La última experiencia electoral, en la cual Ricardo quedó relegado a un lejano tercer puesto abrió muchos interrogantes dentro del partido de Irigoyen y Alem, que todavía sufre con la problemática de falta de líderes. Actualmente la UCR es el partido de la oposición que más estructura territorial tiene, pero como contrapartida no ha logrado generar nuevos referentes, sobre todo en lo que respecta a una posible oferta electoral para las presidenciales de 2015.

Esto carcome a los integrantes de los distintos niveles partidarios. ”No nos podemos dar el lujo de entregar nuestra estructura partidaria a un líder de otro signo político” aseguran.

Y, en caso de no generar un fuerte golpe de timón, los de la boina blanca van en camino de regalar todo su desarrollo territorial a otro dirigente. Como si esto fuera poco, la incertidumbre se acrecienta por el vaciamiento de ideología que se manifiesta en el momento en que sus máximas figuras aseguran que ”cerrar con Macri o con Binner” es casi lo mismo, como si ir de centroderecha a centroizquierda fuera algo normal y aceptable para sus dirigidos.

Una nota que consigna Pagina 12 indica que, un nuevo mapa político está configurándose en la UCR. Cuando todavía están negociándose las candidaturas y se aproximan las elecciones de 2013 que terminarán de cristalizar el escenario hacia 2015, la UCR sufrió en las últimas semanas el silencioso desplazamiento interno que apunta a desarticular el Movimiento de Renovación Nacional (Morena), la línea interna que supo encabezar el diputado Ricardo Alfonsín. Armado en 2010 para darle volumen y aglutinar dirigentes en torno a su figura, el Morena se había convertido en el único espacio nacional del radicalismo que articulaba dirigentes de peso en sus distritos, como Gerardo Morales en Jujuy, Mario Negri en Córdoba, Atilio Benedetti en Entre Ríos, Ricardo Gil Lavedra en Capital Federal, Angel Rozas en Chaco, y Alfonsín en la provincia de Buenos Aires, entre otros. Con el resultado electoral del 2011 y un escenario incierto para Alfonsín en octubre, la expectativa de un resurgimiento de Julio Cobos con su candidatura a diputado en Mendoza y el tácito lanzamiento presidencial de Ernesto Sanz anticipan que la elección de autoridades partidarias prevista para fin de año será una pelea más compleja de lo que parece.

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”El Morena lo vemos después de octubre, ahora nos tenemos que abocar a la elección general. Después veremos… si como Morena o como otra agrupación, nosotros vamos a realinear todas las fuerzas en función de lo que pensamos toda la vida”, aseguró a Página/12 un dirigente del círculo más cercano de Alfonsín, que la semana pasada lanzó su candidatura a diputado desde la histórica Federación de Box. Allí pudo leerse la sorda disputa de poder dentro del partido y algunos de sus recientes movimientos. Tanto Julio Cobos como Ernesto Sanz habían sido invitados al acto, pero no asistieron. Cobos envió una nota de adhesión, lo que fue leído como un gesto positivo teniendo en cuenta que el ex vicepresidente se encuentra en campaña. Pero Sanz, en cambio, faltó y no apeló siquiera al diplomático recurso de la carta. ”En muchos lugares hay competencia, y mi intención es no interferir en esa lucha ni para un lado ni para el otro”, se excusó entonces el senador mendocino.

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La respuesta del alfonsinismo no tardó mucho: ”Que él vaya, haga su juego y busque su espacio. Nosotros creíamos que era mejor mostrar la imagen de que tanto él como Cobos se vinculan con el mejor candidato que tenía el partido en la provincia. Pero, bueno, Sanz está tratando de armar una lista con Moreau y Storani”, retrucaron.

Lo cierto es que el mendocino está recorriendo la provincia y el viernes compartió un acto con Daniel Salvador, ex diputado y ex presidente del Comité provincial, que se apartó del Morena luego de que le negaran un nuevo mandato en la última renovación de autoridades. Mientras Alfonsín se esfuerza por acercar posiciones con el FAP de Margarita Stolbizer, hacia adentro del partido cobra fuerza la idea de presentar otra lista para disputar con el hijo del ex presidente. Algunos sectores agitan el nombre del actor Luis Brandoni, quien fuera compañero de fórmula de Alfonsín en la magra elección a gobernador de 2007.

Sanz está recorriendo el país para promocionar su espacio Argentina Futura, utilizado como una suerte de prelanzamiento presidencial, con un acto del que participaron tanto Morales como Mario Negri, Gil Lavedra y los presidentes del partido, Mario Barletta, y de la Convención Nacional, Lilia Puig de Stubrin. Ninguno de los asistentes desconocía el objetivo del acto organizado por Sanz, que apuntaba a corregir los errores de su anterior y frustrado lanzamiento: su falta de conocimiento público, encadenado a la falta de tiempo para instalarse. ”Esta fue la presentación de uno de los líderes de un proyecto alternativo para 2015 con la fuerza de casi todo el partido”, dijo Morales tras el acto, demostrando su intención de retomar su histórica alianza con Sanz, forjada en el Senado, y apoyarlo a él como candidato a presidente y a Alfonsín ”en la provincia”.

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Alfonsín no fue invitado a esa presentación, lo que sumó aún más enojo a la disputa de Sanz por el apoyo de la dirigencia radical. ”Si Ricardo va a la provincia, estaría bueno que alguna vez Morales le ponga el cuerpo a la candidatura a gobernador de Jujuy”, lo cruzaron desde el alfonsinismo, que también le recrimina a Barletta tomar una actitud parcial a favor de Sanz. ”No teníamos que haberlo dejado ir, además, usa los recursos del partido para impulsar la candidatura de un dirigente”, machacan los alfonsinistas.

En este contexto, el Morena, surgido con reminiscencias del histórico Movimiento Renovación y Cambio que llevó a Raúl Alfonsín a la Presidencia de la Nación, parece haber llegado al mismo destino, pero sin haber disfrutado del mismo éxito.

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