Un menor de 2 años que fue mordido el pasado sábado por un perro rottweiler en San Rafael, permanece estable luego de la operación de reconstrucción de la mejilla derecha que le realizaron los cirujanos plásticos del Hospital Schestakow.

El chico, que está bajo un tratamiento de antibióticos para prevenir cualquier infección, se encuentra internado en el área pediátrica y hay que esperar su evolución. Es que la reconstrucción que le realizaron los especialistas dependerá de la evolución de los tejidos propios del niño que en el peor de los casos podrían necrosar y se necesitaría una segunda operación para reconstruirle la mejilla.
Lo cierto es que desde lo estético el chico deberá someterse a nuevas intervenciones, según manifestó el cirujano Franco Rosso. En este contexto, el especialista ratificó que “la evolución es buena pero debemos esperar las próximas horas para dar un pronóstico final”.
El otro cirujano que participó de la intervención, Darío Biancotti, explicó que “son mordeduras sucias producto de los gérmenes que tienen los perros en su boca por eso le aplicamos un complejo antibiótico para evitar infecciones”.
La mordedura fue superficial y le arrancó parte de la piel sin afectarle los nervios y los huesos de la cara, mencionó Rosso y señaló que “utilizamos el colgajo de piel que tenía el chico para reconstruir la cara, de no prosperar esta técnica habrá que injertarle piel”.
En este marco se supo que el perro que atacó al chico es del círculo familiar y se estima que fue producto de alguna reacción que no se pudo prevenir.
En ese sentido, Biancotti explicó que “no es necesaria una mordedura feroz para producir daño. La mordedura de cualquier perro equivale a 500 kilos de fuerza sobre la piel” y agregó que “cualquier perro no importa la raza podría haber provocado el daño que sufrió este chico”.

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