del ataque, también en Ciudad.

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Mientras era atendida por los médicos de guardia, una voz le llamó la atención. Era la voz de uno de sus atacantes, precisamente el mismo que ella había herido en defensa propia.  Para ratificar su escalofriante sospecha, antes de alertar a los médicos y policías, María lo miró y advirtió que las zapatillas blancas de su «compañero» de guardia estaban manchadas de sangre.

Era su agresor. De inmediato, dio aviso a los policías que la acompañaban y el subcomisario que estaba en ese momento a cargo de la investigación no dudo de lo que aseguraba la chica y detuvo al joven que estaba siendo atendido.

Luego, se supo que era José Luis Arca Maza, integrante de la banda de asesinos y violadores. Su detención fue clave, ya que para las 5.00 de la madrugada de ese fatídico día, el resto del grupo estaba siendo aprehendido en distintos procedimientos policiales.

María Lourdes permaneció internada durante 48 horas. Tras recibir el alta, fue derivada con custodia policial a su casa. La víctima entabló una relación afectiva con uno de los policías que la custodió durante esos traumáticos días. Situación que fue terminantemente desaprobada por la familia del joven asesinado, Aldo Escudero.

La relación entre víctima y protector duró poco. Tras meses de maltratos, que afortnadamente no llegaron a ser físicos, la joven decidió terminar el noviazgo.

Hoy en día, María Lourdes ya es una mujer, pero no quiere hablar sobre el caso. Prefiere no recordarlo. Abandonó la ciudad y decidió comenzar una nueva vida en una finca, en el Valle de Uco.

El juicio

El caso tomó mucha trascendencia en los medios locales y nacionales, lo denominaron “El crimen del parque”. Tuvo su continuidad tiempo después cuando los imputados llegaron al tribunal de la 6ta cámara del crimen.

Todos los acusados dieron sus argumentos, se quisieron desligar de lo sucedido con comentarios que no convencieron a ninguno de los miembros del tribunal. Sin embargo, Araya, el menor de los atacantes, a la hora de declarar confirmó los hechos manifestando que él solamente había participado del ingreso al rodado, pero que no había matado al joven y que tampoco había violado a la chica.

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El 12 de marzo de 1992, los 4 detenidos mayores de edad fueron condenados a prisión perpetua por homicidio y violación. Ese día los tribunales se vieron sobredimensionados por la violencia de estos jóvenes, que quisieron atacar no sólo al tribunal sino también a los periodistas que estaban cubriendo el juicio.

Gabriel Araya -el menor que integraba la patota- recibió una pena mucho más leve que los demás, fue considerado culpable pero por su edad no le aplicaron pena. Este joven, según los argumentos de las pericias psiquiátricas, era el único del grupo que podía recuperarse.

Y así fue, ya que terminó los estudios secundarios en el Instituto Reta, de donde egresó siendo abanderado. Cuando cumplió los 18 años se fue de la provincia y no volvió a vivir en Mendoza. Actualmente reside en el sur del país y se ha negado reiteradas veces a volver a hablar del hecho.

Los avatares del caso

Este acontecimiento tuvo continuidad muchos años después. En el año 2000 Roberto Iglesias, en ese entonces gobernador de Mendoza, conmutó la pena de prisión perpetua a todos los agresores de la banda por el periodo de 25 años de cárcel. Para ese mismo momento pero un par de días después, Germán Ferreira (apodado “el Maikol”) murió en una cárcel en la provincia del Chaco.

Años más tarde, el resto de los acusados recuperó su libertad condicional, pero en el 2013 uno de ellos, precisamente Miguel Tello (a quien le decían “maikel”), fue detenido nuevamente acusado de haber violado en el 2011 a cuatro hermanitos menores de edad. Desde entonces sigue detenido. Tanto de Julio Altamirano como de José Luis Arca Maza, quien con su confesión en el hospital Lagomaggiore se logró la detención del resto de la banda, no se sabe nada.

“El crimen del parque”, como se lo llamó en su momento, fue un caso conmocionante desde el día que ocurrió hasta la sentencia. Estremeció a Mendoza con el grado de crueldad inimaginable que sufrieron dos jóvenes elegidos al azar por un grupo de delincuentes sin escrúpulos.

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