Métodos eficientes para combatir las heladas

Desde el INTA desalentaron la quema de neumáticos para mitigar el daño de la masa de aire frío sobre los frutales en floración. Las técnicas más económicas y efectivas.

Las heladas que cayeron sobre las zonas rurales de Mendoza provocaron que distintos productores frutícolas recurrieran a quemar cubiertas y combustible para mitigar los daños que las bajas temperaturas provocan en los cultivos. La práctica, que es habitual entre los finqueros de menos recursos, causó alarma este lunes cuando una densa nube cubrió parte del cielo en la provincia.

Desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, desalentaron este método y ofrecieron un listado de las herramientas más efectivas para proteger a las plantas en plena floración de los embates de la naturaleza.

El ingeniero agrónomo Javier Chaar, de la Agencia de Extensión Rural Guaymallén del INTA, detalló que el control de heladas activos más económico de aplicar, es muy contaminante. En tanto, el riego es considerado el más sustentable y accesible, frente a otros que requieren un alto nivel de estructura y disponibilidad de agua, entre ellos, uno de los mejores es el uso de los regadores. Sin embargo, admitió que todo dependerá de la capacidad de adaptación del productor a esto.

En relación a las técnicas a las que puede acceder una finca, en el ránking de las más utilizadas en Mendoza está el riego, seguido por la quema de material de poda, y uso de combustibles como el fuel oil que se incineran en tachos y calentadores.

No obstante, el alto precio de los derivados del petróleo hace que sólo sean encendidos por un corto período de tiempo, llegando, inclusive, a no cubrir todo el terreno. Según estiman algunos productores, por noche llegan a invertir entre $30.000 y $60.000.

Para el ingeniero, además de los métodos pasivos y activos, la previsibilidad a la hora de elegir los cultivos a plantar, es clave. Consiste en seleccionar aquellas variedades que ofrezcan mayor «resistencia» y entre ellos, los que tengan una floración que se produzca después de que ocurran las heladas tardías.

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La defensa pasiva

Se basa en modificaciones introducidas en el microclima del monte frutal o las plantas durante la primavera, con el objeti-vo de evitar o reducir el riesgo de daño por frío.

«El control pasivo consiste en regar el suelo los días previos a un pronóstico de helada. Esto posibilita que la tierra retenga la energía calórica y que se libere durante la noche haciendo que no baje tanto la temperatura como si fuera una situación de suelo seco».

En tanto, afirmó que el riesgo se incrementa en suelos labrados, secos y/o con cubierta vegetal densa.

Defensa activa

Son prácticas que se aplican durante las horas nocturnas de heladas, para elevar las temperaturas de las plantas e impedir que se alcance el umbral de resistencia al frío del vegetal.

En este sentido, el técnico del INTA consideró que la quema de neumáticos no sólo es contaminante para el ambiente, si no que prolonga el efecto invernadero al no dejar pasar los rayos del sol, una vez que culmina el fenómeno. Asimismo, esta práctica está penada por la ley.

Uso de aspersores. Para Chaar este es uno de las herramientas más efectivas, sin embargo es de alto costo, requiere un reservorio de agua e infraestructura.

Se basa en la aportación de grandes cantidades de agua que recubren la planta. El agua al enfriarse desprende calor que calienta el ambiente y además se mantiene a 0ºC hasta que se congela toda. De esa forma se mantiene el cultivo a baja temperatura pero sin llegar a la congelación.

Uno de los más difundidos es el flipper, un regador que funciona en una sola dirección y alternadamente en los dos sentidos, mojando una banda de un ancho aproximado a 0.80 m. Los regadores están ubicados sobre la fila de plantas de una espaldera, y el interfilar permanece sin recibir agua.

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Combustión. El aire frío se coloca en las capas más bajas, cerca del suelo. En cambio, el aire caliente se coloca encima de este haciendo una barrera que impide la mezcla de aire a distinta temperatura. El objetivo de este método de control de heladas es calentar el aire frío próximo al suelo quemando diferentes combustibles.

Hay distintos quemadores tanto de gasóleo como de gas propano u otros combustibles. Para conseguir un buen resultado es importante distribuirlos homogéneamente en la parcela teniendo en cuenta el alcance de cada uno de ellos.

Humo y niebla. Hay máquinas expresas que permiten crear niebla artificial. Con ella se consigue un ligero aumento de la temperatura de la zona (1-2ºC) reduciendo el riesgo de heladas. Este método sólo es eficaz en caso de heladas poco importantes. En grandes heladas el aumento de temperatura que provoca no es suficiente.

Ventiladores. Este método se basa en la estratificación del aire según la temperatura. El objetivo es mezclar el aire caliente de las capas superiores con el aire frío de las inferiores. En general se usan ventiladores para conseguir este movimiento de aire. Este método es eficaz sobre todo en zonas llanas. Es importante calcular bien la potencia de los ventiladores, la cantidad necesaria y la distribución de estos para conseguir un buen resultado.

Succión de aire. Se basa en lo mismo que el método de control con ventiladores. En este caso se succiona el aire de las capas más frías y se impulsa hacia capas superiores.

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