Salida sorpresiva de Lousteau: una doble derrota para el Gobierno

El ex embajador estaba contactando a la primera línea del gobierno de Donald Trump para preparar la visita de Mauricio Macri a Washington

La salida de Martín Lousteau de la embajada argentina en Estados Unidos genera un doble impacto para Mauricio Macri.

Por un lado, su renuncia llega a menos de un mes de la visita oficial del Presidente para ver a su par Donald Trump en Washington y, por otra parte, la figura del dirigente de ECO irrumpirá de lleno en la política local porteña complicando al armado de PRO.

Hasta ahora no estaba confirmado el nombre del reemplazante de Lousteau en Washington. Pero para el efecto coyuntural esa parece ser la noticia menor.

El ex embajador tuvo desde un primer momento una relación tensa con su propio gobierno, que representaba en los Estados Unidos.

Siempre fue un outsider del PRO en el armado de la política exterior y mucho más para la política doméstica de la ciudad de Buenos Aires. Más bien un enemigo.

Losuteau estaba contactando a la primera línea del gobierno de Trump para preparar la visita de Macri a Washington.

Su salida intempestiva no cayó bien en la diplomacia norteamericana, que tenía en el ex ministro de Economía un interlocutor válido en medio del caos del reacomodamiento de figuras del gobierno republicano.

“La agenda que estaba preparando Lousteau para Macri en Washington deberá ser revisada por completo”, se sinceró un destacado funcionario de la Cancillería. Entendible: nadie de la Casa Rosada confió jamás en los movimientos de Lousteau ni en Buenos Aires ni en Estados Unidos.

En el plano de la política porteña, la salida de Lousteau generará un fuerte dolor de cabeza para el armado político de Cambiemos. Es que el joven dirigente de ECO estaría dispuesto a dar batalla en la ciudad de Buenos Aires por afuera de la estructura del PRO.

Los números de las últimas elecciones porteñas, que lo dejaron muy bien posicionado, le dan ínfulas de dar batalla a Lousteau.

En este caso, el frente Cambiemos deberá redefinir si juega Lilita Carrió en territorio porteño o dejan que haga lo suyo en la provincia de Buenos Aires, donde más la necesitan.

Lo único que se sabe en el Gobierno es que la figura de la traición cobró fuerza en Lousteau desde el primer día. Pero nadie hizo nada por impedir este revés que acaba de dar el ex embajador en Washington.

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