La Dirección General de Escuelas dispuso para este ciclo lectivo 2017 considerar un conjunto de aspectos necesarios para la trayectoria escolar de los alumnos de Nivel Inicial. Por esta razón se informa que, a través de la resolución Nº 230/17 quedó establecido que aquellos niños que concurren a sala de 4 y 5 años y excedan el límite de 20 inasistencias pasarán a considerarse “en situación de riesgo por inasistencia”.
En la misma normativa se determina que todas las escuelas del nivel deberán promover la asistencia continua de los niños, generando compromisos con las familias para que acompañen este proceso.
En caso de que un niño se encuentre en situación de riesgo por asistencia, cada escuela deberá desplegar las mejores estrategias pensadas desde la institución para proteger a los niños que hayan pasado las 20 faltas. Las instituciones educativas de nivel inicial deberán incorporar en su Proyecto Educativo Institucional las acciones para promover la presencialidad de los chicos y a fomentar el compromiso de acompañamiento de sus familias, siendo la meta a alcanzar un cursado regular del 80% de los días hábiles establecidos en el calendario escolar.
Además, en la misma resolución se aprobó un documento titulado: “Fundamentación político-pedagógico  de la importancia que tiene la asistencia continua de los niños a instituciones escolares de Nivel Inicial de la provincia de Mendoza”.
En el maco de la ley nacional Nº26.061 de protección integral de los derechos de niños, niñas y adolescentes desde el gobierno escolar se analiza la problemática del ausentismo escolar como una vulnerabilidad sobre el derecho que tienen los menores de recibir educación formal.
Cabe destacar que la ley Nacional de Educación propone para el Nivel Inicial objetivos de promoción y aprendizaje y desarrollo de niños desde 45 días hasta cinco años inclusive. En este sentido, la propuesta apunta a analizar el ausentismo escolar y desarrollar una educación de calidad en los primeros años de vida del niño que permita su desarrollo posterior, por lo que es indispensable reivindicar el tiempo y la calidad de las relaciones que los adultos deben ofrecer y que además deben ser tenidas en cuenta como promotoras de salud y de educación integral.
Consideraciones generales
La educación es una actividad eminentemente humana, que involucra a la sociedad en su conjunto y que se lleva a cabo de manera interpersonal, inicialmente en el seno de las familias y se abre progresivamente a las comunidades.
En este marco, la escuela surge como un recurso de la sociedad para extender la función educadora de las familias, como también para hacer de la educación un compromiso de Estado que alcance a todos los ciudadanos y los haga parte de sus bienes sociales y culturales. Su obligatoriedad, en las sociedades modernas, ofrece las garantías de que todos sus miembros tendrán las mismas oportunidades para desarrollarse plenamente como sujetos de derecho.
La educación infantil se explica como responsabilidad política y social y está a cargo de variadas instituciones que, en muchos casos, permiten una adecuación a los diferentes contextos y tradiciones locales vinculadas con la diversidad de infancias.
Los tiempos de aprendizaje
Tanto la cantidad como la calidad del aprendizaje en el aula, asimismo el vínculo sostenido con la institución y con un docente, los contenidos de la enseñanza y sus estrategias metodológicas, contribuye significativamente al desarrollo cognitivo, social, afectivo y psicomotriz.
Las oportunidades de aprendizaje, facilitadas por entornos estimulantes, se multiplican en las edades más tempranas en que la capacidad de aprendizaje autónomo aún no se ha desarrollado. En función de esto, el proceso de aprendizaje escolar requiere estabilidad en el vínculo docente/alumno, continuidad, consistencia y el desarrollo integral y coherente de un programa, de secuencias didácticas significativas y relevantes.
La “pérdida” de tiempo escolar
Las instituciones y docentes de Nivel Inicial dan cuenta de este problema, que es la asiduidad con que los niños de cuatro y cinco años se ausentan de clase. Aun cuando se ha establecido su obligatoriedad, la inasistencia de los alumnos de educación inicial alcanza niveles mucho mayores que los de educación primaria. Las inasistencias siguen algunos patrones: se concentran en determinados períodos o momentos del año, como es el invierno en que se incrementan los problemas de salud. Se producen más frecuentemente entre poblaciones que tienen contextos desfavorables, en ámbitos rurales más que en urbanos. Esto pone en evidencia un conjunto de variables o situaciones que cada escuela debe atender.
