El programa Escuelas de Fútbol-Deporte Social dependiente de la Dirección de Deporte Social y  Comunitario consta de 11 escuelas de fútbol que se extienden por el Gran Mendoza (Guaymallén, Las Heras, Godoy Cruz, Luján de Cuyo y Ciudad). El coordinador del programa es el director técnico nacional Daniel Riestra, quien cuenta que entre todas las escuelitas hay entre 700 y 800 chicos de 5 a 15 años.

Los profesores del programa que trabajan con los referentes barriales que ayudan a llevar a adelante los grupos realizan una tarea minuciosa y de ayuda fundamental, ya que como estos están sólo dos o tres días, el resto de la semana son los encargados de acompañar y contener a los chicos.

“El trabajo que hacemos es muy importante:para los chicos el deporte, en este caso el fútbol, es un motor formidable. Picás tres pelotas y aparecen cincuenta chicos”, sostiene el coordinador.

La idea de la Subsecretaría de Deportes y de su titular, Federico Chiapetta, es generar iniciativas que fomenten compromiso en la sociedad, tendientes a mejorar la calidad de vida de niños y jóvenes en general y de barrios vulnerables en particular.

Es importante destacar que la mayoría técnicos llevan varios años al frente de estas escuelas, por lo que no sólo conocen bien los barrios sino que también se consideran parte de estos.

Dante Pralong, del staff de técnicos, resalta: “Es inexplicable lo que uno siente cuando estos chicos te demuestran que en el tiempo que estamos ahí, sienten de parte nuestra que realmente nos importan, que estamos no sólo porque es un trabajo sino porque sentimos que es la manera de ayudarlos. Eso hace que sintamos un orgullo inmenso, porque al estar en el día a día vemos cómo uno, dos o veinte chicos que pasaron por acá, hoy trabajan, estudian y son hombres de bien, más allá de que la realidad con la que conviven no es la ideal”.

El trabajo se realiza desde hace muchos años y la gestión ha decidido darle un énfasis superlativo por considerar que el deporte, hilvanado con el colegio y la salud, son indispensables para lograr una mejor calidad de vida en zonas donde muchas veces no se cuenta con lo mínimo indispensable para sortear las problemáticas que los aquejan.

Daniel Riestra hace hincapié en que “la forma de mejorar las condiciones en los lugares donde están insertas las escuelitas es haciéndoles percibir que a demás de lo cotidiano también hay otras realidades, asociadas a los valores: al respeto, a la conducta, y nada mejor que el deporte para fijar esos conceptos”.

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