Víctima de violencia de género pide ayuda

Luisa Rosales tiene 39 años y está separada del papá de sus dos hijos de 19 y 10 años. Vive en San Rafael, estudia enfermería en la facultad y además trabaja de enfermera. Hace dos años sufre de violencia de género por parte de su ex pareja y durante el 2018 es víctima de abuso sexual por la misma persona. Fotos de la violencia.

“Se tornó muy violento, comenzaron los abusos porque yo no quería tener relaciones sexuales, quemadura de cigarrillos, cuchillos”, denunció Luisa.
En julio de este año se animó a denunciar a su ex pareja y la causa se caratuló como abuso agravado por el vínculo y violencia de género. La fiscal Paula Arana tiene el caso a cargo. Hace cuatro meses que el atacante tiene una orden de restricción de acercamiento a su víctima de 200 metros pero según la mujer y testigos que han declarado formalmente el hombre viola con frecuencia la prohibición judicial. El lunes de la semana anterior la cruzó con su camioneta camino a la facultad e intentó atropellarla.

“No es respetada, ni cerca de mi casa, ni en los lugares que frecuento, él se arrima a la facultad, pasa por la calle San Martín, siempre está a 100 metros, siempre rondando, él pasa a toda hora, me lo encuentro a toda hora y el lunes ocurrió un hecho en la calle Callao y Rodríguez Peña donde me largó la camioneta encima”, agregó Luisa Rosales.
Si de alertas y llamados de atención se trata el fin de semana Luis actualizó su foto de perfil en Facebook y puso la imagen de la cinta violenta que representa la lucha contra la violencia de género. El mensaje que escribió fue contundente, “pido seguridad, temo por mi vida”. Luisa Rosales sufre de ataques de pánico, le cuesta conciliar el sueño, se orina encima y está siendo asistida por una psicóloga del área de la Mujer de San Rafael. Pese a bloquearlo en su celular recibe reiteradas llamadas telefónicas de número anónimos que por miedo no responde.
“Mi temor es que corro riesgo de vida y lo sabe la doctora, se lo he pedido a gritos,  que tengo miedo, por mí y por mis hijos, pero el tema es hacia a mí, no creo que a mis hijos pero sí hacía mí”, relató Luisa.

Las agresiones físicas son evidentes, las amenazas de muerte están constatadas porque algunas han sido por escrito. La restricción de acercamiento no funciona y hay vecinos que han declarado los hechos ante la Justicia. La denunciante además se ha comunicado con el 144 pero el agresor sigue de cerca los pasos de su ex mujer y la sigue atacando. Las soluciones desde la Justicia parecieran no ser suficientes.
“La fiscal Paula Arana pidió mil metros, la jueza firmó 200, Paula Arana pidió botón antipánico y no me lo pueden dar porque el imputado vive a 400, me quieren poner un policía las 24 horas y para qué lo quiero, si me lo encuentro a él cuando salgo, no acá adentro del departamento, entonces no entiendo qué está esperando Paula Arana, la doctora porque que esta persona esté aunque sea presa”, completó Paula.
La pregunta una vez más, ¿cómo se protege a las mujeres víctimas de violencia de género?, o mejor aún, ¿se protege a las mujeres víctima de violencia de género?, Luis Rosales quiere evitar su muerte y pide ayuda a gritos.
“Al principio era maltrato psicológico más que nada, las personas que sufren de violencia entienden lo que más o menos, el que uno no hace bien las cosas, que uno se siente culpable a veces o lo justifica, estaba de mal humor o yo lo puse de mal humor, hasta que las cosas empiezan a empeorar. Las marcas que él dejó en mi cuerpo se sanan pero lo que quedó psicológicamente no”, refirió la mujer.

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Fotos gentileza de Diario Mendoza Sur

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