El gobierno que viene de Alfredo Cornejo deberá salir a buscar unos 1800 millones de pesos para enfrentar el pago de los salarios de los empleados públicos, parte de noviembre, que seguramente no alcanzará a pagar la actual gestión, y todo diciembre, además del medio aguinaldo.

Cornejo logró generar un esquema técnico para una renegociación de la deuda con el Banco Nación que contiene una refinanciación a 5 años con uno de gracia. El pacto incluye un monitoreo de parte del banco sobre su administración. Este será el argumento que presentará el nuevo gobernador al sentarse a conversar con Carlos Melconián, el designado por Mauricio Macri para presidir la banca pública.

Es una parada dura que tiene el mandatario venidero, conociendo el perfil ortodoxo del economista macrista, surgido de la cantera de Domingo Cavallo. La necesidad de Cornejo de ordenar rápidamente el frente financiero estatal se debe a la exigencia implícita de contar con una administración ordenada para salir a buscar las inversiones. No se puede tentar a un inversor para que ponga su dinero en una provincia que no paga a sus empleados, eso está claro para el jefe de Estado que viene.

En ese tren, ya sabe que no llega a tiempo para el pago de los sueldos de diciembre y el medio aguinaldo, por eso planea la emisión de un bono o una letra para conseguir plata prestada por la banca privada.

Por su parte, el desginado ministro de Hacienda, Martín Kerchner ya advirtió que 2016 será un año duro para el Estado y sus cuentas públicas, y descartó al mecanismo de la moratoria porque ya no produce el efecto deseado dado el uso frecuente del que ha echado mano el gobierno de Paco Pérez.

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