El Centro de Promoción de la Salud y Medicina deportiva, que depende de la Subsecretaría de Deportes, dio a conocer una serie de consejos para evitar las consecuencias posibles por hacer deporte con altas temperaturas.
Con la aparición de las altas temperaturas y la excesiva exposición a los rayos solares, pueden aparecer consecuencias que debemos evitar.
Por este motivo, el Centro de Promoción de la Salud y Medicina deportiva sugiere cuidados mínimos e indispensables para evitar golpes de calor.
Causas del golpe de calor
Se origina cuando el organismo produce una cantidad de calor que no es eliminable por los sistemas de refrigeración. Es decir, que se registra dilatación de los vasos sanguíneos superficiales, sudoración y respiración. Esto, ya sea porque la producción de calor corporal es excesiva, porque la temperatura ambiente es muy elevada o bien porque los mecanismos de eliminación de calor no funcionan correctamente, aunque lo más habitual es que sea por la combinación de estos tres factores.
Las temperaturas extremas producen un aumento de la transpiración por la piel (sudor) y evaporación de agua por la respiración.
Ello conduce a una pérdida importante de líquidos y de sales minerales que el organismo necesita para funcionar correctamente. Si las pérdidas de líquido y de sales minerales no se reponen a medida que se van perdiendo, puede sobrevenir una situación de deshidratación, con importantes consecuencias para la salud, que pueden ser eventualmente graves.
También, el aumento de la temperatura ambiental produce efectos directos sobre la circulación: la sangre venosa se estanca y circula con dificultad.
Además, el corazón y las arterias tienen la misma tendencia a dilatarse y a impedir que la sangre oxigenada llegue correctamente a los tejidos.
El calor sofocante incluso, afecta al aparato respiratorio, que no puede recibir todo el oxígeno necesario para una correcto intercambio de oxígeno en la sangre. Todo ello produce una falta de riego y de oxigenación, que puede conducir desde un estado de grave fatiga a desmayos o situaciones más graves de compromiso cardiorrespiratorio, que pueden poner en peligro la vida de algunas personas.
Personas más expuestas al golpe de calor
Cualquier persona puede acusar los efectos del sol o del calor, pero algunos casos concretos están más expuestos. Los individuos más vulnerables al golpe de calor son:
Mayores de 75 años.
Niños menores de 6 años.
Recién nacidos.
Personas con problemas de movilidad.
Personas que realizan mucha actividad física.
Personas con discapacidad física o mental.
Personas con hipertensión arterial o problemas cardíacos.
Personas con problemas respiratorios.
Personas con diabetes o problemas de tiroides.
Personas con Parkinson o demencia (Alzheimer).
Personas que toman antidepresivos, tranquilizantes o diuréticos.
Tratamiento
La primera medida es conducir a la persona con golpe de calor agudo a un lugar fresco y fuera del alcance del sol. Deberá ser trasladada inmediatamente a un centro hospitalario, ya que puede presentar situaciones de coma, convulsiones, estado de confusión o discoordinación.
Si tiene síntomas leves, puede ser de gran utilidad aplicar compresas frías en la zona de cabeza, cuello, tórax, brazos y muslos, para bajar la temperatura interna del cuerpo que ha podido superar los 40-41ºC.
Estas medidas son también de gran ayuda en personas en estado de shock mientras son trasladadas a un centro asistencial.
El aporte de líquidos es también fundamental. Si la persona puede ingerir por boca, puede administrársele agua u otros preparados con carga iónica existentes en el mercado que no sólo cubren las deficiencias de agua sino que aportan iones y azúcares que pueden corregir la acidosis metabólica que se provoca por exceso de temperatura.
Si el paciente no puede ingerir, es preferible no forzarlo, dado el riesgo de que trague mal. En cualquier caso, se suministrará líquido poco a poco y a temperatura ambiente: no es prudente usar bebidas muy frías o ingestiones muy abundantes.
Si el estado de shock se ha presentado con el paciente obnubilado o en coma, con la piel caliente, roja y seca, será necesario administrar líquidos e iones vía venosa. El traslado a un hospital es la medida más importante una vez estabilizado, ya que si progresa el cuadro sin tratamiento adecuado, se trata de una situación potencialmente mortal.
También es conveniente investigar si la persona padece alguna enfermedad que pueda estar participando en el shock (cardio o broncopatía, diabetes u otras). El mantenimiento de la permeabilidad de la vía respiratoria y de las funciones cardiocirculatorias puede ser necesario en los casos más graves. El traslado a un centro hospitalario debe hacerse lo antes posible, además de la ayuda que pueda prestarse al paciente en su traslado.

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