¿Cuál es el limite ético de un político argentino cuando toma contacto con el representante de una potencia extranjera?, parece ser la pregunta obligada en este caso.

Conversar, dialogar, es imprescindible con cualquier país amigo o adversario, porque si no, la opción, es el conflicto, la guerra.

El tema, entonces, no es no dialogar entre hombres de Estado, sino no entregar información sobre la interna del país, brindar elementos de juicio como para que los diplomáticos extranjeros mantengan actualizado a su gobierno.

En uno de los cables el ex embajador norteamericano en la Argentina, Lino Gutiérrez, asegura que cuando recibió a Duhalde en la sede diplomática de EEUU ”lo encontré ansioso por mantener contacto y eventualmente intercambiar información”.

La nota del ex representante norteamericano fue publicada el domingo último por el matutino Página/12, luego de un convenio firmado con Wikileaks. Hasta el momento, Duhalde no desmintió nada.

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El ex presidente había realizado pronósticos electorales y dibujado hipótesis sobre el futuro de los Kirchner en agosto de 2004, cuando todavía era secretario general del Mercosur.

Duhalde había contribuido a precisar por entonces el perfil del ex presidente Kirchner. ”En cuanto a la supuesta ideología izquierdista de Kirchner, no se dejen engañar por la retórica, advirtió Duhalde -destaca Gutiérrez-. Es esencialmente un pragmático”.

El párrafo impresiona como una defensa, la incongruencia viene por el lado de que un ex Presidente se haya prestado a un diálogo semejante en la casa del embajador.

Duhalde pidió que la entrevista nunca se diera a conocer. El cumplió, el que no lo hizo fue el embajador Gutiérrez, quien envió un cable reservado con el contenido de la reunión, ahora revelado por Wikileaks.

El diplomático norteamericano dice que Duhalde estaba ”bitter” (amargado) por el destrato del gobierno de los EEUU.

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Cuando fue presidente entre 2002 y el 25 de mayo de 2003, Duhalde ”fue ingnorado por el gobierno de EEUU. Dijo que EEUU nos faltó el respeto” porque el ex presidente George W. Bush nunca lo llamó ni atendió el teléfono cuando lo intentó.

El cable de Wikileaks sería otra falta de respeto, según la visión particular del precandidato presidencial del Peronismo Federal.

El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, formal precandidato presidencial del PRO, fue más adelante que Duhalde y pidió que los EEUU ”critiquen” a los Kirchner.

Macri urgió durante un almuerzo con la embajadora Vilma Socorro Martínez ”una crítica más abierta de las medidas que consideramos poco sabias” del gobierno de Fernández de Kirchner.

En pocas palabras, el precandidato del PRO le pidió a los norteamericanos que resuelvan aquí lo que él ni su partido saben solucionar en la interna del país.

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El contenido de las charlas de Macri con los diplomáticos norteamericanos se conocieron ayer en el mismo matutino que un día antes había publicado lo de Duhalde.

Macri reconoció haber criticado a los Kirchner delante de un representante de un gobierno extranjero y agregó que ”siempre he sentido que han tenido en la política exterior el objetivo de hacer política interna”.

La opinión del jefe de Gobierno porteño suena sensata: no usar la política exterior para influir en la agenda interior. El problema para Macri es que aún cuando pareciera ecuánime el pedido, la acción del Gobierno es pública, transparente, mientras que la acción ante las autoridades de los EEUU se hacen en territorio extranjero, y bajo la sospecha de una conspiración.

Eduardo Barcelona para Telam

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