El Gobierno de Mauricio Macri pondrá en marcha en los próximos días su mayor apuesta para cambiar el funcionamiento del Estado.
Según detalla el diario La Nación, lo hará mediante la creación de una universidad para empleados públicos, como la llaman en la Casa Rosada, que modificará la carrera de los trabajadores del sector hasta el punto de penalizar a quienes no mejoren su formación a lo largo de los años y premiar con incrementos salariales por encima de la inflación a quienes mejoren su capacitación mediante el estudio.
La regla valdrá tanto para los empleados de nivel básico como para quienes tienen puestos de mayor jerarquía dentro de la carrera estatal y constituyen la conducción más permanente del sector público, debajo de la cambiante conducción política.
El pedido lo hizo el año pasado el presidente Mauricio Macri al ministro de Modernización, Andrés Ibarra , el mayor responsable de esta iniciativa.
“Queremos crear una universidad pública que esté compuesta por programas que tengan que ver con itinerarios formativos en la carrera del empleado del Estado”, explicó Ibarra. El Gobierno espera que este año pasen por esa escuela unos 85.000 empleados de la administración central.
Ese sector del Estado nacional está integrado por un total de 210.000 empleados, e incluye a los que trabajan en la órbita de la Presidencia, los ministerios, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), el PAMI y el Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales (Incaa).
El proyecto del Gobierno es que en el corto plazo la totalidad de los miembros de la administración central, una plantilla que cobra un sueldo bruto promedio de $ 30.000 mensuales, deberán asistir a los cursos de capacitación.
El objetivo oficial, de todas maneras, es más ambicioso, ya que el plan contempla que en el mediano plazo el nuevo instituto de formación pública alcance a todos los organismos del Estado nacional, las provincias y los municipios, un universo que reúne a más de cuatro millones de empleados estatales, una cifra que convierte al sector público, por lejos, en el mayor empleador del país.
Los trabajadores del Estado comenzarán a notar de inmediato los cambios en los requerimientos de la carrera pública.
Desde las próximas semanas, cualquier persona que ingrese a la administración central deberá completar un período de inducción de varias horas, con cursos y programas obligatorios y optativos, cuya realización es verificable a través de los sistemas tecnológicos que está desarrollando el Gobierno. Los trabajadores que ingresaron el año pasado también deberán cumplir con este requisito.
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