Oscar Aguad: “El submarino no estaba en condiciones de ir a la guerra, pero sí de navegar”

A cuatro meses de la desaparición del “ARA San Juan”, Infobae dialogó en forma exclusiva con el Ministro de Defensa. La controversia sobre eventuales tareas de espionaje, las erróneas coordenadas de navegación que la Armada entregó al Gobierno y el futuro de las FFAA

A cuatro meses de la mayor tragedia naval de la historia militar argentina en tiempos de paz, el destino del submarino ARA San Juan sigue siendo un misterio. Mientras que la investigación judicial recién está dando sus primeros pasos y una junta de accidentes convocada ad hoc por el Ministerio de Defensa trabaja con los pocos datos existentes, se desató una profunda controversia a partir de la difusión de lo que sería la misión paralela de la nave y el aporte de datos aparentemente erróneos con los que el jefe de Gabinete Marcos Peña informó en la Cámara de Diputados.

Dispuesto a responder estos y otros interrogantes, el ministro de Defensa, Oscar Aguad, inició el diálogo con Infobae con un mensaje de condolencias a los familiares de los 44 tripulantes: “Una enorme desazón por la pérdida del San Juan, al margen que las familias de los marinos saben los riesgos que afrontan los que tripulan este tipo de naves, los riesgos de la profesión militar, estas cosas son muy difíciles de comprender. Pasará mucho tiempo antes de que estas familias puedan reorganizar su vida en condiciones normales”.

—De acuerdo a lo que la Armada le informara oportunamente, ¿considera usted que el San Juan estaban en condiciones de navegar?

—Con toda la información preliminar que la Armada nos ha aportado, más los relatos de ex Comandantes y oficiales navales, y sin perjuicio que será la Justicia la que en definitiva dictamine al respecto, una conclusión a priori es que al momento de la zarpada el submarino estaba en condiciones de navegar. No estaba en condiciones de ir a la guerra pero sí de navegar.

—Esto al margen de los informes emitidos por el ex inspector naval Contraalmirante Lezana y del propio Comandante del buque, que apenas un mes antes reportaron diversas novedades y anomalías…

-Sintéticamente, hay un informe de la Sigen sobre el submarino, algunas cuestiones graves reportadas por el capitán se arreglaron y también existe un informe previo a la zarpada donde el propio comandante califica la aptitud del buque con un puntaje de 4,25 sobre 5. Ahora, todo esto deberá investigarse. También hay que destacar que el capitán del submarino indicó que todos los pendientes deberían repararse en programada entrada de la nave a dique seco prevista para 2018. El submarino realizó un viaje muy largo, había navegado hasta Ushuaia junto con otras unidades de la flota de mar, participó de ejercicios militares, llegó casi hasta la Isla de los Estados y todo se hizo sin problemas. En su viaje de regreso tuvimos esta desgracia… Ahora tratamos de averiguar qué pasó, muy difícil será saber que pasó ya que el submarino se llevó toda la información al fondo del mar y aun recuperándolo será muy difícil saber qué pasó. Las condiciones meteorológicas para navegar eran pésimas, sabemos que entró agua por el snorkel porque el mismo submarino lo informó, y que pudo haberse producido liberación de hidrógeno con las complicaciones que esta situación origina.

—El Ministerio brindó colaboración en la elaboración de las respuestas del Jefe de Gabinete al Congreso. Pero en parte de la información aportada existió un aparente grosero error en la determinación del área de navegación de la nave. ¿A qué atribuye usted un yerro tan grosero?

