Cuando se inicie el próximo ciclo lectivo en el Instituto Universitario de Seguridad Pública (IUSP), donde se forman los policías mendocinos, la intención es que sólo puedan ingresar quienes tengan el secundario completo. Ese es uno de los cambios que el Ejecutivo analiza imprimir en la formación de los uniformados locales, así como modificaciones en la currícula.

El director de Policía, Roberto Munives, confirmó que estudian introducir cambios profundos en el sistema de formación de los uniformados, para contar con un recurso humano profesional. Teniendo en cuenta este objetivo, el comisario general retirado aseguró que las exigencias aumentarán.

La propuesta de cambio se está delineando en el Ministerio de Seguridad y será el gobernador, Alfredo Cornejo, quien tendrá la última palabra. Hasta que el mandatario tome una decisión, están suspendidas las incorporaciones para el próximo ciclo lectivo en el IUSP.

 De policía brava a profesional

En diciembre de 1998, el entonces gobernador Arturo Lafalla, junto a los dirigentes de los partidos con representación parlamentaria, anunció una política de Estado en materia de seguridad. La reforma, como se la conoció, buscó dejar atrás los casos de abuso y de gatillo fácil, cuyo capítulo más triste ocurrió en 1997 cuando fue el asesinato del joven Sebastián Bordón, a manos de uniformados de San Rafael, quienes intentaron encubrir el crimen, aunque finalmente cinco de ellos fueron condenados.

Justamente teniendo en cuenta los casos de abuso y la falta de respuesta ante el crecimiento de los delitos, uno de los aspectos centrales de la reforma fue la profesionalización de la Policía de Mendoza. Para lograr ese objetivo, el Ejecutivo creó en 1999 el Instituto Universitario de Seguridad Pública (IUSP) donde, desde ese momento, se capacitan los uniformados.

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Al momento de la creación del instituto, el Ejecutivo firmó un convenio con la UNCUYO para que velara por la calidad de los saberes de los futuros policías.

A partir de su creación, el centro de formación ofrece una carrera de grado, Licenciado en Seguridad Pública, que tiene una duración de cuatro años; un título intermedio o de pregrado y la Tecnicatura en Seguridad Pública, de dos años.

En una nota que publicó Unidiversidad sobre el modelo de policía mendocina, varios especialistas advirtieron que los problemas comenzaron en 2003, cuando se flexibilizaron los requisitos de ingreso al instituto, lo que continúa hasta hoy. Esto siempre se hizo con la anuencia de los partidos con representación parlamentaria, ya que las excepciones a las leyes que contenían los ejes de la reforma siempre fueron aprobadas por la Comisión Bicameral de Seguridad, que funciona como una especie de órgano de contralor de las políticas en la materia.

Desde el 2003 y durante todas las gestiones siguientes, la razón que dieron los distintos ministros de Seguridad -incluido el ahora gobernador Alfredo Cornejo- para pedir las excepciones fue la misma: Mendoza tiene poca cantidad de policías respecto de sus habitantes, por lo que necesita entrenarlos rápidamente y no esperar a que lograran los dos títulos universitarios que ofrecía el instituto.

La aprobación de estas excepciones permitió sumar a la oferta de capacitación existente un curso de auxiliar, con una duración de diez meses. Además, se permitió la posibilidad de que ingresaran personas sin secundario completo, quienes tenían cuatro años para concluir esa etapa educativa -considerada obligatoria en Argentina-, una vez que terminaran el curso de preparación.

    Fue así como esta figura del auxiliar, que primero se introdujo como transitoria hasta lograr el número deseado de policías, se transformó en permanente. Hoy, el grueso de los egresados de la institución son auxiliares y de los 9.500 policías que tiene la fuerza, el 75 % son auxiliares, es decir que después de recibir un curso de diez meses, salen a la calle con su arma reglamentaria a cumplir con su labor.

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Otra vez, los cuestionamientos de los especialistas en la materia, como Alberto Montbrun, no se hicieron esperar. No sólo por permitir que ingresen sin el secundario completo, sino porque consideró que a esa edad no tienen la madurez suficiente para enfrentar temas sociales tan complejos y mucho menos para desarrollar una tarea que todos los días implica riesgo de vida.

Montbrun aseguró, en una entrevista concedida a Unidiversidad, que el discurso de la profesionalización de la Policía -que repitieron todos los ministros de seguridad, incluido Cornejo en ese rol-, es antagónico con bajar las exigencias de ingreso y de capacitación.

Los cambios, en estudio

El propio ministro de Seguridad, Gianni Venier, desestimó en una entrevista que dio a la periodista Rosana Villegas en Diario UNO, que en Mendoza falten policías; que fue la razón que esgrimieron todos los funcionarios que lo precedieron para pedir excepciones a las leyes y bajar así los requisitos de ingreso y de formación. Y dio las cifras: dijo que según la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo ideal es que existan 330 policías cada 100.000 habitantes y que en Mendoza esa cifra asciende a 560.

El abogado también dijo en esa entrevista. y en otras que concedió luego de aceptar el cargo, que lo importante es tener policías profesionales y no muchos uniformados sin ninguna formación.

El jefe de Policía, Roberto Munives, comparte esta visión. Dijo a Unidiversidad que Mendoza necesita una Policía que aunque no sea tan grande en número, sea eficiente y eficaz, profesional, que sea parte de la solución y no del problema de la inseguridad. Y dio un ejemplo de la Policía que no quiere y que se niega a conducir: uniformados que festejan a los tiros la Navidad, con su arma reglamentaria, mientras están prestando un servicio esencial.

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Munives comentó cuáles son las transformaciones que estudian: los requisitos de ingreso, especialmente aumentar la edad mínima para hacerlo y exigir el secundario completo; cambios pedagógicos, en los principios doctrinales, éticos y morales, además de aumentar la batería de pruebas que deben superar los aspirantes.

El comisario retirado, a quien Cornejo confió la conducción de la fuerza, repitió que están analizando la conveniencia de realizar profundas transformaciones en el sistema educativo que capacita a los uniformados. Aunque siempre dejó en claro que el Ministro elevará una propuesta y será el Gobernador quien tenga la última palabra.

Hasta que el mandatario tome una decisión, Munives confirmó que están suspendidas las incorporaciones al Instituto y que ya hay unos 600 aspirantes que concluyeron su formación aunque aún les resta pasar por los entrenamientos de tiro para poder ingresar a la fuerza.

Munives conoce el Instituto Universitario de Seguridad. Hace 15 años es docente, titular de la cátedra Técnicas Generales y Especiales de Seguridad Pública, y sabe que si no se exige a los alumnos, optarán por el camino más corto que les permita ingresar a trabajar en la fuerza. Es decir, cree que es necesario incentivarlos para que no se queden sólo con el grado de auxiliar, sino que terminen la tecnicatura y la licenciatura. Algo que hoy, en la mayoría de los casos, no sucede.

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