Guaymallén comenzó a retirar barreras y rejas en varios barrios

El objetivo del municipio es liberar las calles públicas, que durante otras gestiones permitieron este tipo de cierre.

La comuna guaymallina sigue en marcha con la quita de rejas y barreras de calles públicas en los barrios del departamento, con el fundamento de mejorar la conexión entre calles y zonas; además de brindarles un uso público a los bienes que lo son. De los casi mil barrios que componen el territorio, son 20 los que contaban hasta el inicio de esta gestión con una autorización a tener estos obstáculos y cierres con la intención de contrarrestar la inseguridad.

Sin embargo, en agosto del 2016 el intendente Marcelino Iglesias anunció que -en cumplimiento con el Código Civil- retiraría estos materiales en calles y barrios que no sean privados. “El municipio sigue con la misma postura y se ha ido ordenando, pidiéndole y notificando a los vecinos de esos barrios y procediendo con el retiro de estos cierres. No es una ordenanza, es algo que establece el Código Civil”, indicó la directora de Planificación de Guaymallén, Cintia Brucki.

Esta semana, empleados de la comuna retiraron parte del enrejado de las calles del barrio SPUNC (en las calles Cochabamba y Urquiza), lo que movilizó a los vecinos del lugar. Sucede que -tanto aquí como en los otros barrios involucrados por la decisión- los habitantes no quieren saber nada con quedarse sin estos elementos.

“Nosotros tenemos estas rejas porque nos dan seguridad, que es lo único que nos interesa. Dicen que los retiran por una cuestión de conectividad y porque no podemos usurpar el espacio público. Pero están prácticamente todo el día abierto los portones. No impedimos el paso de nadie”, sintetizó Celeste Susso, vecina del lugar.

El lunes pasado los vecinos mantuvieron una reunión en el lugar, luego de que ese mismo día operarios de la comuna se presentaran y llegaran a quitar algunos de los paneles del enrejado.

“En setiembre también vinieron y se tuvo que colgar prácticamente un vecino para que no se lo lleven. Y el lunes también tuvieron que desistir porque nos plantamos varios vecinos. De hecho, yo planteé una medida judicial y hasta que no se resuelva no deberían hacer nada. Dicen que es por un riesgo que ha advertido Edemsa, pero lo único cierto es que a la Municipalidad no le interesamos los vecinos”, agregó la docente.

“Edemsa ha advertido que debajo de la zona donde está ese barrio hay una línea eléctrica y es un peligro que esté la reja en el lugar; por lo que han solicitado que se retire cuanto antes. Por eso es que los vecinos pidieron una mediación con la empresa”, aclaró por su parte Brucki.

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Guaymallén es el único departamento del Gran Mendoza que cuenta con calles públicas cerradas y donde se está trabajando en la apertura de estas vías; aunque en otros departamentos hay situaciones similares -aunque no han derivado en conflictos hasta el momento-.

Bien público
En al menos 8 de los 20 barrios guaymallinos que tienen calles públicas cerradas hay -o había- distintos convenios acordados con la comuna en gestiones anteriores (la mayoría en los 90, durante la gestión de Jorge Pardal).

Ante la creciente inseguridad, vecinos y municipio había acordado colocar estos obstáculos y bloqueos para brindar mayor tranquilidad a quienes allí vivían. Sin embargo, hace poco más de 2 años Iglesias decidió recuperar estas calles públicas y garantizar la conexión y libre circulación.

El detonante fue la denuncia de una mujer en Fiscalía de Estado contra la comuna porque ella no pudo llegar a la farmacia ante una emergencia; y el impedimento fue una de las tantas calles enrejadas. Luego de este episodio, Guaymallén se puso la meta de hacer cumplir el Código Civil y que prime el interés y uso público de los bienes que sean precisamente públicos.

“En setiembre de este año nos llegó la notificación de que Edemsa había informado que había un electroducto justo debajo del portón, y que estábamos en un riesgo grande; que por eso había que sacar las rejas. Quisieron empezar en ese momento y un vecino hasta llegó a colgarse del portón, pero acordamos un plazo para hacerlo. Y el lunes vinieron de nuevo. No es un capricho, tenemos un problema en serio con la inseguridad. Pero el municipio está liberando la zona por lo visto”, destacó Celeste, del barrio SPUNC.

Daniela Martínez también vive en ese barrio y es otra de las preocupadas y ofuscadas por la decisión comunal.

“Cuando construyeron el barrio, alrededor había muchos baldíos y era bastante inseguro. Por esta razón, cerraron las calles con el ‘ok’ de la Municipalidad”, resumió Daniela, quien agregó que otros barrios de las inmediaciones también han adoptado medidas similares, y cortando calles y vinculaciones importantes.

En otros departamentos
Luján de Cuyo es uno de los departamentos que, aunque no tiene excepciones ni acuerdos por calles en especial; está considerando ciertas situaciones.

“Tenemos 3 tipos de barrios o loteos. Por un lado, están los públicos y que son los que están en medio de la traza pública, precisamente. Aquí está prohibido cerrar las calles o instalar rejas, barreras. Después están los barrios privados -que están autorizados a hacer el cierre-; y hay otros barrios intermedios -llamémosle semi públicos- que antes eran zonas terminales. Estos últimos empezaron a cerrar sus calles en los ’90, porque no eran de tránsito. Sin embargo, a estos barrios semi públicos se los autoriza a poner una casilla de control (o de información turística) para que observen y controlen, pero bajo ningún punto de vista están autorizados a restringir el paso o tránsito de nadie”, destacó el secretario de Obras e Infraestructura de Luján, Rolando Baldasso. En Luján hay unos 15 barrios de este tipo.

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Resaltó que a los barrios privados nuevos que se están autorizando se les está exigiendo que construyan una calle lateral y abierta que permita vinculación. Al tiempo que están en conversación con antiguos barrios privados para conseguir la apertura de un espacio similar.

En la zona de Santa Elena (inmediaciones de los boliches) hay un acuerdo tácito entre la comuna lujanina y los vecinos que permitió que se instalen algunas barreras. La intención es impedir que aquellas personas que van los fines de semana a bailar cometan desmanes o estacionen sus autos en las calles del barrio.

En Godoy Cruz, Ciudad y Maipú no se está planteando imitar la medida de Guaymallén por una simple razón: no hay calles públicas cerradas con portones o rejas.

Para todos
Alberto Molina es politólogo y docente especializado en ordenamiento territorial. “Es muy bueno” que el tema de las calles públicas cerradas haya vuelto a estar en vigencia.

Es interesante, más si se tiene en cuenta que los departamentos están definiendo su ordenamiento territorial. El cierre de calles públicas es una herramienta que la propia ciudadanía tomó en Guaymallén en función de una orfandad que sentían en lo referido a seguridad. Sin embargo, no deja de atentar contra el bien público, ya que hay una apropiación de algo que es para todos los ciudadanos”, destacó.

Para el especialista, este tipo de medidas contribuyen a lo que es seguridad en una primera instancia, aunque también aumenta la existencia de espacios ciegos y de inseguridad. “En un principio genera amedrantamiento, pero luego la delincuencia encuentra los mecanismos para hacer más vulnerables ciertos puntos. En especial en contextos en los que crece la circulación caminando o en bicicleta”, se explayó.

“Estos mecanismos van a ser superados por otros sistemas, como por ejemplo el de alarmas ciudadanas. Por experiencia o sensación de inseguridad, la gente comenzó a cerrar las calles. Pero es algo que hoy no ayuda, ya que corta la conectividad para seguridad (policía) y salud (ambulancias); además de implicar el apropiamiento de un espacio público”, setenció.

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