Por Fabián G. Tigur

Hablando en criollo, devaluar es la manera más decorosa de ajustar los salarios de los trabajadores, en otras palabras de bajar el sueldo de los trabajadores. Esto lo vivimos a principios de 2014 cuando, producto de una fuerte operación de los sectores exportadores y los medios de comunicación hegemónicos lograron que el dólar trepe a más de $ 8. Lo que pretendían era un dólar de más de $ 15, en ese momento se generó una fuerte reacción de los sectores industriales y comerciales del país, quienes aumentaron en forma importante sus mercaderías. Todo esto significó que el sueldo de los trabajadores alcanzaba para comprar menos productos.

Ante esto, el gobierno reaccionó fuertemente con políticas fuertes de contención para evitar la estampida, de allí surgió el programa Ahora 12 y Precios Cuidados que vienen dando buenos resultados, ya que también los comercios estaban recortando la cantidad de cuotas.

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Esta situación vivida a comienzos de 2014 sirve como muestra para demostrar los que significaría una devaluación como están pidiendo los sectores del campo, en especial de la soja que actualmente la tienen acumulada a la espera de un cambio de gobierno.

Cuando los grandes empresarios industriales y los sectores del campo solicitan una fuerte devaluación para ”Volver competitivo al país”, no es más ni menos que lograr vender sus productos en dólares y pagar sueldos en pesos y con una moneda débil y devaluada, un negocio espectacular.

Negocio para pocos

Si bien es importante destacar que llevar adelante devaluaciones pequeñas anualmente para mantener cierta competitividad no es malo, lo cierto es que una gran devaluación significaría lisa y llanamente que los trabajadores tengan menor capacidad de compra. En caso de que los trabajadores tengan menor poder adquisitivo significa resentir el mercado interno, ósea que los comercios vendan menos. Si los comercios venden menos, las industrias elaboran menos. Si las industrias elaboran menos, significa que los productores primarios venden menos su producción. Todo este marco conlleva un final conocido para el país, la vuelta a niveles altos de desocupación y sub ocupación ( trabajo en negro). Cuando hay muchos trabajadores en negro, los aportes jubilatorios son menores, como consecuencia los jubilados no tienen aumentos y, como sucedió en el pasado se puede llegar a recortes en el ingreso de los trabajadores y jubilados( Ver cuando Patricia Bullrich llevó adelante el descuento del 13% a jubilados). Esto es lo que pretenden los grandes empresarios y patrones de campo, trabajadores débiles, con poca capacidad para luchar por el nivel salarial. Ellos vendiendo en dólares y un país que cobre en pesos débiles, devaluados. Esto, sin contar que los mismos sectores están solicitando y presionando a los candidatos opositores para que dejen sin efecto las famosas retenciones a las exportaciones. Recordemos que con las retenciones a las exportaciones, el gobierno está llevando adelante una fuerte política de obras públicas que, aparte de mejorar la infraestructura del país, generan cientos de miles de puestos de trabajo en la construcción que se caerían automáticamente en caso de suspender las retenciones. En definitiva es un círculo vicioso que culmina con la paralización de la economía, denominado recesión.

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En conclusión, los sectores acomodados quieren volver a épocas pasadas cuando existían dos países, uno que vivía mirando a Europa y vivía como en el primer mundo y con trabajadores esclavos cobrando con moneda devaluada y en negro, si es posible.

Los candidatos que defienden la devaluación y la quita de las retenciones deberían expilcar como mantendrían el nivel de vida actual de los argentinos.

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