La diputada de Libres del Sur avanza, también, sobre la necesidad de ampliar el debate sobre los derechos humanos y cuestiona que el Parlamento se convierta en un escenario de discursos “encapsulados”.

Con los juicios por delitos de lesa humanidad lentamente en marcha, ¿qué proyectos impulsará desde la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos?

–Para empezar, no creo que haya violaciones del pasado y violaciones del presente. Por eso, más allá de acompañar todo el proceso de la Justicia sobre los genocidas, creo que hay otros temas para abordar. Aún no salieron las leyes de reparación a las víctimas de la AMIA o a las del 19 y 20 de diciembre.

También hay que incursionar con más fuerza sobre los derechos humanos llamados de tercera generación, como el derecho al medio ambiente o las violaciones a los derechos de los pueblos originarios.

–¿Cómo se aborda el debate sobre la seguridad?

–El de las seguridades es un derecho humano básico para poder ejercer todos los otros derechos humanos. Desde el progresismo tenemos un problema y es que no podemos hablar del tema sin caer en una cuestión reduccionista que termina diciendo que el problema lo vamos a solucionar cuando tengamos una sociedad más justa. ¿Y mientras tanto? Desde la comisión estamos trabajando en programas de seguridad ciudadana, en una reforma de la policía y en mecanismos de prevención contra la tortura en las cárceles.

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–¿Se siente parte de ese gran espacio que se autodenomina “la oposición”?

–No. Soy oposición al Gobierno pero también soy oposición al PRO, por ejemplo. Me siento parte de una opción progresista, democrática, popular, alternativa e independiente del Gobierno y de los sectores conservadores. El haber podido construir este interbloque de once es un paso adelante.

Trabajamos, también, con compañeros de GEN, del Partido Socialista y con diputados de Luis Juez. Esto ocurre en las pocas iniciativas que se están trabajando porque el Congreso está encapsulado en discutir el DNU y la utilización de las reservas, con toda la importancia que eso tiene, pero también hay otros temas importantes.

–¿Quién encapsula la discusión en los DNU?

–Hay una estrategia del Gobierno de trabar las discusiones ahí e ir sacando alguna ley suelta en la que haya consenso, como la de matrimonio entre el mismo sexo. Pero urge una iniciativa contra la inflación. A mí me da vergüenza ir al supermercado y decirle a la gente: “Yo en el Congreso estoy discutiendo si el DNU vale o si la composición de la Bicameral sirve o no sirve”, en vez de discutir una ley de control de precios.

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Que no se discutan otras leyes, ¿es sólo responsabilidad del oficialismo?

–En realidad, creo que no nos ponemos de acuerdo en cuáles son los mecanismos para parar la inflación. Pero para analizar los distintos planteos tienen que llegar a las comisiones y las comisiones no funcionan. Lo que hay que hacer es dejar de usar al Congreso como circo romano, a ver quién es el que más se opone, quién es el que más va a la Cámara a gritar, quién es el que más recursos judiciales presenta.

–Por ese camino, ¿se fortalecen las opciones de derecha?

–Yo creo que hay que perder el miedo a ser opositor que tienen muchos progresistas, hay que demostrar que robar y mentir no es progresista. Que si vos tenés corruptos en el gobierno o mentís con el INDEC, eso no es ser un gobierno progresista. Hay que desnudar ese discurso que se disfraza de “progre” pero que, en definitiva, sigue teniendo durante siete años la misma matriz tributaria, o que dice que el problema de la inflación son los formadores de precios pero no se sancionó una ley de control de precios ni aunque sea se aplicó la Ley de Defensa a la Competencia que existe pero que no constituyó a los tribunales. Es una decisión política. Los que le hacen el juego a la derecha no somos los que decimos estas cosas, son los que esconden los errores del Gobierno y defienden lo indefendible.

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El impulso a una comisión itinerante

Hace tres años, Victoria Donda se sentía parte del kirchnerismo. Hoy, la diputada nacional se planta en el interbloque que integra Fernando “Pino” Solanas como una de las más críticas a la gestión.

La joven militante del Movimiento Libres del Sur también tiene un rol destacado dentro del Congreso. Como parte del nuevo reparto de las comisiones en la Cámara baja, preside el área de derechos humanos. Y comenzará a marcar diferencias desde allí.

En dos semanas, la comisión sesionará en el pueblo catamarqueño de Andalgalá, para escuchar cara a cara los reclamos de sus habitantes por los efectos de la minería. La intención es que pueda viajar la totalidad de los miembros de la comisión, como parte de lo que Donda entiende que debe abarcar el espacio de los derechos humanos: avanzar hacia la defensa de derechos de tercera generación, entre los cuales se incluyen el medio ambiente y los reclamos de los pueblos originarios.

Fuente: Nueva Ang@rilla- Libres del Sur

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