Claudio Chiqui Tapia será el presidente de la AFA, sí, pero él y Daniel Angelici mandarán mucho menos de lo que mandaba Julio Grondona y, quizá, de lo que ellos mismos creían que podían llegar a mandar.
Son dos ideas que dejó la semana pasada en el tantas veces desconcertante mundo de la AFA. Cuando Rodolfo D’Onofrio, presidente de River, dice que la Superliga que aspira a controlar junto con Marcelo Tinelli “hará una transformación importante”, podría suceder que se esté quedando corto.
Una Superliga de verdad condicionaría a la AFA de Tapia/Angelici y a los clubes con un tema esencial, el manejo financiero de los clubes.
El que no cumpla sufrirá sanciones importantes y eventualmente quedará fuera de ese presunto nirvana del fútbol argentino, que promete mucho desde el nombre y habrá que ver si concreta en los hechos.
Es interesante la transformación de D’Onofrio, que días atrás se decía dispuesto para apoyar una lista alternativa a la de Tapía y terminó acordando para repartir puestos.
Desconfianza, en cambio, es lo que abundó a lo largo de todo el proceso que terminó en Fox/Turner como dueña de los derechos de televisación del fútbol argentino.
Según indica el diario La Nación, la manifestó especialmente ESPN, y más sutilmente Mediapro. Los estadounidenses hablaron casi invariablemente en off, los españoles, en on.
Unos se sintieron perjudicados desde el inicio y los otros siguen apostando por entrar de alguna manera al negocio, pero a ninguno de los dos les debe haber gustado la definición que de ellos hizo la web especializada Un caño: “Los dos oferentes bobos pero necesarios, ESPN y Mediapro”.
¿Exageración? Hay que escuchar a uno de los hombres clave en todo lo que tiene que ver con el fútbol en el gobierno nacional para entender que posiblemente no.
Frase 1: “Al gobierno no le convenían ESPN o Mediapro, eso era comprarse un problema con Clarín“.
Frase 2: “Para el Grupo Clarín es un negocio redondo: no puso un peso, se queda con todo y fortalece su cable”.
Semejante admisión implica darle cierta parte de razón a Víctor Hugo Morales, que de todos modos fue bastante más allá y, en su interminable Guerra Santa contra Clarín, habló de “extorsión brutal” y “persecución feroz” contra ESPN y Mediapro.
Los españoles de Mediapro huyen de esa retórica porque no dan todo por perdido. Ya lo dijo Tatxo Benet, uno de sus jefes: “Somos un grupo al que le gusta acordar, no nos interesa ganar siempre”.
Más complejo de entender es lo de ESPN, que tuvo razones para retirarse del proceso y denunciar a la AFA y al gobierno y no lo hizo. ¿Transmitirán al final un par de partidos, volverá a ser vital el fútbol argentino en SportsCenter?
Dice Víctor Hugo: “Yo muero por que un día los muchachos de ESPN cuenten la extorsión y la forma mafiosa en que fueron atacados”.
Va a seguir esperando, no tiene sentido morir. “Parece que Víctor Hugo sabe más que nosotros. Llámenlo a él”, ironizaron en ESPN.
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