La compra del excedente vínico es cuestión de días. Es por ello que Unidiversidad entrevistó al subsecretario de Agricultura y Ganadería, Alfredo Aciar. El titular de esa cartera estudió Economía en la UNCUYO y realizó un máster en la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos Argentino (CEMA). Además, es investigador en Fundación IDEAL, organización destinada a “contribuir al desarrollo integral de las economías regionales de América Latina, entendiendo por integral el desarrollo económico, político, humano, social y ambiental desde un enfoque sistémico y sustentable”.

En su despacho cuelga un pizarrón donde figuran los ejes principales de su gestión. El primero de ellos, mejorar la situación de los productores vitivinícolas. En el sexto piso de la Casa de Gobierno, Aciar dedicó 30 minutos de su agenda para aclarar ciertos aspectos del tema que preocupa a la provincia. Al responder, no reniega de su formación de economista y explica ”con peras y manzanas” conceptos que a simple vista parecen abstractos.

El responsable de Agricultura y Ganadería prefiere no determinar una cantidad exacta de “excedente” pues considera que eso “depende de qué se tome como pauta, es decir, el período que se usará para medir dicho sobre stock”. Por lo tanto, no coincide con la cifra que circula, de 200 millones de litros sobrantes. El funcionario aclaró que esto no se trata de una contradicción sino que el mercado, es decir, el que forma precios y por el cual se rigen los actores económicos, mira hacia “la próxima liberación del vino” que, al 12 de febrero, sería el 1.º de junio de 2017. De ahí que para Aciar se deba medir el sobre stock “a un año visto”. Aclaró que “un año atrás era cierto que sobraban 200 millones”, producto de la errada predicción del INV de baja cosecha, cuando en realidad fue una cosecha “normal”.
 
Visión panorámica

“Nosotros heredamos esta situación: malas políticas macroeconómicas; malas políticas de control de oferta, sobre todo en el 2014; una mala política de información ya que, ante la caída del precio del vino, el gobierno decidió que el modo de hacer que el precio subiera era pronosticar una mala cosecha”. Esto, criticó Aciar, hizo que la suba de precios durara muy poco tiempo –“menos que un pelado en la nieve”– y causó que el precio bajara “estrepitosamente”. Entonces, “¿quién hizo el negocio? Algún vivo que vendió justo en ese momento. Los demás, se perjudicaron todos”, señaló.

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En cuanto al anuncio del gobierno nacional de la compra de vino, Aciar fue tajante: “No es un subsidio” en el caso de que el gobierno provincial logre venderlo al mismo precio que pagaron al productor. “Si es menor (el precio), ahí sí hay un subsidio encubierto”, que es lo que cree que puede pasar si se destina la bebida para destilar alcohol.

La compra de vino, dijo Aciar, puede llegar a concretarse a fines de esta semana o incluso la otra. El motivo de la incertidumbre, explicó, es la “burocracia gubernamental”. El propósito del Gobierno de comprar vino a un precio superior del que se encuentra en el mercado es mejorar la competitividad del sector vitivinícola. “El objetivo es siempre el mismo: mejorar los precios que reciban los productores”, por lo que “el éxito de esta política depende de si suben a o no los precios, no cuánto ni qué tipo de vino se compra”. Y resaltó que en el mercado vitivinícola no existen compartimientos estancos, es decir, valores diferenciados por clase de vino: “La variable foco es el precio, que es como el sol: o sale para todos o no sale para nadie”. Así, para el colaborador de Cornejo se trata de “un mercado de expectativas: es lo que va a pasar”.

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    Con el dinero enviado desde la Nación, el Gobierno provincial comprará vino blanco –que es el que más sobra– a productores que no posean más de 20 hectáreas; éste quedará “depositado en una bodega hasta conseguirle un destino, ya sea destilar y hacer alcohol o exportar”. Enfatizó que desde el Gobierno apuestan a este último destino, dado que “el mejoramiento del tipo de cambio y la quita de retenciones le dieron mayor competitividad al sector, de un mínimo del 45 % respecto de antes del 10 de diciembre”.

Manifestó que comprarían “hasta 50 millones de litros si es posible” y que “si los precios se corrigen, no compramos más”.

Condiciones

Para el Subsecretario, factores como la devaluación, la quita de retenciones, el anuncio de Macri de retirar el stock y la probable baja cosecha por problemas climáticos harán desaparecer el excedente. De este modo, las inauditas condiciones climáticas operaron en contra del excedente, ya que habrá menos uva y por lo tanto menos vino, lo que provocará un aumento en los precios.

Asimismo, señaló Aciar, después del anuncio del presidente los precios comenzaron a subir. E insistió: “Si existieran 150 millones de litros sobrantes, los precios no estarían reaccionando”. Y detalló que el vino tinto pasó de costar $ 2,80 el litro a más de $ 4 y el blanco, por su parte, de $ 1,70 a $ 2,50.

    En cuanto a la “lucha contra la concentración” que mencionó el ministro Enrique Vaquié durante la visita de Macri, el funcionario aclaró que el INV “no puede hacer nada”, sino que el único capaz de revertir esta situación “es el gobierno nacional, pero son medidas tan drásticas que probablemente por eso no se hacen”.

Ficha técnica de la compra del excedente vínico

A quiénes beneficia. El Gobierno comprará excedentes vínicos a productores de vino blanco sin borra que tienen hasta 20 hectáreas y que no se encuentran integrados en cooperativas.

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Cuántos litros se comprarán. La cifra ronda los 50 millones de litros. Si bien es bastante inferior a los 200 millones difundidos en los medios, Aciar considera que es suficiente para reactivar el mercado vitivinícola.

¿Compra o subsidio? La cuestión reside en el precio que consiga el Gobierno de vender el excedente. Si iguala el precio que se le pagó al productor, explicó Aciar, no se tratará de un subsidio. En el caso de que se destine para destilar alcohol, es muy probable que se venda a un precio inferior al que se le pagará a los productores, por lo que entonces sí podría ser catalogado de “subsidio encubierto”.

Cómo tiene que hacer el productor que quiere que le compren su vino. Los interesados en vender su vino deberán presentarse en Mendoza Fiduciaria y retirar gratuitamente el reglamento de la operatoria, o imprimirlo desde la web del organismo. Junto al formulario, cada productor tendrán que presentar su documentación y un certificado de cuántos litros quiere vender y en qué bodega se encuentran a la guarda. Esta información se chequea con los registros del INV y, si es real, se analiza una muestra del producto para ver si cumple con las condiciones mencionadas. Si finalmente el producto reúne todas las características, Mendoza Fiduciaria realiza la compra. Por su parte, desde el INV aclararon que “el producto sólo podrá ser comprado si supera el análisis que realizará el Instituto, el cual establece que tendrá que tener un piso de 12,6 grados de alcohol, 0,80 gramos por litro de acidez volátil y 0,3 gramos por litro de azúcar. Además, el vino deberá ser límpido (sin borra), poseer color blanco verdoso y tener aroma vinoso”.

Cuándo empieza la operatoria. Trámites burocráticos impiden establecer una fecha exacta, pero desde el Gobierno esperan que no pase de la próxima semana.

Fuente: Unidiversidad

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