El agua dulce en nuestro medio tiene gran importancia ya que este, al ser un desierto transformado en oasis, ha exigido y exige trabajo y sistematización de los recursos hídricos. Esta problemática nos concierne a todos, desde los niños y los jóvenes hasta los adultos.

Por ello, es indispensable el abordaje del tema en la escuela, desde el jardín de infantes hasta la finalización de la escuela secundaria, así como su profundización a nivel universitario. Ello amerita el diseño de estrategias de enseñanza y aprendizaje adaptadas y conceptualizadas, referentes a nuestras prácticas diarias, en tanto que consumidores de este recurso limitado.

Cabe destacar que la formación en el tema requiere saberes propios y, fundamentalmente, aquellos relacionados con las características y propiedades del agua dulce, encuadrado todo ello en relación con las soluciones acuosas, ya que estas forman parte de nuestro entorno. Tampoco debemos olvidar incluir todo lo referido ya sea a los sistemas en los seres vivos, como a las inclemencias climáticas, entre otros.

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Conocer todo lo posible sobre el agua nos permitirá a los ciudadanos desarrollar prácticas sustentables y racionales, conceptos a los que debe apuntar en forma sistemática el ámbito educativo. Es preciso, puesto que la educación de los consumidores críticos consiste en un proceso cuya formación se logra a partir del diseño de actividades de complejidad creciente, que tiendan tanto al conocimiento en sí como a la responsabilidad que nos cabe, en tanto que usuarios, de preservar ese recurso que garantiza la vida en nuestro planeta.

En el marco de la Universidad, como espacio desde el que se gesta y difunde el conocimiento, se llevó adelante una investigación a nivel provincial en la que se entrevistó a distintos actores sociales de la provincia de Mendoza, con la finalidad de conocer sus percepciones sobre las problemáticas ambientales.

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Una de las preguntas consistía en obtener conocimiento sobre cuáles temáticas ambientales les preocupaban; el agua fue uno de los tópicos más nombrados. Las preocupaciones en la limitación del recurso hídrico, desde sus múltiples dimensiones, radicaban en:

– que en un futuro no muy lejano faltará agua;

– el uso irracional que se hace del recurso;

– la contaminación de los cauces;

– la falta de aplicación de legislación al respecto;

– los problemas en el pedemonte;

– las alternativas ante la escasez.

En el mismo proyecto se interrogó sobre cuál era la institución más confiable para poder abordar las problemáticas ambientales. Para gran sorpresa del equipo de investigación, la escuela y las ONG fueron las instituciones en las que la gente dijo confiar a efectos de producción de cambios, y desde donde se podían trabajar y enseñar los modos de abordar las problemáticas ambientales.

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Este desafío, evidentemente, requiere de todos, ya que se trata de una temática compleja en la que intervienen numerosos actores sociales; hablamos, no de un recurso menor, sino de un elemento indispensable para la vida. En la medida en que logremos internalizar la necesidad de proteger este valioso recurso, podremos contar con ciudadanos responsables de la subsistencia sobre la superficie terrestre.

Autoras:

María Ximena Erice, doctora en Educación Ambiental;

María Cristina Moretti, magíster en Biología;

Lilia Dubini, magíster en Educación en Ciencias.

Las autoras son docentes de Didáctica de las Ciencias Naturales en los Profesorados de la Facultad de Educación Elemental y Especial de la UNCUYO.

Fuente: Edición Uncuyo / Foto: Sitio Andino

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