Las decisiones de los pueblos son soberanas. Las urnas hablar por si solas. Porque desde años, más de tres décadas ininterrumpidas podemos decidir quién es el mejor político para que gobierne nuestro país, provincia o municipio.

A horas de finalizadas las elecciones presidenciales las sorpresas fueron muchas. Descontento para algunos, alegrías para otros. La cosa es que las encuestas fallaron estrepitosamente. Tanto las consultoras privadas que trabajaron para Scioli como para Macri estuvieron muy alejadas de la realidad de este domingo. El Frente Para la Victoria solo pudo sacar casi un tres por ciento de diferencia a  la Alianza Cambiemos representada por Mauricio Macri. Ese dato, aparentemente, a todos los encuestadores se les pasó por alto o los encuestados cada vez mienten más.  

El hecho es que a nivel nacional estas elecciones tuvieron algunas perlitas políticas. Por decirlo de una manera. Hay algunos lugares dónde la sorpresa de quién ganó pasó a un segundo plano para que reine la incertidumbre de que pasará de aquí en más. Ejemplo de eso es Jáchal, San Juan.

Jáchal está en alerta constante desde que se conoció el derrame de un millón de litros de agua cianurada en Veladero, la mina de Barrick Gold. Eso pasó el 13 de septiembre, pero hasta ahora la asamblea conformada por miles de vecinos del departamento sanjuanino no dejó de protestar y manifestarse para que la multinacional canadiense se vaya.

Uno de los hechos más álgidos y penoso fue la represión ejercida por la Infantería sanjuanina a varios jachalleros e iglesianos en el bloqueo a Veladero. Ese corte fue el primero en la historia desde que la mina se instaló entre Iglesia y Jáchal. El violento desalojo de la fuerza policial dejó un saldo de 23 detenidos y varios heridos, principalmente mujeres. Todo eso se produjo en una coyuntura de elecciones.

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Muchos jachalleros se manifestaron en las redes sociales muy descontentos del resultado de las elecciones en su departamento. Resulta que el candidato del FPV, Miguel Vega ganó las elecciones en una comuna dónde la mayaría del pueblo hace responsable al giojismo por la instalación de las mineras en el lugar. Las cataratas de mensajes no se hicieron esperar y como siempre las redes son la plataforma para desahogarse. Vega le ganó al massista Franklin Sánchez (ex intendente de Jáchal), su rival directo, por más de 150 votos. Una mínima diferencia a lo que estaba acostumbrado el kirchnerismo en elecciones en el norte sanjuanino.

Los defensores del medio ambiente en Jáchal montaron hace una semana un acampe permanente en la plaza departamental de esa ciudad. Para ser más preciso en frente de la municipalidad de la comuna, dónde Vega tendrá que ir a trabajar todos los días, pero antes de entrar a su oficina sabe que tiene a muchos jachalleros mirándolo para que les dé una respuesta sobre lo que pasó en Veladero. Desde ahora, será responsabilidad de él.

Muchos jachalleros están confiados que el nuevo mandatario municipal abrirá el dialogo ante la problemática medioambiental. Si no lo hace, Jáchal sabrá que hacer.

Ahora ¿Por qué ganó el peronismo luego del derrame en Barrick? Es una pregunta que se hacen muchos en el pueblo.

Lo cierto es que Barrick Gold está instalada hace más de una década en la provincia de San Juan. En todos esos años construyó un relato de progreso y avance que parecía indestructible tanto para la capital de la provincia vecina como para Jáchal. Ese falso ideal de progreso comenzó a desmoronarse cuándo ser vertió el millón de litros de agua cianurada a los ríos. Ese impacto ambiental también fue político. Los ojos se pusieron en José Luis Gioja, gobernador de San Juan y hacedor de cuantiosas políticas para que empresas mineras lleguen a su provincia.

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El enojo por parte de muchos jachalleros se hizo sentir en las urnas. El intendente electo solo le alcanzó para ganar. Él y su partido saben que no fue una buena elección. Vega deberá gobernar con el 60% en contra del electorado. Para algunos ese número, es una buena posibilidad de que se acerque a la asamblea permanente y discuta de minería.

Parte de las zonas rurales de Jáchal dónde más afectadas están por el derrame de la Barrick es dónde pudo imponerse el peronismo. De hecho esas fueron las zonas que le garantizaron el triunfo. Pero ¿Realmente se entendió lo que pasó con Barrick en esos lugares?

No es fácil para muchas personas de sectores muy humildes no votar al gobierno que les dio una pensión y les ayudó con su jubilación. El razonamiento es justamente eso, bien racional. Ahí está el tema. En esos lugares, no ganó el peronismo, ganó el kirchnerismo. No ganó Gioja, ganó Cristina. Todavía en esas zonas de Jáchal, como en otras del país la figura de la actual presidenta permanece con una alta imagen positiva. Más allá de la filiación política y la pertenencia partidaria el viejo dicho “voto porque me ayudó” pesó mucho más. Ahí otra cuestión: la realidad de la contaminación todavía no está entendida.

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La “Asamblea Jáchal no se toca” es el nombre que adoptaron los miles de jachalleros que se reúnen casi todos los días en la plaza de su pueblo. Ahora en acampe. Ellos saben quiénes son los responsables de este genocidio ambiental. Ellos también están al tanto que muchos sectores creen que al defender el medio ambiente son opositores al giojismo y nada más. Ellos saben que eso no es así. Ellos buscan responsables porque es lo que debe hacerse. Ellos deben salir a las zonas rurales, golpear puerta por puerta y como lo hizo la mina en algún momento deben cambiar el lema y decir “venimos a hablarle del derrame”. Ellos deben exponer en todo Jáchal, San Juan Capital y Argentina que gane quien gane no quieren mega emprendimientos mineros. Ellos hoy en día están unidos.

En Jáchal puede primar el diálogo. El flamante intendente Vega tiene en su carta adherirse más al pueblo y permitir que su municipalidad se llene de expresiones populares. A pesar de que el giojismo no se lo permita. Se nota que en el norte de San Juan están dejando el miedo atrás.

Los vecinos están gobernando la plaza del pueblo. Están enojados y dolidos por lo que les hizo Barrick Gold. No se van a quedar tranquilos. Ni la represión, ni los aprietes parecen frenarlos. Las urnas no deberían frenar lo que las calles unieron. Y la dirigencia política entrante tampoco debería ignorar nada de eso.

Escribe: Marcelo Castro Fonzalida
      
 
 

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