En la finca se cosechan una gran variedad de hortalizas, como cebollas, ajo, pimiento, lechuga, coliflor, zapallo y puerro. Fue considerada un centro modelo por la multinacional, por la calidad, innovación y además por respetar y cumplir una serie de prácticas para adoptar en las fincas en que se cultivan los vegetales.

La finca provee de vegetales a la planta de deshidratado de Knorr en Corralitos, Guaymallén, desde sus comienzos, y su producción se destina a la elaboración de sopas y caldos Knorr

Los Almendros hoy es un ejemplo que, afirma José, con el tiempo será adoptado por otras fincas que aún no implementado acciones en dirección a desarrollar un modo de producción sustentable

Prácticas sustentables

A sus 61 años, José reconoce el orgullo que siente porque Los Almendros haya sido nombrada Finca Destacada Knorr (Knorr Landmark Farm), un reconocimiento global al que no sólo ha alcanzado todos los requerimientos de prácticas agrícolas establecidos por el Código de Agricultura Sostenible de Unilever, sino que incluso los han superado, convirtiéndose así en un ejemplo y fuente de inspiración para agricultores de todo el mundo.

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José mismo es el ejemplo de una persona apasionada por el crecimiento sustentable: “Me encanta y me apasiona”, asegura este agricultor que provee de vegetales a la planta de deshidratado de Knorr desde sus comienzos, y que ha sido testigo de la implementación del Código de Agricultura Sostenible. “En un principio me asustó un poco –confiesa José–. Siempre el ser humano le teme a lo desconocido. Pero fuimos implementando los cambios paso a paso, con la ayuda de la gente de la planta de Mendoza, que nunca me dejó solo; ellos entendieron siempre las dificultades y me ayudaron a poner en práctica el código”.

Así, Los Almendros fue dejando de ser regada por surco para adoptar el moderno sistema de riego por goteo. “Este cambio nos permitió optimizar la producción y ahorrar agua: con menos agua podemos producir más kilos de frutos”, destaca José. Otras acciones han sido realizar una cuidadosa selección de los productos agroquímicos para utilizar hoy sólo aquellos que se encuentran registrados para determinado vegetal, instalar baños en la finca (uno fijo en el centro de la misma y otro portátil) para comodidad de quienes trabajan la tierra, e implementar diversas estrategias para que la labor productiva afecte lo menos posible el medio ambiente.

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Cuidar la flora y la fauna autóctonas requiere de un cambio de mirada. “Al principio erradicábamos todas las plantas autóctonas para plantar hortalizas, pero ahora estamos comenzando a darles un espacio en la finca, del mismo modo que a la fauna del lugar, como los zorros o las lechuzas, ya que entendimos que forman parte del ecosistema –afirma José–. Las lechuzas, por ejemplo, se encargan de mantener bajo control los roedores. Pero el problema es que en la finca no hay árboles con ramas altas donde puedan pararse. Entonces, decidimos emplear palos que estaban dispersos en la finca y que no servían para nada, para colocarlos y darles un lugar a las lechuzas en el cual pararse. Con los zorros, estamos colocando bebederos para evitar que en su necesidad de agua para beber rompan las mangueras del riego por goteo”.

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Los Almendros hoy es un ejemplo que, afirma José, con el tiempo será adoptado por otras fincas que aún no implementado acciones en dirección a desarrollar un modo de producción sustentable. “Hoy hay quienes sólo piensan en la rentabilidad, pero es cuestión de tiempo para que entiendan el valor de cuidar la tierra y no destruirla. Estoy convencido que de a poco lo van a entender”, concluye el agricultor mendocino.

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