Por Enrique Pfaab
pfaab.enrique@diariouno.net.ar

A Lali se le terminó el tiempo. Su vida vale $250.000, si logra juntarlos. Si no los consigue, no vale nada. Este jueves tiene que operarse. Ya no le quedan opciones. Tiene dos tumores ubicados en las vértebras cervicales y ya está en serio riesgo de quedar cuadripléjica y hasta de morir.

Desde julio del año pasado Ana Laura Villegas (25) pasó de hospital en hospital, de médico en médico, tratando de operarse. En los hospitales públicos la intervención que le proponían le dejaba paralizado el cuello de por vida. La obra social se negó a cubrirle los costos en un sanatorio privado.

Ahora Lali espera poder tener, a las 14 del jueves, los $20.000 que le faltan para llegar a los $250.000 que le piden en una clínica de Belgrano (Ciudad de Buenos Aires) para intervenirla con una tecnología que permita extirpar los tumores sin dañar las vértebras.

En julio la vida de Lali cambió. Hasta ese momento era una estudiante de psicología, a punto de recibirse. Sólo le faltaba la tesis. “Me descubrieron un tumor benigno en la columna cervical, precisamente en el canal raquídeo, en la unión de la médula con el cerebro”, recuerda la muchacha en su blog http://lalivillegas.blogspot.es/. “Seguir teniendo el tumor ahí puede significar silla de rueda, ACV, problemas del corazón o cuestiones mayores. Tuve que dejar el gimnasio, mi trabajo, dejar de salir a caminar, dejar de hacer fuerza, no natación, no manejar, no fumar, no nada; evitar el estrés, las angustias, los ataques de histeria y todo lo que me provoca esos fuertes dolores de cabeza que no se me van, y termino vomitando y gritando de dolor”.

LEÉR MÁS  Cayó el delincuente más peligroso de Las Heras

La primera recomendación médica y también todas las que vinieron después, siempre subrayaron lo mismo: operar de inmediato.

Allí vino una internación en el Hospital Central que se extendió 50 días. No fue operada allí, porque el equipo necesario para realizar la intervención estaba roto. Lali se fue del hospital por voluntad propia, con una severa depresión. Ese proceso lo canalizó positivamente: con esa experiencia elaboró su tesis, contando lo nefasto de una internación prolongada y la falta de cuidados psicológicos de los pacientes.

Luego vino un intento de operación en el hospital Lagomaggiore. Allí le informaron que la intervención significaba descartarle dos vértebras, ponerle una prótesis y dejarle el cuello sin movimiento para siempre. “El neurocirujano me explicó que el tumor está en un lugar de muy difícil acceso. La única manera de acceder es por detrás del cuello, rompiendo los huesos de la columna y remplazándolos con un sistema de fijación. Hasta ahí todo bien, pero lo que me explicó es que esa fijación me provocaría justamente la fijación total de la cabeza, es decir, no volver a mover nunca más el cuello”, contó la joven.

LEÉR MÁS  Desde el miercoles rige la nueva Ley de Seguridad vial

Lali consultó a otro neurocirujano, uno de los más prestigiosos de Mendoza. Este le dijo que había otra opción y que no se dañarían las vértebras, pero que la operación debía ser en una clínica privada, que no se recibían obras sociales y que el costo era de $350.000.

Lali aprovechó ese tiempo y, como monotributista, se adhirió a la Obra Social de los Petroleros (OSPE). Vinieron después contactos en Buenos Aires con otros neurólogos, hospitales y clínicas y viajes a la capital de la República. Apareció una opción alentadora: La Clínica Adventista de Belgrano.

Un correo electrónico del jefe de neurocirugía hacía resurgir la esperanza de Lali. Decía: “Tenés que operarte muy pronto, antes que se desarrollen síntomas medulares, porque es muy difícil luego poder revertirlos y tu médula cervical está en serio riesgo por la compresión tumoral”.

LEÉR MÁS  Un bebé mendocino de 5 meses falleció en un vuelco en San Juan

Para mejor, OSPE tenía convenio con esa clínica. Sin embargo, después vino lo malo. “Me avisaron que la obra social me exigía esperar seis meses”. Luego agregaron desde OSPE que tenían un conflicto con esa clínica y que sólo podían cubrirle algunos gastos si se operaba en Mendoza. “Lo grave es que jamás nos atendieron los auditores. Tampoco nos dieron respuesta desde la Superintendencia de Servicios de Salud”, cuenta Patricia Cabrera, la madre de Lali.

?Los números asustan. La familia puso en venta el auto, pidió un préstamo que sólo lograron que se lo dieran en dólares, los amigos abrieron una cuenta y también organizaron rifas

?Ahora están cerca del monto y endeudados. Y el jueves es el día. Todavía deben juntar unos $20.000 para llegar a la cifra final. El último empujón. Lali vale más que una cifra

Para colaborar:
Ana Laura Villegas: DNI 34.461.126
Banco Santander, sucursal 068, Nº379778/5

Fuente: Diario Uno

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here