”A partir de ahora voy a convocar a la marcha del orgullo gorila, soy gorila y me la banco. Ser gorila puede ser malo o puede ser bueno, dejémonos de romper las bolas. Es como ser puto, soy puto y estoy orgulloso de serlo, bueno ahora vamos a hacer la marcha del orgullo gorila”

En 1985, Aldo Cammarota guionista del programa radial la Revista Dislocada, contó en una columna escrita para, casualmente, el diario Clarín:

”En marzo de 1955, hice por radio (en La Revista Dislocada) una parodia de Mogambo, una película con Clark Gable y Ava Gardner, que sucedía en África. En el sketch había un científico que ante cada ruido selvático, decía atemorizado: «deben ser los gorilas, deben ser». La frase fue adoptada por la gente. Ante cada cosa que se escuchaba y sucedía, la moda era repetir «deben ser los gorilas, deben ser». Primero vino un fallido intento de golpe y luego el golpe militar de 1955. Al ingenio popular le quedó picando la pelota: «deben ser los gorilas, deben ser». Los golpistas se calzaron gustosos aquel mote”.

Poco antes de golpe cívico-militar que derrocó al presidente Perón, los antiperonistas comenzaron a llamarse a sí mismos ”gorilas”.

Jorge Lanata, hoy portavoz del principal conglomerado de medios dominantes, confesó ser ”gorila” y estar ”orgulloso de serlo”. De esta manera Lanata, saludablemente, dejó de pronunciarse como el adalid del periodismo independiente para blanquearse por fin como un periodista militante. Militante, por cierto, de un espacio con tufillo destituyente.

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