Se terminaron los globos. ¿Y ahora?

Por Fabián G. Tigur

Hay una dicho que ya es popular que asegura “Que el peronismo es el único que puede gobernar Argentina”. Y la realidad le da aval a esta aseveración. Si, el peronismo o kirchnerismo que en el fondo es lo mismo, con todas las críticas que s ele puedan hacer es la única fuerza que hasta ahora a soportado la pesada carga de gobernar un país tan conflictivo y heterogéneo como el nuestro. Entre las virtudes con que cuenta para esta dura tarea es la fuerte vocación de poder con que cuentan sus dirigentes políticos y, sobre todo la lealtad y verticalidad de la mayoría de ellos. Digo mayoría.

Esa vocación de poder, sumado al pragmatismo fuerte que se encuentra en los genes del peronismo, le permiten generar algo fundamental para gobernar: Crear poder. Sumar poder. Crear organizaciones. El General decía “La organización vence al tiempo”.  

El panorama de la Alianza Cambiemos

La realidad de la Alianza Cambiemos es todo lo contrario. En lo único que se asemeja al peronismo es que no discuten el liderazgo de Macri, en todo el resto vuelven a repetir los errores del pasado, amontonarse para ganar una elección y luego pensar que hacer con el gobierno.

En estos dos días posteriores al triunfo se han podido observar caras de preocupación, ninguna definición clara y, como parte de la desorientación sus militantes en las redes sociales continúan con sus predicas como si aun fueran oposición. Por un lado piden que “Todos caminemos juntos” y por el otro siguen publicando denuncias hacia el kirchnerismo que nunca se han demostrado en la justicia. Piden que todos los argentinos apoyen a Macri y lo primero que proponen es cambiarle el nombre al Centro Cultural Néstor Kirchner. Aseguran que ahora se a recuperar la libertad de prensa y lo primero que proponen es sacar del aire el programa 6 7 8, como si el kirchnerismo no se hubiera aguantado durante años a Lanata y toda la artillería de Clarin con tapas contrarias interminables.

Los macristas llaman a “tirar todos para el mismo lado”, es decir, a que no haya oposición. ¿Cómo es una democracia republicana sin oposición? Dicho de otro modo, cuando ellos eran oposición, ¿tiraron todos para el mismo lado con Néstor y Cristina? Las respuestas están a la vista. En definitiva no deben ponerse nerviosos, el kirchnerismo hará una oposición tan constructiva y respetuosa como fue la de ellos. Cada uno cosecha lo que siembra.

LEÉR MÁS  El SUTE dice que ganó la elección en las Juntas

El problema esta dentro de la Alianza

La Alianza Macri-UCR se encontró con el problema que buscaba: El gobierno. ¿Y ahora?. El primer resultado fue un cortocircuito que terminó con el abandono de Ernesto Sanz. A solo dos días del triunfo y cuando faltan dos semanas para acceder al poder surge la primer baja del bloque. Preocupante.

El problema de la Alianza no deben buscarla afuera, en el kirchnerismo, sino dentro de la misma, porque deben corregir los errores de construcción. Para acceder al poder debe haber un largo y duro proceso de construcción política que implica bases comunes claras, formación de dirigentes afines a esas políticas previamente debatidas y una ferrea organización territorial que les permita defender las mencionadas ideas. Nada de eso se observa en el mundo Macri: Bienvenidos a una nueva Alianza.

Como si eso fuera poco,  los poderes que llevaron al poder a Macri están con  servilleta, tenedor y cuchillo para deglutir el exquisito plato que tienen enfrente: Un Banco central con reservas, un país de pie con posibilidades y desendeudado y una economía normal y caminando. Y los pedidos no se hacen esperar y son urgentes: Fuerte devaluación y quita total de retención a las exportaciones; derogación, o algo más fácil dejar en el olvido la Ley de Medios para que los grandes diarios del país vuelvan a reinar en nuestras tierras. Y por sobre todas las cosas: Libertad absoluta de mercado, para que los peces grandes se coman sin contemplación a los más chicos.

Como contrapartida, si Macri intenta hacer lo que le piden sus jefes  (gobernar para las corporaciones y contra las mayorías), no podrá hacerlo con el aval del Congreso, pues allí no tiene mayoría. Si trata de gobernar por decreto se pondrá en el lugar del dictador y la consecuencia serán los piquetes y los paros. Si nos los reprime, las protestas irán en aumento; si los reprime, habrá episodios lamentables y se precipitarán las cosas. Estado de sitio, renuncia y helicóptero, una película que ya hemos visto en el 2001.

Por otra parte, si no hace lo que las corporaciones necesitan que haga, desde los medios de las corporaciones lo van a destruir y la consecuencia, además de los piquetes y los paros, serán los cacerolazos. Y de nuevo estará entre la opción entre reprimir y no reprimir, con los mismos resultados siempre: estado de sitio, renuncia y helicóptero.

Un articulo denominado ¿Llegaremos al 10 de diciembre de 2019? Dice “Macri no tiene apoyo popular. Ganó las elecciones con votos que no son suyos y, lo más importante, con promesas que no puede cumplir. Del 51% que obtuvo, hay de todo menos macristas, que son muy pocos. Lo que hay es esto:

LEÉR MÁS  El SUTE dice que ganó la elección en las Juntas

•    Los anarcobobos de siempre, que están en contra de cualquier gobierno, sea del signo que fuere, y que solo lo votaron para sacar al gobierno anterior. Son oposición desde el primer día, despotricando en todos lados contra prácticamente todo.

•    Los contreras, a los que nada les viene bien. Votaron a Macri porque Cristina no les venía bien, y van a voltear a Macri para que el próximo tampoco les venga bien.

•    Los trotskistas, que votaron a Macri precisamente para ver prendida fuego la Argentina y poder vender así su discurso ultrazurdo de “cuánto peor, mejor”. Al trotskismo no le conviene un gobierno popular que garantice la dignidad de los trabajadores y necesita neoliberalismo y caos social para subsistir en la política. Serán oposición desde el primer minuto, porque es justo lo que ellos querían.

•    Los que no tienen ni idea (que es la gran mayoría entre el 51% de Macri) y se hacen llamar “apolíticos”. En cuanto se queden sin trabajo o les recorten el salario con ajuste y devaluación, saldrán desesperados a protestar. Estos suelen ser los más exaltados en los cacerolazos y en el trueque, en la olla popular. Son primeros a la hora de entonar “qué se vayan todos”.

•    Los liberales puros, que quieren todo el liberalismo ya, entero y de una sola vez. En cuanto perciban una “agachada” de Macri (cosa que no va a tardar, porque en política no se puede hacer todo lo que uno quiere, hay que dar) le empiezan a hacer la guerra total.

•    La Unión Cívica Radical, que está partida al medio y, con la humillante ida de Sanz, tiende a caer en manos de la juventud, que es radicalmente (valga la redundancia) opuesta a todo lo que Macri representa.

•    Los propios macristas, que no suelen ser tipos muy combativos y serán los primeros en abandonar el barco y darse vuelta como panqueques en cuanto vean que se hunden. Así suelen proceder las ratas en los naufragios, no por casualidad.

En definitiva una Alianza que en las “primeras luces de sus días de gloria” se parece más a un coctel explosivo que a un gobierno entrante.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here