Las bodegas esperan que no se disparen los costos para poder exportar más

Tras un año estable, con leve aumento en el mercado interno y en el externo, las bodegas argentinas miran con expectativas este 2016, a la espera de poder volver a crecer en el exterior, impulsados por la fuerte devaluación del peso.

Sin embargo, por el momento son cautos, ya que temen –como ya sucedió con muchos productos– que la depreciación de la moneda impacte en los precios de los insumos. En el plano interno, en tanto, se espera una cierta retracción general del consumo, que podría afectar en parte a los vinos.

Entre enero y noviembre del año pasado, la venta al exterior de vinos creció 1,36% en volumen, a 2,46 millones de hectolitros, pero en dinero se registró una leve baja de 2,43%, a u$s 757,68 millones FOB, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). Los vinos fraccionados crecieron un 0,2%, con un alza mayor en las ventas en Bag In Box (+ 13,8%) y damajuanas (+ 12,4%), si bien desde bases pequeñas, y una suba de 1% en botellas, que aportan el 94% del total. Los tetra-brik cayeron 17,5% en litros.

”Para las exportaciones fue un año complejo, frente a 2014 que no fue bueno. El atraso cambiario complicó durante 2015 y hubo una pérdida de mercados de los envíos a granel, pero no fue tan malo, dadas las circunstancias”, comentó Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA). ”Logramos mantener las ventas al mercado externo en un escenario complicado, no haber caído fue bueno”, coincidió Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina.

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En el mercado interno, en tanto, se registró una suba de 3,5%, a 9,4 millones de hectolitros, con una alza de 4,5% en botellas (aportan el 54,2% del total), 2,25% en tetra-brik (el 41,80% de las ventas) y 1024% en bag in box, impulsado por lanzamientos de varias bodegas. En cambio, las damajuanas retrocedieron un 3%, pero apenas captan el 3,6% del total, según el INV.

Para el mercado externo, las expectativas son mejores este año. ”Son años de transición, esperamos despegar ahora con las nuevas medidas. Creo que ha sido buena la quita de 5% de retenciones, que reclamábamos desde hace cinco años, también el sinceramiento cambiario. Nos preocupa la inflación, que sigue y, de mantenerse, puede absorber los beneficios de la devaluación y perderemos la competitividad ganada. Ya nos pasó en enero de 2014, los precios de los insumos se dispararon. Ahora hubo algunos aumentos y otros los anunciaron para este mes y febrero”, advirtió Pina.

En tanto, Villanueva comentó que ”la perspectiva es más optimista en mostos, graneles y botellas, aunque tampoco es espectacular. Hay expectativas en recuperar rentabilidad, creemos que se podrán recuperar los volúmenes de bajo precio que se habían reducido por la pérdida de competitividad. Pero somos cautos, puede haber mejora si la devaluación no se traduce toda en costos. Muchos sobredimensionaron la importancia de la devaluación”.

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La Argentina aporta el 2,6% del comercio global del vino, el 50% de esas ventas es malbec. ”Hay un techo alto aún para crecer”, destacó Pina. En el caso del mercado interno, las expectativas no son tan alentadoras, si bien tampoco son pesimistas. ”Tradicionalmente el consumo de vino no es impactado en tiempos de crisis. Así como no cae mucho el consumo en malos momentos, tampoco crece de golpe en los buenos. Va a haber menos dinero en la calle y el 90% del vino que se bebe es de bajo precio, de menos de $ 50. La expectativa es sostener el mercado interno y crecer en el externo”, destacó Villanueva. Pina, en tanto, consideró que ”este año será una buena noticia si logramos mantener el consumo per cápita. Es importante, el 75% de la producción va al mercado interno”, destacó.

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