Fuentes allegadas a la investigación revelaron que el disparo ingresó a dos centímetros por encima de la oreja, atravesó el hueso y dejó en la piel el ”tatuaje de pólvora”, como se conoce a la huella por la combinación de la deflagración y el calor que desprende, sin orificio de salida.

Según interpretaciones de expertos, el arma no estaba ”abocada en la sien” (es decir, no estaba apoyada sino ligeramente más atrás) y, en la hipótesis del suicidio, es determinante saber cómo tomó Nisman la empuñadura del arma, si lo hizo con la pistola de frente (en posición vertical) o de costado.

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Respecto de las restantes pericias, las fuentes ratificaron que la fiscal aguarda para el miércoles próximo los resultados del examen toxicológico practicado en sangre, orina y vísceras de Nisman, quien era titular de la UFI AMIA, la unidad fiscal que investiga el atentado de 1994 contra la mutual judía AMIA.
Telam

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