Por otra parte, la jornada escolar es un tiempo potencial. La “pérdida de tiempo escolar” tiene como consecuencia la discontinuidad en las trayectorias escolares de los educandos y una baja intensidad de los aprendizajes. Además, ocasiona escasa sistematicidad y secuenciación de la enseñanza y la ruptura de rutinas y procesos de transmisión cultural.
La colaboración entre familias y escuelas
Las instituciones de Nivel Inicial tienen, por su mandato y por la formación de los profesionales a su cargo, la responsabilidad de albergar a los niños de esta franja etárea, convocando a sus familias a hacerse parte activa de la comunidad educativa.
Dada que la asistencia de los niños al Nivel Inicial es una responsabilidad de las familias, el trabajo con las mismas es fundamental para lograr esta meta. Los padres deben comprender la relevancia del Nivel Inicial en términos de desarrollo y oportunidades de aprendizaje.
Siendo el docente, junto con los padres o tutores, un adulto significativo que ofrece al alumno un modelo o ejemplo de capacidad de esfuerzo, resiliencia y compromiso, es un deber del gobierno escolar generar las condiciones para que los docentes puedan encontrar en las familias y en la sociedad los mejores aliados para el cumplimiento de las metas educativas. Asimismo, deben arbitrar todos los medios para que se cumplan los tiempos de aprendizaje, la obligatoriedad educativa, la asistencia regular a la escuela y los aprendizajes que en ella deben producirse.
La continuidad, regularidad y asistencia del niño al Nivel Inicial y sus consecuencias
Las investigaciones muestran el impacto de una escolarización temprana en términos de resultados escolares, tanto en lo inmediato como en el transcurso de las trayectorias escolares en los siguientes niveles. Indudablemente, las oportunidades de aprendizaje disminuyen cuando luego de inscribirse los niños concurren un número insuficiente de jornadas o lo hacen en forma irregular, discontinuando los procesos de aprendizaje. Cuando los niños tienen un nivel elevado de inasistencias a clases se condicionan tanto las posibilidades de desarrollo como de socialización, el vínculo con el aprendizaje y la escuela.
El aprendizaje es un proceso, una construcción, que tiene una secuencia, por lo tanto, resulta perturbado cuando se discontinua o interrumpe con frecuencia. La inasistencia reiterada a la escuela, perjudica las oportunidades educativas de niños y niñas, sobre todo de aquellos de sectores más desfavorecidos.
El posicionamiento del gobierno escolar de Mendoza
“La función política del Nivel Inicial se revela doblemente importante: es el inicio a la escolaridad y a la diversidad social y cultural de nuestros tiempos. Aquí se comienza a construir significados acerca del conocer, del compartir aprendizajes con otros, de asumir nuevas reglas, de manejarse en un ámbito distinto al del hogar, experiencias que están en la base de la formación ciudadana”. (Extraído del Diseño Curricular Provincial de Educación Inicial de la provincia de Mendoza, “Objetivos de la Educación Inicial”, artículo 20, página 24).
El aprendizaje en el Nivel Inicial supone la toma de contacto por parte del aprendiz con un mundo de acciones nuevas y diferentes que deben ser investigadas, reapropiadas y transferidas, no solo a las demandas de las numerosas y variadas situaciones que se proponen en las instituciones, sino que le permitirán progresivamente construir el pensamiento simbólico. Así se pueden desarrollar y adquirir habilidades básicas y un sentimiento profundo de seguridad y de equilibrio, constituyendo un círculo favorecedor, al abordar con éxito las diferentes situaciones presentes y futuras en la vida cotidiana. Pero esto no es posible si las familias de los niños no garantizan su presencia en las instituciones.
El niño es un sujeto de derecho, por lo que su trayectoria escolar debe ser garantizada. En el artículo N° 20 de la Ley de Educación Nacional se explicitan dos incisos que serán citados para su resignificación. Estos son: promover el aprendizaje y desarrollo de los niños/as de cuarenta y cinco días a cinco años de edad inclusive, como sujetos de derechos y partícipes activos/as de un proceso de formación integral, miembros de una familia y de una comunidad. propiciar la participación de las familias en el cuidado y la tarea educativa promoviendo la comunicación y el respeto mutuo.
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