—Esto se debe a que nosotros desde un principio ordenamos a la Armada que se resguarde toda la información relacionada con el submarino. Sin tocar ningún papel, sin quitar ni agregar nada. Esta orden terminante se le dio a la Base Naval de Puerto Belgrano y así se hizo. Toda la información que la jueza requirió se le entregó en la forma en que la encontró y eso mismo le enviamos al Congreso. Los diputados hicieron 1300 preguntas de las cuales contestamos las que nos correspondían. Enviamos mucha documentación que incluía un informe completo sobre la derrota (trayectoria) del San Juan.
En la última página, abrochada, va una hoja que es un “mensaje naval”, no una orden, que debió haber ido a un basurero y no al expediente. Pero como dijimos que nadie tocara nada, salió como parte del informe principal. En esa hoja aparece un error en la determinación de la “longitud” (coordenada geográfica que refiere al sentido Este – Oeste). Es una corrección hecha a mano por alguien que se equivocó, por eso ese mensaje naval jamás fue trasmitido al submarino y solo quedó en un cajón. Ese error grosero ubicaba al submarino prácticamente sobre las Islas Malvinas. Reitero, ese mensaje no llegó nunca a ninguna parte. Ese mensaje no existió.

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—En ese mismo informe del Jefe de Gabinete se habla de la tarea secundaria del submarino. Mucho se ha dicho sobre presuntas tareas de espionaje, ¿se podrá aclarara este tema?

—Si bien algunos buenos periodistas han hablado de espionaje, en realidad se trata de tareas de avistaje que implican actividades de control. El barco tenía que controlar la zona económica exclusiva, para eso es útil un submarino en tiempo de paz. Los buques que depredan nuestro mar cuando ven una unidad de superficie se escapan, pero el submarino al no ser detectado resulta ideal para identificar a los infractores. Esta es la verdad. El avistaje en el mar es lo mismo que hace la Gendarmería en las fronteras. Espionaje es otra cosa, es ir al territorio del enemigo a obtener información. Creo que se trató simplemente de la mala utilización de un término. Hay espionaje que es legal, pero acá no hubo ninguna tarea de espionaje.

—¿Está acreditado el supuesto contacto del submarino con algún pesquero chino y al menos una nave de una potencia militar extranjera?

—No, hay que destacarlo. Hay una comunicación que informa de un ruido detectado, pero terminó siendo el motor de un pesquero. Tampoco hubo ningún intento de colisión por parte de un barco extranjero, todo es parte de una fantasía. En este momento se encuentra trabajando la comisión de accidentes que integran tres prestigiosos oficiales de la Armada, más la investigación de la Jueza Yañez, más el inicio de actividades de la comisión parlamentaria.

—¿Se prevé el intercambio de información entre todos los investigadores?

—Para mí la prioridad es la Justicia, todo lo que conseguimos de lo entregamos a la jueza, ella nos pide y nosotros aportamos lo que tenemos. Nos hemos encontrado con una mujer que quiere investigar y ella se ha encontrado con un Ministerio que quiere que se investigue. La orden del Presidente es saber qué es lo que pasó y si hay responsables que paguen por ello. La averiguación de la verdad es la tarea que tenemos. Todo lo que obtengamos se lo daremos a la Justicia y al Congreso.

—El hoy desplazado Almirante Marcelo Srur separó del cargo a quien sería su sucesor, acusándolo de poner en peligro la vida de la tropa. Posteriormente el propio Srur fue pasado a retiro obligatorio. ¿En qué situación quedó el sumario iniciado por el ex jefe de la fuerza?

—En este momento el sumario se encuentra en la Dirección de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Defensa y se tiene que resolver en los próximos días. Alguna decisión vamos a tomar, pero no me gustaría adelantarme ya que hay una apelación realizada por los imputados en el sumario y la tenemos que resolver.

—¿Cómo está hoy la relación del Gobierno y del Ministerio con los familiares de los 44 tripulantes?

—La relación con las familias es una tarea tan compleja como averiguar lo que pasó con el submarino. Ellos tienen un dolor que es insustituible, a mí me causó un dolor terrible este hecho, pero no me puedo poner en el lugar de las familias. La situación a veces se torna tirante, pero hemos tratado de cumplir todo lo que ellos han pedido. Es natural que ellos duden de todo.
Este gobierno tiene una característica, poner la verdad sobre la mesa. Vamos a hacer lo imposible por encontrar el submarino, pero será muy difícil localizarlo y sin el submarino será difícil también saber lo que pasó.

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—¿Es verdad que se le impidió a los rusos buscar en zonas distintas a las que la Armada determinó?

