En una entrevista a fondo, el titular de Aerolíneas Argentinas Mariano Recalde no se guarda nada. Responde las críticas, destaca el rol social de la empresa de bandera y cuestiona los privilegios que tiene la chilena LAN en territorio argentino.

– ¿Qué evaluación hace del balance de gestión 2013?
–Nosotros tenemos dos objetivos. El primero es dar un servicio público y el segundo que la empresa funcione eficientemente. En esa estrategia encontramos una forma de cumplir con ambos. Los expertos nos recomendaban echar gente y dejar de volar a determinados lugares porque así íbamos a reducir costos. El 80% de los costos de Aerolíneas son salarios, combustible y mantenimiento de la flota. O recortábamos donde nos recomendaban o apostábamos a incrementar los ingresos. Teníamos un estudio de demanda que decía que si aumentábamos la oferta iba a crecer el número de pasajeros. Y eso pasó.
–¿Qué indicadores tiene sobre la mejora en la gestión a la que hace referencia?
–Se puede ver en otros indicadores que tienen que ver con la eficiencia. En horas de vuelo mejoramos el 61 por ciento. El costo de cada hora de vuelo era de U$S 13,74 y ahora es de U$S9,57. Volamos más y diluimos el costo fijo en más horas de vuelo. La cantidad de pasajeros subió de 5,4 millones a 8,4 millones; el déficit era un 78% durante la gestión privada, este año vamos a terminar con un 12 por ciento. El patrimonio neto… cuando asumimos tenía un resultado negativo de U$S 1046 millones, hoy de menos 377 millones. Todavía falta pero pudimos volar más, mejor e ir acomodando poco a poco las cosas. Tenemos un 88% más de frecuencias. En 2011, año de la ceniza, cancelamos 4000 vuelos. Eso nos mató porque no sólo no se podía volar al sur, sino que los vuelos que venían de Río de Janeiro y San Pablo venían vacíos. Además incorporamos colectivos nuevos, tractores, cintas de equipaje, herramientas, remodelaciones de hangares. Tenemos muchos más aviones que exceden la capacidad de Aeroparque. Y mucha inversión en los sistemas informáticos. La red de tal vez no es tan distinta a la de 2008 pero hoy tenés tres vuelos por día a Jujuy, cuando antes había uno cada tres días.
–¿Cuál es la situación financiera de la empresa?
–En 2013 vamos a llegar a un déficit de un 12% de la facturación. Arrancamos con U$S 858 millones de déficit y este año vamos a estar en 250, mucho más tolerable en términos relativos sobre todo.
–¿En condiciones ideales, si persiste esa tendencia, cuánto falta para el déficit cero?
–En condiciones normales, pronto. Aunque IATA informa que las empresas aerocomerciales más importantes el mundo perdieron plata. Es una industria muy jodida, que cuando tiene rentabilidad es baja. Y muchas son líneas aéreas de bandera, subsidiadas, y otras se plantean como negocios, pero son como los canales de televisión, pierden plata. Son instrumentos que ayudan a potenciar otros rubros. Las líneas aéreas son instrumentos de poder.
–Desde afuera, Aerolíneas se percibe como una zona caliente. Nunca falta un tema de polémica vinculado con la gestión, por ejemplo el de los subsidios.
–No son subsidios, técnicamente: es una asistencia presupuestaria que se destinó por ley. Fue una decisión que tomó el Congreso por amplia mayoría. Votaron todos hacerse cargo de esta empresa y de sus miles de puestos de trabajo. Para eso hacía falta que el Estado prestara una asistencia financiera, para sostener los gastos que nos dejaron las gestiones privadas. Entonces me molesta que se hable del déficit de Aerolíneas como si fuera algo que generamos. Nosotros estamos administrando y resolviendo para que se vaya eliminando poco a poco. Los resultados nos acompañan. Me sentía satisfecho logrando que Aerolíneas vuele como está volando, más y mejor. Eso me parece un logro importantísimo, que cuando asumimos parecía imposible. Encima viene acompañado de mejoras en los ingresos, de resultados mucho más equilibrados que se lograron con una decisión política de invertir y no ajustar.
–Esas ”partidas de asistencia” fueron menores este año comparadas con 2012.
–Sí. En el segundo semestre le pedimos al Estado que nos recorte un 30% de lo fijado por el Congreso. Eso es parte de una tendencia. De hecho el año pasado hubo también un excedente en relación con lo necesario para funcionar. Ese excedente ahora está en el Banco Nación y se utiliza para inversión
–¿Está el objetivo de financiarse de manera autónoma?
–Se podría llegar a eso. No es el objetivo pero podría ser. Tal vez elegimos poner más vuelos no rentables y que el Estado siga poniendo plata. Eso lo va a decir el Congreso. Nuestro objetivo no es la rentabilidad solamente. El primero es que se vuele a todas las provincias. Mucho y bien, que lleguen más turistas, que se pueda viajar desde Argentina al resto del mundo. Para lograrlo el Estado va a tener que seguir invirtiendo y poniendo vuelos aunque no sean rentables.
–Esa imagen de Aerolíneas como zona crítica pareció exacerbarse en los últimos días al calor del conflicto con LAN. ¿Cuál es su posición respecto de la empresa chilena?
–Creo que LAN entró a la Argentina con muchas prerrogativas, cuando Aerolíneas era una privada y no funcionaba. Se les abrió las puertas del país, adquirieron condiciones de privilegio. Creo que es fundamental que haya otra línea aérea, está bárbaro. Nos sirve de espejo, medida, patrón de comparación. Nosotros somos más puntuales que LAN. No es que tenemos pocas cancelaciones, tenemos más regularidad que LAN. Hoy el mercado creció mucho y Aerolíneas cubrió mucho de ese crecimiento y no creo que hoy hubiera podido cubrir sola toda la demanda de pasajes. Así que no me parece mal que haya otra empresa. Pero creo que tiene que ubicarse en el lugar que le corresponde.
–¿Cuál es ese lugar?
–Es el lugar de línea aérea sin mirar al resto. Tiene un lugar distinto de una línea aérea de bandera que tiene una función social de servicio público, no se la puede tratar igual a la línea aérea de bandera que a LAN. Si hasta lo dice LAN. Sin embargo cuando dejaron de tener el uso exclusivo de las mangas, porque Aerolíneas no las podía usar, pusieron el grito en el cielo. Cuando el Estado les subsidiaba el 40% del uso de las rampas… el costo que todas las demás líneas privadas pagaban al 100%, LAN lo pagaba en 60 por ciento. Cuando le quitaron ese beneficio les dio un ataque. Está bien que vuelen pero tienen que respetar las reglas que impone el Estado argentino. Tienen que entender que son una línea aérea más y que lo importante es el interés general y no el de un accionista privado.
–Lo que dice es que la importancia de LAN es relativa y que debería tener un espacio acorde.
–Aerolíneas necesita más lugar. La mitad de nuestra flota de cabotaje tiene que pernoctar fuera del Aeroparque porque no hay lugar; son 34 aviones.
–Pero la posición privilegiada que le adjudica a LAN fue un beneficio que obtuvo de este gobierno.
–Hay que ver la situación del momento en que entró la empresa. Es un momento completamente distinto al actual; acá había una empresa privada que funcionaba mal y no fue una decisión equivocada que entrara. Hacían falta vuelos y aun así los destinos turísticos no se llenaban por falta de aviones.
–¿La idea de que Aerolíneas opere en Chile y Brasil que surgió con la visita del titular de LAN TAM, Ignacio Cueto, es una posibilidad real o fue una chicana?
–No. Frente a la victimización que hizo LAN, la presidenta (Cristina Fernández) dijo que en la Argentina tienen las puertas abiertas para volar de cabotaje y que por lo tanto Argentina no tiene nada contra LAN. (Axel) Kicillof lo dijo: nosotros queremos que sigan volando. No tenemos nada contra LAN pero sí tiene que respetar nuestras normas. No está en nuestro programa de negocios. En Brasil no te dejan por ley. Y en Chile no está contemplado, además las que lo intentaron allí fracasaron inmediatamente. Es un mercado más chico pero normatizado para que otras líneas no puedan volar. También porque LAN te hace dumping.
–El jueves último el senador Miguel Angel Pichetto salió en su defensa, en el marco de reclamos de los senadores del radicalismo Ernesto Sanz y Gerardo Morales de una disculpa por ciertos epítetos que usted usó para referirse a ellos.
–A Pichetto lo tergiversaron. Dio a entender que el tema del video es ajeno a Aerolíneas y ahí terminó el tema. Pero yo quiero ir al Senado a exponer todos los números de Aerolíneas. Estoy esperando una convocatoria del Congreso o los medios, porque son números excelentes. De la misma manera que dijo Pichetto en esa sesión en el Senado, yo también estoy listo para dar el debate por Aerolíneas. Pero, volviendo al tema del video, es muy difícil poner en papel lo que uno dijo en vivo, te traducen y cambian todo.
–¿Cuál es la motivación?
–Es política, principalmente, pero también económica. A mí me dicen que no sé nada de aviación pero sólo el 10% de los CEO de Aerolíneas provienen del sector. Tengo 60 gerencias debajo de mí de todo tipo. Esto es muy complejo, que necesita una gestión profesionalizada de confianza y que tiene clara la dirección estratégica, por eso estoy acá, porque entiendo dónde hay que ir. No somos loquitos ni chorros ni vaciadores ni hacemos descalabros con la guita.
–¿Qué obras están previstas en el mediano plazo?
–Terminar de implementar los sistemas que nos faltan, ingresar los aviones previstos y aumentar las frecuencias. Si con eso, además, logramos los ingresos necesarios para las cuentas, cartón lleno. «

