Entre 2011 y 2016 la industria vitivinícola argentina perdió el 33% de competitividad para exportar con relación a Chile y España. Ése fue uno de los datos que más impactó en las Jornadas Estratégicas de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) ”La vitivinicultura Argentina en el mundo. Equilibrio, crecimiento y desarrollo”, realizadas ayer en el Palacio San Martín de Cancillería, a la que asistieron referentes del sector vitivinícola y funcionarios nacionales y provinciales.
El dato surge de la investigación ”Vectores de competitividad de la vitivinicultura argentina”, realizada por Daniel Rada y Pablo Silvestre del Observatorio Vitivinícola Argentino y Carlos Fiochetta, gerente de Coviar.
Al momento de exponer, Rada señaló: ”Estimamos esa pérdida en 5 años evaluando la inflación y el tipo de cambio y cómo esas variables nos ponen en una mejor o peor situación con relación a los competidores. Así advertimos que a 2016, esa brecha con respecto a España y Chile llega al 33%. El número es clave debido a que Chile viene ganando terreno en mercados importantes como Estados Unidos, en detrimento de los vinos argentinos”.
El 33% que aportó el estudio de Rada, Fiochetta y Silvestre impactó fuerte en diferentes referentes de la vitivinicultura.
”Lo que más me preocupó es el tipo de cambio. Los mercados en los que fuimos fuertes los estamos perdiendo porque la competitividad no nos acompaña por un tema inflacionario que hizo mantener un dólar retrasado”, indicó Walter Bressia, presidente de Bodegas de Argentina y vicepresidente electo de Coviar.
Por su parte, José Zuccardi, titular de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA) también señaló que el dato que más lo preocupó fue el del atraso cambiario. ”El impacto es muy fuerte, es un número que preocupa. Pero también el costo logístico es un tema a resolver porque actúa como una barrera interior. Pagamos impuestos en los combustibles y mientras más lejos estamos más impuestos tributamos”.
Para Bressia, la falta de acuerdos comerciales es clave. ”El informe nos muestra lo que sucede en la industria. Las debilidades existen por el brete que tenemos en el Mercosur debido a que no podemos negociar los aranceles de importación en diferentes mercados, que vienen creciendo y tenemos una incidencia muy alta en los costos de logística para poner nuestros productos tanto en puertos argentinos como chilenos. Entiendo que estos son los temas que hay que debatir aquí”.
El costo impositivo
Rada, Fiochetta y Silvestre analizaron cómo impactan los impuestos en el sector y determinaron que la carga impositiva en la industria llega al 25%.
”Evaluamos impuestos como IVA, Ganancias, Impuesto de débito y crédito y aportes a la seguridad social, que son los más importantes, y están otros como Ingresos Brutos e impuestos provinciales, que no inciden tanto”, dijo Rada.
Para Rada, la incidencia total es del 25% en el impacto impositivo. Hay aspectos para destacar como: el efecto IVA sobre las exportaciones de mosto porque actúa como un costo, al no tener la posibilidad de tener un débito fiscal que lo contrarreste.
Por otro lado, indicó que ”el IVA sobre la producción primaria es todo valor agregado y se traslada a precio. En los salarios, cualquier variación que pueda haber en la seguridad social, que llega al 65%, es todo el valor agregado de la producción vitivinícola”.
También expuso Alberto Arizu de Wines of Argentina, sobre la situación del vino fraccionado en el mundo. Destacó que el 60% de las exportaciones son de malbec y llevó calma al indicar que no advierten variación importante del consumo de vinos en mercados clave para nuestro país como Estados Unidos y el Reino Unido.
Además explicó que si bien el malbec es nuestro varietal emblema y eso trae muchas ventajas, alertó que la falta de innovación y no tener acuerdos comerciales son dos aspectos que pueden ”debilitar la industria, y es necesario avanzar porque no podemos quedarnos sólo en el malbec”.
Agregó Arizu que en el mundo se consumen 2.800 millones de cajas anuales de vino y se que se espera un crecimiento más suave para los próximos años que rondará el 0,5%.
Destacó además que el consumo mundial pide vinos de buena calidad, luego espumantes, rosados, menos vino blanco y tintos. 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here