Referentes del agro alvearenses estuvieron en C5N hablando sobre la crisis del sector

El programa fue emitido en vivo este domingo por la noche en el programa ADN, de C5N.

El testimonio más impactante fue el de Roberto Hartman, un hombre de 69 años que aún trabaja la tierra con sus propias manos. El productor contó lo que hoy viven miles de familias mendocinas que están perdiendo sus fincas y cosechas.

“No sé como seguir. He tenido que tirar mi cosecha y tendría que abandonar la finca… pero no quiero, me duele en el alma”, dice el hombre de manos ajadas que llora en cámara, ante millones de argentinos.

Hartman fue invitado al programa junto a otros tres productores sureños: Marcos Techeyra (porteño, “nacionalizado” mendocino); Marcelo Barón y Mauricio Nedic, empresario, a quien el tarifazo le hizo cerrar las puertas de una fábrica que acababa de habilitar este año.

Los hombres plantearon las penurias por las que pasan no sólo los productores de Mendoza, sino los de las distintas economías regionales del país.

“El kilo de durazno amarillo se pagó a $1,80 el kilo esta temporada. Eso nos dieron las fábricas, y restando la cosecha nos quedaron 90 centavos por kilo. Ese mismo durazno llega a la gente en latas a 40 o 50 pesos”, dijo Techeyra al contar la odisea que fue vender la fruta este año. Ciruelas y damascos corrieron idéntica suerte, si bien en el caso de la ciruela muchos productores optaron por secarla para intentar venderla más adelante a mejor precio.

Roberto Hartman denunció, en ese programa, que las medidas económicas se están “llevando puestos a los productores” y contó que la gente se está yendo de la tierra.

“El problema es grave, gravísimo. Lo escucho a Macri y lo que dice es mentira. Un Presidente no puede mentir a la gente de esta manera. Mucha gente votó por el cambio… y el cambio fue para atrás, se ha agravado la situación totalmente”, añadió.

Días atrás, el propio presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto, fue quien encendió la luz de alarma sobre lo que está ocurriendo con las economías regionales.

Cuando el presidente Mauricio Macri informó con alegría que la pobreza estaba bajando y mostró estadísticas con 5 puntos en baja, Iannizzotto dijo: “Aún hay mucho por hacer. En el país hoy vemos campos abandonados, fincas que dejan de producir, más pobreza”.

Profundamente preocupado con lo que ocurre en las provincias, el presidente de Coninagro dijo que “el cooperativismo y las producciones regionales tienen mucho para hacer en esta lucha porque su desarrollo posibilita afianzar las poblaciones en pequeñas zonas rurales, y evita que más personas se vuelquen a los cordones de pobreza que se crean alrededor de las grandes ciudades”.

Carlos Iannizzotto, presidente de Coninagro, hizo un llamado por las economías regionales.

“Las economías regionales están mal. No hay políticas globales que contribuyan a equilibrar las grandes desigualdades que hay entre producciones que se realizan a grandes distancias de los puertos”, añadió Iannizzotto al enumerar los problemas de altos costos que enfrentan productos como arroz, hortalizas, leche, yerba mate, frutas y vinos, entre otros.

Justamente, la suba de tarifas y costos básicos -como el combustible- golpearon de lleno no sólo a productores sino también a comerciantes e industriales.

“Bajen los costos de producción, nos dijo Macri… y a la semana aumentaron un 40% la electricidad”. Testimonios como el de este tambero se suman y se multiplican por miles a lo largo y ancho de la Argentina. Panaderos, almaceneros, bodegueros, metalúrgicos, industriales de conserveras, secaderos, pulperas… todos se encontraron con boletas de luz y gas que, en muchos casos, no pudieron pagar. Y así como en tantas fincas la fruta quedó en el suelo, sin ser cosechada, del mismo modo muchas pymes fueron bajando sus persianas al no poder afrontar los altos costos productivos, sumados a los altos impuestos y la caída en el consumo.

Nos quedamos con la tristeza de este productor mendocino, Roberto Hartman, que sigue esperando que las cosas cambien: “Yo ya tendría que haber dejado la finca, pero no puedo. Es mi vida, y me duele en el alma dejarla”.

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