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la relación con los sindicatos

– Uno de los ejes polémicos de la gestión tiene que ver con la relación con los gremios, ¿cómo es hoy esa realidad?
–Es parte del crecimiento sostenido de los últimos años que los sindicatos acompañaron y no pusieron palos en la rueda. Tener paz social es fundamental para el funcionamiento de cualquier empresa, más una línea aérea. Siempre hay tironeos, pero dentro de un arco que no afecta los servicios.
–Pero hay sectores que denuncian malas condiciones laborales y tercerizaciones, por ejemplo.
–No tenemos problemas de tercerizados. Había tareas que eran propias de Aerolíneas pero las hacía otra empresa. Nosotros efectivizamos al personal. Después hay otros servicios que Aerolíneas los contrata como la seguridad en los aeropuertos pero no es tercerización. Más allá de que alguno pueda fantasear con que son empleados aeronáuticos, no son trabajadores que tengan derecho a ser empleados de Aerolíneas. Por más antigüedad que tengan en el aeropuerto, son de otra actividad.
–¿Qué opina de las críticas que recibe la Agrupación La Cámpora por su rol en la gestión de la empresa?
–Que no es una crítica legítima. Una cuestión que permanentemente está y no sé por qué. A esta empresa no la maneja La Cámpora, no tiene nada que ver La Cámpora con esta empresa. A esta empresa la maneja un grupo súper profesional de gente especializada en cada una de las áreas que ocupa. Todos dirigidos por mí, pero las acciones las tomo como equipo de Aerolíneas. Todos distintos pero con un objetivo común de llevar adelante el plan. La gestión es hiperprofesional y no tiene, podría pero no tiene, técnicos ni gerentes que sean de La Cámpora.

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