—Es falso, se manejaron con total libertad y buscaron en zonas que ellos mismos determinaron, hoy se reintegraron a la búsqueda y estamos tratando de que no se vayan pero me parece que estamos cerca del final de los servicios del buque Yantar.

—¿Qué pasó con la licitación que se iba a realizar para contratar una empresa de rescate internacional?

—Estamos viendo qué arreglo podemos hacer con el submarino que tienen los rusos, que nos permite bajar a la profundidad luego de ver con los sonares, objetos que puedan ser de interés para la búsqueda. Por ahora todos los contactos resultaron ser negativos. Estamos tratando que ese “ROB” ruso se pueda quedar en Argentina por un tiempo.

—¿Se han presentado voluntarios tentados por la recompensa de 5 millones de dólares?

—No, aún no hemos tenido interesados, hay una empresa que estuvo colaborando con las tropas que enviaron desde Estados Unidos, pero están ocupados hasta junio en la búsqueda de un avión en Malasia, una vez que terminen ese contrato, se sumarían a la búsqueda.

La situación de las fuerzas armadas en general

Sobre el final de la entrevista, Aguad abordó algunas cuestiones relativas a las intenciones del gobierno nacional de reformular la actividad militar. Sobre la Armada en particular, manifestó que atraviesa una “profunda crisis operativa”. Ante la pregunta concreta de la actual situación militar expresó:
“Las Fuerzas Armadas no escapan a la situación general del país. Es de conocimiento público que el país ha quedado en mala situación, casi todo está precarizado en el país y las FFAA no escapan a esa situación”.

En otro párrafo, el ministro sentenció: “Las fuerzas tienen graves problemas operativos, la Armada en particular tiene una flota con muchos años de servicio, tal como dijo el Capitán Bergallo respecto a que el submarino no estaba en condiciones de combatir, toda la flota de mar está en la misma situación. Estamos intentando reequiparlas pero todo en materia militar tiene costos altísimos. Nos va a llevar un tiempo largo.
A la luz de las nuevas tecnologías, viene todo un replanteo en lo que es equipamiento militar en ese sentido nosotros no tendremos que amortizar material, ya que hace años que no compramos nada”.

—¿Cómo estamos en materia de control del espacio aéreo?

—Argentina no tiene aviones de combate, estamos intentando reparar 4 unidades modelo A4 y hemos comprado otros tantos SUE usados a Francia a un costo ventajos, ya que pagamos 10 millones de dólares por cuatro unidades reparadas a nuevo. También estamos intentando comprar cuatro patrulleras marinas para la Armada. La reestructuración de las fuerzas armadas tiene por objeto ponerlas al servicio del país con un nuevo concepto que no tiene nada que ver con lo que se conocía hasta ahora, las hipótesis de conflicto son otras y antes se trataba de cuidar la tierra, el mar y el aire. Hoy se agrega una cuarta dimensión, el ciberespacio.

Respecto al despliegue geográfico de las unidades militares, Aguad fue contundente: “El Ejército tal como está desplegado en la actualidad no le sirve al país”.

—¿Cómo toman puertas adentro de los cuarteles la idea de una profunda reorganización militar?

—Son muy temerosos, se resisten, hay mucha resistencia al cambio, pero hay una camada joven que está consciente de la necesidad de un cambio. El soldado argentino tiene una gran vocación de servicio, hay que recuperarlos y hay que recuperar el salario. Hoy un militar gana menos que un policía, pero esa reestructuración va a llevar mucho tiempo. El costo por haber abandonado a las Fuerzas Armadas es tremendo.

—Ministro, ¿le parece acertado haber seguido adelante con la regata internacional que traerá a nuestras costas a los más importantes buques escuelas del mundo?

—Argentina está de luto, pero no podemos de ninguna manera dejar de atender los compromisos asumidos con anterioridad, por otra parte para nuestros marinos el encuentro de grandes veleros es solo una parte de las actividades que deberán realizar como parte de su instrucción final antes de egresar como oficiales de la Armada.

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