Vaca muerta, ”el mito del país pobre”

¡Que paradoja! – Desde entonces Argentina se enriqueció y pudo servir a la gente que comía de la basura.

“El mito del país rico”, una concepción menesterosa como la que prevalece en los políticos de izquierda que dicen: “no saquemos nada”. Piensan en guardar como los capitalistas y actúan con una “funcionalidad” hacia ellos extraordinaria. Si existen países y pueblos a los que les ha ido bien, son aquellos que dieron liberalidad a sus posesiones energéticas para afianzar la justicia social, algunos alcanzando “pobreza cero”, como Noruega.

Los políticos deberían pensar que las reservas energéticas no son importantes, si no sirven para que la gente viva mejor.

¿Que podemos obtener si se explota Vaca Muerta?

Libertad, libertad, libertad!!!!!

1) Libertad definitiva de la esclavitud financiera internacional (salir a colocar bonos para obtener cualquier fondeo).

2) Libertad de quienes siempre están minando la paz de Argentina, desde adentro y desde afuera.

3) Libertad de todo vestigio de pobreza e injusticia social.

Si hemos decidido utilizar las reservas monetarias para no tener que transar ajustes económicos crueles, mucho menos debemos guardar reservas energéticas que podrían depreciarse.

La Argentina cuenta con reservas comprobadas de gas y petróleo por alrededor de 300 mil millones de dólares (valuadas a u$s 100 el barril el petróleo y a u$s 4 por MMBTU-MM quiere decir miles de miles-BTU es una unidad de medida de calor británica. 1 BTU/h equivale aproximadamente a 0.25 Cal/h). Hablamos de una riqueza fenomenal que de aprovecharse podría cambiar la historia económica argentina. Para explotar dichas reservas, las estimaciones groseras dicen que se requiere una inversión de 11 millones de dólares por cada pozo que se realice. También explican, que esa inversión podría generar altísimos reembolsos, que los peritos estiman chapuceramente, entre 4 y 8 veces la inversión inicial. Están calculando que por cada pozo, un inversor puede obtener entre 44 y 88 millones de dólares de ganancia, sin dictadores de por medio, sin guerras, sin conflictos étnicos o religiosos. Es este el enorme atractivo que ofrece ”Vaca Muerta”, alta recompensa, una razón que explica la necesidad de dar un giro que ya esta en marcha, en un mundo donde los países desarrollados prestan a tasas de interés cercanas a cero; y abundan inversores ociosos, que podrían invertir para financiar el emprendimiento.

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La historia ya empezó a cambiar cuando YPF en su primera emisión de deuda desde la expropiación, colocó “obligaciones negociables” por u$s 150 millones a 7.75% anual (40% debajo de lo que en ese momento le pedían a Argentina). Claro que tuvo que garantizar el pago con exportaciones agrícolas, ya que YPF exporta granos que recibe como pago compensatorio por los combustibles que le vende al campo. El inconveniente siempre es “la incongruencia unida”, la que no deja de minar la confianza en el gobierno con corrillos tóxicos. Los inversores extranjeros temen asumir demasiado riesgo argentino, piensan en un gobierno que podría convertirse en Cuba, Bolivia o Venezuela. Los refractarios al gobierno nunca quieren trabajar juntos, prefieren jugar a la ruleta rusa con la economía. No es que me haya vuelto paranoico contra los “pesimistas full time”, tengamos en cuenta que para el 46% de los estadounidenses Obama es musulmán y keniata; el 40% de los que votan por los “Demócratas” no sabe que los “Republicanos” son un Partido Conservador y Clinton tiene 69% de imagen positiva (43% entre los Republicanos).

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Entendamos por favor, que los inversores globales siempre responden a la “Bati señal”.

Empezamos muy bien con el CIADI (Banco Mundial), y tenemos que retomar la salida con el Club de París, dando muestras que estamos “en otra carrera”.

El desarrollo de Vaca Muerta puede ser otro “buen paso” para eliminar el fomento del mal “clima de negocios”. En definitiva, la afluencia de inversiones es sólo cuestión de decisión política. La inversión en si misma no es mala; lo que es malo es “regalar el país”, vender las joyas de la abuela, quitando todas las regulaciones y controles. El desarrollo de Vaca Muerta, junto a otras decisiones de una nueva etapa, puede consolidar todo lo logrado, y repetir otra década ganada.

Por PabloTigani

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