Vendiendo boletos

Por Emilio Vera Da Souza
Mucho se habla del transporte público de pasajeros de Mendoza y se mezclan muchos datos entre la bronca, la necesidad y la experiencia.
Los «pasajeros/ usuarios/ consumidores/ ciudadanos/ clientes» andan como bolas sin manija, perdidos, apesadumbrados, cansados de sentirse estafados, hartos de tanto maltrato, de tanto manoseo, de sentirse objetos inservibles, sin que sus opiniones sean escuchadas y mucho menos tenidas en cuenta. Ignorados y a la vez los quieren hacer sentir merecedores de ese destrato al señalarlos como «responsables» por no querer»cambiar» el sistema de transporte.
Podemos hacer algún intento de ordenar ideas para entender mejor y así poder aproximarnos a saber de qué se trata.
El sistema de transporte público de pasajeros en Mendoza venía mal y es necesario adecuarlo a los nuevos tiempos. La lista de motivos para el cambio es bien sabida: crecimiento urbano, modernización de los vehículos, utilización de nuevas tecnologías, preservación del ambiente, costos razonables, mejoras de los trabajadores del sector, controles y fiscalización, combinar diferentes formatos (tranvías, taxis, remis, colectivos, micros), caos vehicular, crecimiento del parque automotor, disminución de accidentes, y sigue la lista…. Por todo eso, es entendible, necesario y deseable modificaciones y cambios. Una renovación completa del sistema es justificada.
El cambio del sistema de transporte público de colectivo de pasajeros se realizó para resolver algunas cosas sin tener en cuenta otras y la forma de hacerlo son los motivos de la crisis actual.
También es posible pensar que las dificultades y la crisis generada en su aplicación no son producto de una confluencia de errores: se hizo así de manera planificada y sabiendo lo que se estaba generando. Eso se puede afirmar ya que hay un dato contundente que no se puede dejar de lado. Hoy se cuenta con una herramienta que nunca antes en la historia del transporte urbano de pasajeros teníamos a la hora de pensar cambios y modificaciones: desde hace varios años los colectivos tienen una máquina electrónica que sirve para cobrar los pasajes y que guarda toda la información en su memoria que es luego volcada a una central. Todos los vehículos cuentan también con una computadora con GPS y memoria. Esos datos son los que luego se usan para emitir estadísticas, índices, tendencias, usos y costumbres. Se puede saber la cantidad de pasajeros transportados por hora, por día, por semana, por mes, por año. Cantidad de pasajeros por recorrido, por zonas, en horas pico, en días feriados, en horarios de entrada y salida de trabajos y escuelas. Por edades. Servicios para discapacitados, adultos, ancianos, usos y destinos. Lugares donde transita cada vehículo. Velocidad promedio, cantidad de frenadas, consumo de combustible, horas de trabajo, horas extras, consumo de aceite, neumáticos, desgaste de las unidades. Accidentes, amortización y rotura de cada unidad. Se puede saber todo lo que deseen para diagramar cambios y modificaciones, basados en datos, información certera, confiable. Argumentos para la evidencia y la justificación de cualquier decisión de modificar las políticas públicas del sector.
El funcionario y el equipo que realizó este plan generó una crisis perfecta. Debería renunciar y reparar de alguna manera concreta, las dificultades y gastos ocasionados. Para ello la Fiscalía de Estado o algún juez competente o legisladores, podrían obligar a ese funcionario a cesar en sus funciones y también en su práctica intimidatoria contra los usuarios ya que los responsabiliza del problema al decir que el mal funcionamiento es debido a que no se tomaron la molestia de estudiar el nuevo sistema y la negativa de los ciudadanos al cambio planteado.
Los ataques del funcionario responsable son realizados utilizando formas de las cuales los usuarios/ciudadanos no pueden defenderse individualmente de sus abusos, incumplimientos de sus deberes, y de leyes vigentes, mentiras y faltas de respeto.
También hay que tener en cuenta que se trata un servicio público esencial, brindado de manera monopólica, sin competencia y sin alternativa para quienes no poseen movilidad propia.
Por otra parte los aumentos en las tarifas de los servicios públicos tienen que ser graduales, progresivos, razonables y transparentes, y el Estado tiene que velar por la universalidad y accesibilidad, teniendo en cuenta y evaluando la realidad económica concreta de los usuarios/pasajeros/ciudadanos, con especial atención a los sectores más vulnerables.
Utilizar la propia debilidad individual de los afectados, intentando revertir esa visión con palabras confusas e intimidatorias es de una bajeza que merece el repudio de los que debieran defender a quienes son objeto de ese maltrato.
Los políticos que no son del gobierno, legisladores, concejales, intendentes, partidos políticos con representación parlamentaria, partidos sin representación, agrupaciones, entidades, organizaciones, tienen que definir una postura y deberían ponerse del lado de los que no tienen defensa, ni voz, ni son escuchados, ni tenidos en cuenta. Deberían intentar, por lo menos, que vivir en este lugar no sea una dificultad extra en nuestras vidas. Vivir acá debería ser un motivo de orgullo por tener un mejor lugar donde sentirnos bien tratados y por tratarse del lugar donde elegimos vivir. Lo que ocurre en estos días, es todo lo contrario.
Finalmente, solo queda agregar que se han realizado varias protestas espontáneas en el centro de la ciudad demostrando la disconformidad de los usuarios. Esas protestas han sido pacíficas y no se han generado dificultades ni actos violentos por parte de los participantes. No ha pasado lo mismo en los barrios más alejados del centro, donde los vecinos han salido a protestar por la falta de colectivos, la desorientación, la falta de información y la desidia al no ser consultados. Allí rápidamente las unidades policiales zonales han actuado con violencia, con uso abusivo de la fuerza, realizando detenciones arbitrarias, innecesarias y en varios casos realizando disparos de armas de fuego, hiriendo a adultos, mujeres y niños. Las autoridades deberían dar las órdenes concretas para evitar cualquier desgracia que luego no se pueda reparar. Aún están a tiempo. Pueden intentar ser humildes y volver atrás lo que han hecho. Aún se consultar a quienes saben, e intentar aplicar algo de pensamiento e inteligencia en este complicado asunto.

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