Megajuicio: el abogado de Romano cuestionó la parcialidad del Tribunal Oral Federal

 

En la única audiencia de la semana realizada el martes, en el marco del IV Juicio por delitos de lesa humanidad, el abogado Ariel Civit, defensor del exjuez Otilio Romano, solicitó investigar el desempeño de la Justicia en el actual proceso de enjuiciamiento y puso en duda la parcialidad del Tribunal. El pedido se basó en las declaraciones realizadas por la doctora María Servini de Cubría, en las cuales – según el letrado –expone cierto condicionamiento ejercido por el Poder Ejecutivo Nacional sobre los magistrados. Ante esto, los abogados del Ministerio Fiscal y querellantes manifestaron su oposición al considerarlo un acto de desaprobación y agravio hacia la Justicia actual, además de no ser objeto de investigación en el actual procesamiento.

Tras esto se dio paso al testimonio de Enrique Carmelo Durán, quien en 1976 trabajaba en la parte administrativa en la empresa constructora Decavial. Durán estaba afiliado al Partido Comunista y era militante desde sus años estudiantiles. Fue detenido el 26 de marzo del `76 por quien identificó como el teniente Héctor B. Marzali, un amigo suyo de la infancia. Recordó que en aquella ocasión, Marzali certificó su detención anunciando la confiscación de libros y pasquines con contenido marxista leninista. Cerca de su casa fue encapuchado, maniatado y trasladado finalmente al Liceo Militar General Espejo donde permaneció detenido alrededor de 50 días y fue víctima de tortura psicológica. En su relato recordó también a otros presos políticos con los que coincidiera en cautiverio, entre ellos, el periodista Rafael Morán y el sindicalista docente Arturo Garcetti.

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Durante ese tiempo en el Liceo fue interrogado en una ocasión y recordó que su interrogador lo trató de “enemigo”, ante lo cual el testigo se diferenció al autodefinirse “adversario”. “La diferencia es que un adversario tiene la suficiente honestidad para mostrar su cara y a mí me tienen encapuchado”, comentó.

Pasó sus días de cautiverio sin ser informado sobre los motivos de su detención, tampoco se le inició causa judicial alguna. En el mes de mayo del mismo año, un capitán le informó que “habían llegado a la conclusión de que él no era guerrillero”, tras lo cual quedó en libertad. Al finalizar su testimonio expresó que, luego de recuperar la libertad, temía a ser nuevamente secuestrado.

En segundo término declaró Ricardo Aciar, cuya detención se produjo el 9 de abril de 1976, momento en el cual participaba en el gremio de la Comisión Nacional de Energía Atómica (Conea). El testigo relató que tomó conocimiento sobre el destino de su compañero Miguel Ángel Gil, torturado y asesinado, unos meses antes de su propia detención.

Al producirse el golpe militar, la Conea quedó intervenida bajo la órbita de la Marina y por orden del interventor, identificado como Osvaldo Bosa, quedó detenido junto a sus compañeros Ricardo Monserrat, Fernando Huazco, José Leoni, Antonio Esquivel y Alejandro Gatica. Aciar, junto al resto del grupo, fue llevado al Liceo Militar General Espejo, donde recordó haber estado bajo el cuidado de los integrantes de la banda de música. “Sabíamos que continuamente entraba y salía gente y que venían del D2”, afirmó exponiendo la vinculación entre los diferentes Centros Clandestinos de Detención de la provincia.

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Durante el mes de junio fue trasladado en la 8va Compañía de Comunicaciones a cargo de los exoficiales Migno y Peralta; también identificó a Largacha, exoficial con quien coincidiera al realizar el servicio militar en el año 1968.

Fue liberado desde la Penitenciaria, por el exoficial Yapur quien le dio dos opciones: incorporarse al proceso o irse del país. Al igual que Durán, no recayó sobre Aciar ninguna causa judicial. Aún así, quedó a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN).

Al recuperar su libertad intentó reincorporarse en la Conea, pero el organismo había sido intervenido por la dictadura y se encontraba dirigiendo la institución un hombre de apellido Ortega, quien le informó: “Si el Ejército lo soltó, es problema del Ejército, si hubiese dependido de nosotros (la Marina) la historia habría sido diferente”.

Tras este testimonio, la audiencia debate pasó a un cuarto intermedio para el próximo lunes 25 de agosto a las 9.30 donde se espera la declaración de Julio Quiroga, Guillermo De Paolis, Carlos Venier y Marcos Garcetti.

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