En pocos años, las vacunas oficiales argentinas pasaron de cubrir sólo al niño a toda la familia, siempre con la modalidad gratuita y obligatoria. Si bien ambos rasgos son para los argentinos naturales, en muchos países, incluidos los más desarrollados, la mayoría de las vacunas solo son sugeridas y con costo.

A modo de retrospectiva, en poco más de una década Argentina y por ende Mendoza amplió su calendario de 8 vacunas en el 2003 a 17 en el 2015. Para su ejecución, la Provincia avanzó en la capacitación de los equipos de salud a fin de contar con la cantidad necesaria de personal idóneo y autorizado.

Hitos de salud

Uno de los hitos en el desafío de prevenir la enfermedad es la vacuna contra la hepatitis A. Desde su incorporación en 2005 no se han realizado más trasplantes hepáticos por fallo fulminante, debido a esta enfermedad. Argentina fue el primer país en el mundo en aplicar una sola dosis al año de vida. Otros países, que tienen esta vacuna en sus calendarios, utilizan el esquema de dos dosis. Y la propuesta de única dosis ha sido reconocida y avalada por la Organización Mundial del a Salud (OMS) y ahora Colombia replica la experiencia argentina.

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La inclusión en el calendario de la vacuna triple bacteriana acelular a partir de las 20 semanas de gestación demostró su efecto. En solo un año hizo descender de 78 casos de coqueluche en menores de 6 meses a 33 casos confirmados en 2014.

Esto se traduce en la disminución del número de internaciones y complicaciones en este grupo etario.

Según la Dirección Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles (DiNaCEI) dependiente del Ministerio de Salud de la Nación, Mendoza concluyó en primer lugar a nivel nacional por la campaña de vacunación 2014 contra sarampión, rubéola y poliomielitis alcanzando coberturas del 99,8%.

En ese período, fue superada la meta de vacunación escolar. De los 50.000 niños que se preveía inmunizar en los jardines de 5 años y alumnos de sexto grado, en setiembre del año pasado se llegó a 51.700.

En 2011 se sumó al Calendario la Vacuna Antigripal gratuita para los grupos de riesgo y desde ese momento 230.000 mendocinos reciben cada año su dosis contra la gripe. Fue también el 2011 un año clave en la evolución del esquema de vacunación. Por un lado, se incorporo la vacuna contra el virus papiloma humano a niñas de 11 años, uno de los pilares para prevenir el cáncer de cuello de útero. Ese mismo año se agrega la vacuna contra el neumococo para niños menores de 1 año, por la cual se observa una reducción del 40% de las meningitis (por neumococo), según indica el Ministerio de Salud de la Nación.

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El 2014 se destaca por la incorporación de la vacunación universal de Hepatitis B sin límite de edad y así más de 177.326 mendocinos ya se han vacunado.

También a partir de enero de 2015 se incluyó la vacuna contra Rotavirus, principal causa de diarrea en menores de 5 años. El Anticuerpo Palivizumab destinado a prematuros de bajo peso, ahora es aplicado de manera gratuita para aquellos niños sin cobertura social. El año pasado se colocaron 539 dosis, representando el 98% de cobertura de la población objetivo incluyéndose por primera vez a los niños de OSEP.

Las vacunas contra la varicela y el meningococo integran los desafíos para lo que resta del año.

Los agentes sanitarios como pilar de las inmunizaciones

Táctica y estrategia. Contar con un calendario amplio, gratuito y obligatorio es una meta que debe complementarse con su contraparte operativa para hacerse efectivo.

Un pilar para mejorar la salud mediante el aumento de las inmunizaciones es el recurso humano. Extendido en todo el territorio y en cantidad suficiente sería la mano ejecutora. De ahí que a los enfermeros que siempre han colocado vacunas se sumó un grupo humano que bajo el nombre de vacunadores eventuales, y organizados en un Registro, lograron ampliar la red de personal apto para vacunar.

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La vacuna, protección personal y conducta solidaria

A la vez de cercar a las enfermedades infecciosas inmunoprevenibles, la vacuna es un gesto solidario. Al vacunar a la comunidad es posible controlar y hasta eliminar una enfermedad. Así pasó con la viruela que fue erradicada en Argentina en la década del ‘60 y desapareció en todo el mundo unos años más tarde.

La gran mayoría de la población fomenta y practica la cultura de la vacunación para protegerse como ser humano y como sociedad de la enfermedad, porque entiende que es el modo de romper con la cadena de transmisión.

Hoy mientras algunas enfermedades están en vías de desaparición como el sarampión aparecen nuevas patologías. Implican nuevos desafíos para la especie humana. Sabemos que una pequeña dosis de lo que puede enfermarnos levanta nuestras defensas y nos protege.

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