Con la finalidad de prevenir desastres naturales, frenar el crecimiento desordenado y la ocupación no planificada de la zona de pedemonte, la Municipalidad de la Capital tomó la determinación de declarar sus terrenos ubicados hacia el oeste del departamento, como “reserva municipal y zona de interés público”. De esta manera, se cierra la posibilidad de ampliar las construcciones en ese área y limitar la oferta de servicios.

Mientras Las Heras y Luján se debaten sobre la pertenencia de localidades del oeste, el municipio dirigido por Rodolfo Suárez decidió dar un paso adelante y tomar una medida efectiva contra la usurpación de terrenos fiscales.

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Además del delito implícito, estos asentamientos representan una amenaza inminente en materia de seguridad, ya que no cuentan con las contenciones aluvionales correspondientes, y en época de lluvias torrenciales (como las que se vivieron a principio de mes), podrían tener accidentes fatales.

Como explicaron desde la APOT (Agencia Provincial de Ordenamiento Territorial) a Diario Vox, el acondicionamiento de esas zonas comportaría la realización de obras millonarias, que se podrían evitar con la evacuación de los pobladores y su instalación en otras localidades. Como ya se ha podido apreciar en zonas similares del Valle de Uco, la erosión de los suelos autóctonos termina incidiendo negativamente en los efectos de grandes tormentas y aludes de montaña.

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Los servicios es otro limitante. Como se puede comprobar con la llegada de cada primavera, la proliferación de barrios en la zona del oeste limita sensiblemente la capacidad de las redes públicas de agua potable. Lo mismo ocurre con las cloacas, que cada verano bordean el colapso. Ambas terminan repercutiendo en los barrios existentes hacia el este, que sufren inevitablemente las consecuencias.

Desde el municipio aseguran que lo mismo ocurre con “el equipamiento y redes de distribución de energía y cañerías para la provisión de gas natural por usos indebidos, siendo la población histórica y permanente quienes tienen que asumir cortes, riesgos o insuficiencia de sus servicio”.

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Como contraparte de la limitación inmobiliaria, el municipio capitalino se reserva el empleo de estas grandes extensiones para su explotación turística. “Es menester reconocer los valores ambientales, patrimoniales y culturales del paisaje natural del pedemonte incrementando sus zonas de reserva, a fin de preservar la disponibilidad del suelo con fines turísticos y recreativos o bien para actividades con demanda de extensas superficies que ya no pueden alojarse en la trama urbana consolidada”, afirma el decreto firmado por el intendente.

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