Luego del G20: una bodega familiar de Maipú le vende vino a China

Se podría decir que es una forma de pelear la crisis que golpea a comercio, producción e industria por igual. En el caso del vino, con una preocupante caída de ventas en el mercado interno y una extraordinaria pelea en el mercado internacional, aparecen señales, como las que da un emprendimiento vitivinícola familiar del departamento Maipú.

Se trata de la bodega Valle del Indio, la que, con diez años de existencia y el intenso trabajo de 25 personas, ha logrado posicionar 17 productos, contactarse con más de diez países del mundo y alcanzar una importante venta a China tras su activa participación en la Cubre de G20 que se llevó a cabo recientemente en nuestro país.

Un objetivo que bien podría ser superado ante los elogios que la familia Bonomo, propietaria del emprendimiento, recibió en cada degustación de vinos por parte de periodistas y primeros mandatarios de todos los países participantes en el cónclave internacional.

La venta al gigante asiático por parte de la pequeña bodega es muy importante y resalta aún más porque es una operación en la que sobresalen esfuerzo y perseverancia, y donde no hay cabida a los obstáculos que ponen por estos días tanto la recesión como la crisis cambiaria y la devaluación.

Entre Borges, el fútbol y el vino

El Ciudadano entrevistó al titular de la bodega Valle del Indio, Leonardo Bonomo, quien habló sobre los inicios del emprendimiento. “Esta pequeña bodega es un emprendimiento que se inició en 2008. La fecha sirve para marcar un tiempo, pero la idea viene germinando desde hace mucho, entre las costumbres de familia y mis experiencias de vida en el exterior. Esto último porque cuando vivía en Estados Unidos, allí mucha gente se reunía conmigo y me hablaba del tango, carne, Borges, fútbol y del vino”, relató Bonomo.

“El vino está en mis raíces y es la esencia vitivinícola que transmitieron mis abuelos y mi padre. Ellos hacían vino en forma casera en barricas artesanales, como muchas generaciones de mendocinos. Como consecuencia de eso me recibí de enólogo, pero también tengo familiares que prestigian tanto a la agronomía como a la enología. Es el caso de mi hermana Valeria y mi cuñado Sergio Montiel. Con esos pilares construí esta idea que luego se cristalizó con la bodega Valle del Indio”, explicó.

“Por falta de confianza no valoramos nuestro vino”

El enólogo destacó que “en cada uno de estos diez años, nuestra bodega creció en marcas hasta alcanzar 17 productos que hoy elaboramos y pretendemos exportar a más de diez países, siendo nuestro caballito de batalla el Akila Malbec. Con él nos presentamos ante el mundo y ahora lo hacemos también en las variedades cabernet sauvingnon, syrah y bonarda. Somos de la idea de que nos conozcan a nivel internacional expresando que pensás en malbec, pensás en Mendoza; pensás en malbec, pensás en la Argentina. Por eso es tan importante el vino en el mundo. Lamentablemente, como país, no valoramos el gran vino que tenemos”.

Primer gran logro de pequeños y medianos bodegueros

La organización de la cumbre mundial del G20 eligió entre las prestigiosas bodegas de la Argentina solo a cinco para ofrecer vinos de nuestro país en todos los eventos gastronómicos que se llevaron a cabo en los días que duró el encuentro. “Nosotros conformamos la Unión de Pequeños y Medianos Bodegueros de Argentina, un colectivo de pequeñas bodegas para el que cualquier evento que le dé visibilidad sirve, ya que no tenemos pulmón económico para hacer publicidad de pequeña o de gran envergadura”, detalló Bonomo.

vino g20

Vinos de la bodega ‘Valle del Indio’.

“Por eso, cuando se estaba por concretar la Cumbre del G20 nuestros vinos fueron seleccionados entre muchos y muy buenos. Fue un privilegio y un desafío quedar entre las cinco bodegas ‘premium’ que realizarían degustaciones ante mandatarios y toda la prensa internacional. Una inmejorable visibilidad mundial donde todos probaron nuestros vinos”, explicó.

Y agregó: “Recibimos elogios de rusos y británicos, de medios periodísticos como Bloomberg y Reuters. Como esto tuvo mucho rebote internacional, llegó en medio de la cumbre la primera compra desde la República Popular China, con un contenedor de 40 pies, que es la medida más grande que se importa en vinos. Esto es aproximadamente 16.800 botellas, con un monto de venta de US$ 40.000. El contenedor tendrá botellas de Akila y Alma Criolla, otra de las marcas que elaboramos y que para nosotros representa el espíritu campero de nuestra tierra y de nuestra esencia de país”.

Finalmente el joven bodeguero expresó: “Tenemos bien diferenciado lo que es hacer negocio y estar en el mercado. El negocio es hacer una importación alguna vez o cuando salga una oportunidad. En cambio, estar en el mercado es cuando se tiene constancia año tras año, con una regularidad ligada al crecimiento, a los riesgos que implica la comercialización y el disfrutar alcanzar metas como las que hoy nos impone este exigente mercado internacional”.
“De nuestra bodega dependen 25 familias mendocinas que en ella trabajan. Considero que nuestro pequeño emprendimiento bodeguero ha comenzado a jugar en las ligas mayores del mundo vitivinícola y haremos todos los esfuerzos para mantenernos con esfuerzo, consciencia y crecimiento”, aseguró Bonomo.

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