Reforma de las fuerzas: cómo debería ser la nueva policía

El motín de la policía de Córdoba de la semana pasada provocó un efecto dominó en el resto de las fuerzas en casi todas las provincias del país que derivaron en una serie de saqueos a comercios y disturbios latentes, mientras los efectivos exigían aumentos salariales que en algunos casos llegaron hasta el 70 por ciento.

Los hechos suscitados a lo largo de toda la semana pasada y que aún permanecen en algunos puntos del país abrieron el debate sobre si las fuerzas de seguridad debieran o no poder sindicalizarse.

En ese sentido, INFOnews dialogó con la abogada de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), María del Carmen Verdú; con el diputado saliente de Río Negro y ex miembro de la Comisión de Seguridad Interior de la Cámara baja, Oscar Albrieu y con Martín Verrier, licenciado en Relaciones Internacionales y asesor en seguridad del diputado Francisco de Narváez.

Consultada por la sindicalización de la policía, Verdú fue clara y manifestó su rechazo: ”Un sindicato es una asociación gremial de trabajadores. Nosotros no entendemos que los policías, los gendarmes, los prefectos, los servicios penitenciarios sean trabajadores en términos conceptuales. Ni por los intereses que defienden, ni por la función que cumplen. Un sindicato es una asociación libre, democrática, de trabajadores. Un sindicato tiene que tener como centro de la cuestión la pertenencia de clase. El policía es como el capataz de una empresa. Es el que representa los intereses del patrón que, lejos de ser parte de la clase trabajadora, es quien la reprime”.

”El mejor ejemplo y más concreto está en lo que sucedió en Tucumán. La gente exigiéndole al gobernador que le diera pelota al reclamo para que los policías vuelvan a los barrios y los tipos firman el acuerdo y la primera orden que le dan es vayan a reprimir a los que están en la plaza y los tipos van y reprimen”, agregó la abogada.

Además, dio cuenta de los peligros que una organización de este tipo conlleva. ”En la práctica, los agrupamientos de policías o demás miembros de las fuerzas de seguridad lejos de ser una herramienta de organización exclusivamente para discutir cuestiones salariales o laborales, son verdaderas herramientas de presión para dirigir las políticas en uno u otro sentido de acuerdo a sus alineamientos”, sostuvo.

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En el mismo sentido, el ex legislador del Frente para la Victoria – PJ, Oscar Albrieu, advirtió: ”Es un tema difícil porque la policía es por definición una estructura jerárquica y sus integrantes portan armas. Son dos características que dificultan considerar la sindicalización como en otro tipo de trabajos”.

Aunque, aclaró: ”Pero es cierto que las cosas han cambiado en los últimos tiempos y debemos analizar permanentemente esta posibilidad. Si bien inicialmente yo estoy en contra, creo también que deben tener algún tipo de participación o deben escucharse de alguna forma sus reclamos salariales para evitar que lleguemos a situaciones extremas como en este momento”.

A su vez, Verrier manifestó: ”El debate de sindicalización hay que darlo en otro contexto. Creemos que sí es necesario crear un canal a través del cual las fuerzas policiales se puedan manifestar y hacer reclamos que muchas veces son legítimos. Que no sólo tienen que ver con los salarios, sino con el equipamiento, con la denuncia a superiores. Esos canales hoy no existen o no son seguros para muchos efectivos. Por eso nosotros hace ya casi dos años presentamos un proyecto tanto a nivel nacional como a nivel provincial de creación de la Defensoría del personal policial para crear un canal de evacuación de estas inquietudes”.

”El personal policial depende del Ejecutivo y tiene una función que es indelegable que es la prevención y la represión del delito. Con lo cual no tienen a priori la misma condición que un trabajador que actúa en otro ámbito. Por eso creemos que si bien es debatible lo de la sindicalización, creemos que se puede suplir con la creación de canales a través de los cuales se puedan manifestar los efectivos”, sostuvo.

Por otro lado, respecto de los proyectos de creación de policías municipales que se vienen debatiendo desde las últimas elecciones, Verdú indicó: ”La policía municipal es una forma de sacar más gente a la calle. Es poner más cana en la calle. Cuando se creó la Metropolitana agregaron unos cuantos miles de milicos más al escenario que ya teníamos en la Ciudad de Buenos Aires. La policía municipal permite que pueda haber un manejo sin internas, sin disputa, sin que se estén matando entre ellos porque uno se metió en el negocio del otro y facilita los arreglos”.

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”Más cana en la calle es más inseguridad ¿Quién dirige el narcotráfico, la trata de personas para la prostitución, los robos comandos, los secuestros express?”, cerró.

En otro tono, Albrieu explicó: ”Policías municipales con un contacto permanente con la comunidad a la que sirven podrían ser un instrumento útil que alejaría los actuales problemas de una policía con un amplio margen de territorio a cubrir. Con un contacto permanente con la comunidad podría ser efectivo”.

Por su parte, Verrier analizó: ”Hay varios proyectos de policía municipal presentados. Algunos van desde la autonomía completa como lo plantea (Sergio) Massa u otro de los borradores que está difundiendo el ministro (Alejandro) Granados hasta el que presentó De Narváez que tiene que ver con una transición. Y la diferencia esencial es la siguiente: el proyecto de De Narváez plantea que haya una dependencia funcional del intendente. Es decir, que el intendente diga a dónde va el policía, qué tarea tiene que desempeñar, pero orgánicamente depende de la provincia. Le sigue pagando el sueldo la provincia, los sigue entrenando la provincia y, importantísimo, sigue sometido a las auditorias internas de la provincia”.

Por último, el asesor de Narváez explicó: ”Hoy ni Argentina ni las provincias tienen un sistema de control de gestión. Esto en el ámbito privado hace años que se resolvió. Hoy un gerente de un supermercado puede saber exactamente cuántas latas de sardinas se venden, cuántas mayonesas. El ciudadano no puede saber cuántos delincuentes atrapa un comisario, cuántos delitos pudo prevenir, cuánto logró reducir el robo de autos. Y esto lo digo tomando ejemplos internacionales como el de Nueva York implementado por el alcalde (Rudolph) Giuliani y el jefe de policía (William) Bratton donde una de las principales medidas fue generar un sistema de control de gestión de cada una de las comisarías y hacerlas públicas. Esto es lo que hace falta en Argentina para que haya un mayor control de la corrupción”.
Infonews

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