La reforma del Código Penal que está en elaboración podría incluir la posibilidad de la despenalización del consumo de droga en un ámbito de privacidad, al aludir puntualmente al “fallo Arriola” de la Corte Suprema.

El anteproyecto de reforma del Código Penal que el gobierno iba a presentar este jueves -se suspendió el acto “por cuestiones de agenda” y se llevará a cabo probablemente la próxima semana-, abre la puerta a la discusión en el Congreso de la despenalización para la tenencia mínima de droga, siempre que sea para consumo “en un ámbito de privacidad” y no involucre a terceros.
La polémica enmienda surge de la iniciativa elaborada durante el último año por la Comisión de Reforma del Código Penal y que iba a ser anunciada este jueves en el Salón Blanco por Mauricio Macri y se suspendió a último momento. De hecho, hoy al mediodía jurarán sus cargos en el glamoroso recinto de Casa Rosada el nuevo ministro de Energía, Javier Iguacel y el ministro de Producción, Dante Sica.
Con todo, el anteproyecto contiene en su apartado referido al narcotráfico distintas penalidades. Y diferencia el delito en dos categorías de conductas: “por un lado la conducta de aquellos que organicen, financien, dirijan o administren organizaciones dedicadas al narcotráfico o que tengan conexiones con bandas internacionales”.
Asimismo, define que para los integrantes de las bandas, “del escalón de más abajo en las organizaciones ilícitas, que tengan estupefacientes o precursores químicos, los produzcan o fabriquen con fines de comercialización, corresponderán penas graves más bajas”. Detalla, además, que “el tema de las mulas (quienes transportan droga escondida) recibe otro tratamiento”.

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Y, por último, la legislación se aboca al consumo personal de droga. “En el caso de la tenencia para consumo, se trabaja sobre la del fallo Arriola de la CSJN (Corte Suprema), esto es no penalizar la tenencia para consumo en un ámbito de privacidad, el consumo no debe tener trascender a terceros”, indica un resumen al que tuvo acceso este diario y, en parte, había sido adelantado en su edición del último sábado.
Recordemos el que el citado fallo data de agosto de 2009 cuando el máximo tribunal sostuvo que es inconstitucional castigar a una persona adulta por tener y consumir marihuana si no pone en peligro a terceros y que, en este marco, hay que proteger la libertad personal. Posteriormente, en una comunicación aclaratoria la CIJ sostuvo que no se ordenó la “despenalización general” y que “la Corte no se expidió ni legitimó el consumo con ostentación hacia terceros, ni aquel con intención de comercializar, y sólo se refirió a la marihuana. Los condenados tenían marihuana y no hacían ostentación de la droga, ni había peligro para terceros, ni había adicción demostrada, ni hubo evidencia alguna acerca de que tuvieran intenciones de comercializarla”.
Luego de poner en debate un tema tabú como el aborto, el gobierno enfrenta una nueva polémica ante la posible discusión legislativa de la despenalización para tenencia mínima y en un ámbito privado de estupefacientes. No hubo controversia, en cambio, cuando el 22 de setiembre pasado el gobierno reglamentó parcialmente la ley de uso medicinal de cannabis y sus derivados que ayuda a decenas de pacientes.
En el Ejecutivo hay funcionarios como el asesor de Jefatura de Gabinete, Alejandro Rozitchner, que reivindica su postura a favor del consumo libre de marihuana. “No sé si es el momento (de debatirlo) y no conocía esta limitación que propone la reforma del Código Penal. Sé que Macri ha aconsejado estudiar cómo se ha avanzado en el tema en el mundo y no tiene una posición moral previa”, explicó en diálogo con este diario.
En cambio, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se ha expresado con mayor prudencia y en lo que va de su gestión ha hecho de la lucha contra el narcotráfico uno de sus caballitos de batalla.
Al ser consultada el año pasado sobre la tenencia de marihuana para consumo personal, la funcionaria indicó “estamos siempre abiertos a discutirlo, como discutimos el cannabis medicinal. Pero hay que pensarlo todo, no desde una perspectiva ‘cool'”, al tiempo que manifestó que no se trata “nada más que de un consumo social” sino que “detrás del negocio ilegal de la marihuana mueren chicos, hay muerte, hay violencia, hay destrucción de familias, hay soldaditos”.

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