Mendoza es considerada una provincia conservadora, y la historia reciente así lo reafirma. Nunca, desde la recuperación de la democracia en 1983 logró prosperar una alternativa de izquierda en la forma en que se manifestó en esta elección. Lo máximo que se había logrado hasta el momento por parte de sectores de izquierda era acceder a alguna banca provincial o departamental.

La pregunta que cabe es: ¿por qué ahora?. Se trata por la figura de Nicolás Del Caño?. Se trata de un crecimiento de la izquierda en nuestra provincia y en el país?. Es un voto castigo simplemente, que se diluirá prontamente?. En general, podemos decir que son más los interrogantes que las certezas y solamente el futuro podrá aclarar esto, que va de la mano de la otra pregunta: Esto significa la desaparición del Partido Demócrata en Mendoza?.

Aportes para el análisis

Lo único que se puede asegurar es que nadie tiene la respuesta segura, absoluta, total. Solamente se pueden hacer aportes para el análisis.

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Y al respecto, podemos decir que hay un porcentaje interesante de mendocinos que se sienten representados por lo que normalmente se define como progresistas o centroizquierda. Hasta esta elección, podemos decir que la izquierda en Mendoza no había logrado presentar un proyecto tan claro y diferenciado de los partidos tradicionales al electorado mendocino. Solamente el socialismo de Manuel Liberal y ahora Alberto Montbrun habían avanzado en propuestas alternativas, pero las idas y venidas del FAP lo dejaron en un camino intermedio, poco claro para el elector. En concreto desde el sector que lidera Binner a nivel nacional no pueden diferenciar su propuesta de la del radicalismo, por lo cual aquí en Mendoza todo quedó licuado dentro de la arrolladora figura de Julio Cobos, sobre todo cuando Graciela Cousinet pegó el salto y le sugirió a Alberto Montbrun que baje la candidatura para adherir a Cobos.

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Esta realidad determinó que una franja de Socialistas optara por Julio Cobos, a solicitud de Graciela Cousinet y la otra manifestara su voto en favor de una propuesta más diferenciada del partido radical.

A esto debemos sumarle la figura de Nicolás Del Caño. Desde que comenzó la campaña se notó una diferencia con instancias similares anteriormente. Se hablaba distinto del candidato de la izquierda, sonaba más. Algo repercutió positivamente para que se instalara en forma positiva su nombre. Si hay algo que destacar es que fue uno de los pocos dirigentes nuevos, algo que los demás partidos no podían exhibir, y esto al momento de reforzar posiciones es fundamental, porque para algunos es muy difícil soportar el archivo.

El mensaje: A lo anterior también hay que sumarle el mensaje, este sector de la política mendocina fue el único que se diferenció por su mensaje. Un mensaje claro, coherente y diferenciado. Y una gran ventaja, a los restantes partidos y candidatos se les puede criticar que cuando les tocó estar en el poder realizaron lo mismo que lo que critican, distinto a este sector que nunca pudo ostentar el poder. Nunca negocio.

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Por último, el voto bronca. Una porción del descontento que parte de la sociedad manifiesta hacia el actual gobierno se trasladó a la propuesta de izquierda, lo que terminó de sumar un número importante de votos que significó el ingreso al Congreso de la Nación de un representante de la izquierda mendocina.

Ahora, la responsabilidad de mantener este capital, es de Nicolás del Caño y su equipo de trabajo, quienes deberán interpretar en su totalidad el mensaje de la gente para convertirlos en hechos, sabiendo que ”La gente nunca se equivoca”, no se equivocó ahora que decidió votarlos, pero tampoco se equivoca cuando les da las espaldas.

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