La Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial informa sobre las especies exóticas invasoras de Mendoza, dado que acarrean varios problemas. A nivel ecológico, la pérdida de diversidad autóctona y la degradación de los hábitats invadidos y a nivel económico producen importantes efectos directos sobre las actividades agropecuarias y la salud pública.

Las especies invasoras son plantas, animales u otros organismos, transportados e introducidos por el ser humano o por fenómenos naturales en lugares fuera de su área de distribución natural y que consiguen establecerse y dispersarse en la nueva región, donde resultan dañinos. Esto significa que estas especies producen cambios importantes en la estructura, composición o en los procesos de los ecosistemas naturales o seminaturales, poniendo en peligro la diversidad biológica nativa.

El control y erradicación de una especie exótica invasora son costosos y no siempre posibles. Identificar los invasores potenciales y evitar su establecimiento es el mejor camino para frenar un problema que incrementa al mismo ritmo que la globalización.

Catas

Puntualmente, en  nuestra provincia, el caso de la cotorra argentina, conocida como “cata”, es emblemático. Esta especie de ave psitácida se ha instalado en los últimos años en Mendoza, tanto en las zonas urbanas como en los sectores rurales.

Originalmente habitaba sólo en montes naturales del norte de Argentina, alimentándose de frutos silvestres. Debido a la coexistencia de plantaciones agrícolas que le proveían de alimento durante todo el año, fue ocupando nuevos territorios. El avance de la frontera agropecuaria, la presencia de árboles en las áreas urbanas que le sirven de refugio y de hábitat para la nidificación, la abundancia de alimento y la falta de depredadores naturales han aumentado considerablemente el número de individuos y distribución geográfica.

En la actualidad, la cata común es una especie invasora no sólo en las provincias centrales de Argentina sino también en países de América e inclusive de Europa, ya que es una especie que se adapta muy bien a diferentes condiciones ambientales, sean lugares tropicales, templados o fríos. Una de las principales causas de la presencia de estas aves en hábitats no nativos está vinculado a las importaciones de estos individuos como mascotas y a que numerosos ejemplares han sido liberados de modo intencional o accidental por sus dueños.

Desde la Dirección de Recursos Naturales se recomienda no tener como mascota a estos ejemplares, ya que está demostrado que en cautiverio pueden transmitir la enfermedad llamada psitacosis a los humanos.

Es por ello que, a partir de 2014, no está autorizada la comercialización de la especie en mención, como estrategia para sumar a la prevención de la enfermedad y a la conservación de la calidad de los ambientes.

Recomendaciones de la Dirección de Recursos Naturales Renovables

    No comprar catas a vendedores ambulantes ni en locales comerciales. Está prohibida su venta. El tráfico ilegal de catas puede desencadenar serios problemas de salud pública.

     Si usted ya tiene un ejemplar de cata, procure no liberarlo, ya que favorece la colonización de nuevos sitios y se convierte en un riesgo para la salud pública.

     Para catas en cautiverio, desinfectar diariamente con lavandina diluida (2 cucharadas por litro de agua) jaulas, bebederos y comederos y mantenerlas en ambientes ventilados, bien alimentadas y sin factores estresantes.

     Si usted tiene un nido de cata cerca de su domicilio, limitar las fuentes de agua. No suministrar alimentos a estas aves y procurar no tener contacto estrecho con el nido e individuos.

     Si abajo del nido se acumulan plumas y deyecciones, mojar primero con una solución de lavandina diluida (2 cucharadas por litro de agua) el sitio contaminado. Humedecer bien, esperar unos minutos y luego barrer. Colocar este material en triple bolsa de nailon. Se recomienda utilizar barbijo y guantes para tal procedimiento.

     Al momento de plantar un árbol, es preferible optar por árboles bajos y autóctonos.

     Valorar y no dañar las aves rapaces que habitan en el ecosistema urbano y rural. Estas especies se comportan como depredadores naturales de especies que representan un riesgo para la salud pública, tanto de catas, como palomas y roedores.

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